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14 ABC OPINIÓN Panorama VIERNES 17- 4- 87 ESPAÑOLES CON LA CRUZ A CUESTAS H AY una procesión de Viernes Santo que: dura, para muchos españoles, todo el año (y aún todos los años de su vida) cercanos costaleros de la pena que transitan por un bosque excavado por el hambre, infectado por las jeringuillas o talado por la indiferencia de los otros. Españoles del peso terrible y de la pena amarga en tantos sitios: disfrazados, cada día, de trabajo o de ceremonia para que nadie conozca su angustia de parados; ancianos solitarios ante la fotografía en que amarillea el tiempo y ante la jaula cuyos barrotes se han convertido en el esqueleto de lejanos trinos; enfermos sabedores de que el cauce de su sangre pasa, instante tras instante, por el puente de un monitor que les relata cuánto cuesta vivir, y, sobre todo, niños descalzos, a la puerta de la chabola, siempre sobre la lluvia y alargando a duras penas la estatura, entre perros sombríos, vitaminas lejanas y tristes residencias de hojalata en las que sólo se conoce la bendición del viento. Españoles con la cruz a cuestas en cada amanecer y condenados a ignorar, por los siglos de los siglos, el oro de las espigas o la flor de los almendros. Gentes a cuya playa siempre arriba, en la tarde, el mismo madero, con heridas y óxidos en los cuatro puntos cardinales de la pieza ya casi podrida y a la que las algas se abrazan y, después, la ahogan y la dejan sola en la bajamar. Mujeres y hombres de esta tierra, cuyos pasos no son un avance, sino una pisada sobre la escultura de la huella anterior, y así hasta hundirse, y enterrarse, y regresar... No hay más música que el silencio en estas vidas: un silencio enloquecedor como un torbellino que danza, restregándose, en la sequedad de la calavera. Son multitud. Yo los he visto muchas veces. Los he sentido bajo los cuchillos del frío cuando se quedaban solos en su desierto porque otras familias se habían reunido en torno a un villancico. Los he sentido a las puertas cerradas de las catedrales góticas. Se encierran en su cabana días y días, como en psiquiátricos amasados por ellos, y sabes que aún palpitan por el pobre humo que, desde la chimenea, apenas tiene fuerzas para volar. A veces se sienten extenuados cuando salen a la calle, y los servicios municipales los retiran como fardos molestos, como a suicidas involuntarios que infringen las leyes del buen gusto universal. ¿Alguien les pedirá que hagan más penitencia? ¿Dónde está el cáliz que atesora tanto tiempo de desamor, un calvario tan largo, viacrucis tan perfecto, holocausto tan denso, Getsemaní deshilachado por luces de neón? Los artistas y los imagineros se esconden al paso de la cofradía de millones de españoles heridos en el hombro por la cruz de plomo y de musgo. Por una cruz perenne, para siempre. Sus ojos están limpios. Relucen, milagrosos, entre los harapos que les cubren el rostro, como tornillos mágicos clavados entre huesos y entre piel verdinegra. Algún día oiremos el relato de la historia de España a través de la flagelación de los marginados; ya nunca más por las heroicas batallas de solemnes generales con bigote de bronce. Faustino F. ALVAREZ Planetario JERGA Y CULTURA DE LOS TOROS (I) Vicente Zabala, buen amigo mío, autorizado cronista taurino, le parece no bonito que Camilo José Cela, otro ilustre amigo, califique a un libro, el excelente Diccionario Ilustrado de Términos Taurino de libroherramienta Hace dos siglos, Voltaire, que era un hombre muy moderno, incluso un postmoderno de su tiempo, pensaba que un libro no es excusable en tanto enseña alguna cosa. Era un modo distinto del de Camilo, de considerar el libro como herramienta. Herramienta del saber. Visto así, el Diccionario ilustrado escrito por Luis Nieto Manjón, que en una edición muy atractiva acaba de sacar Espasa- Calpe, es una gran herramienta, podría considerarse incluso un pasaporte, para abrir las gavetas llenas de riquezas sorprendentes del léxico propio del violento, caliente, planeta de los toros. Estoy a medio camino entre Zabala y Noel. No soy aficionado a los espectáculos taurinos. Me hiere la crueldad de que es víctima el toro y no puedo curar mi irremediable progresismo que empareja inevitablemente en mi cabeza la resistencia nacional a ciertas evoluciones con la pasión taurina. Pero tampoco tengo ánimos para emprender la apasionada A J 3 Casa en Mariscos y Pescados RESTAURANTE- BAR MARISQUERIA Cambio de Platos cada dia DOMINGOS: Sabrosa Paella de Mariscos SALONES PRIVADOS VIVEROS PROPIOS Reservas: 5212207- 2323112 Cser vicl 0 dB a p a r c a c o c h e 3) campaña antitaurina de Eugenio Noel, a quien me atreveré a llamar mi querido y nunca bastante llorado compañero como Camilo llama a Albert Camus, de quien sí tuve el honor de ser amigo. Diría, para disculparme, que se trata de un eclecticismo cultural. La llamada fiesta no es de mi gusto. ¿Puedo decir que me parece abominable? Pero este Diccionario de Nieto. Manjón es como una gozosa algarada, una estimulante correría por el campo popular, instintivo, del variopinto léxico creado por los hombres del toro. A Robert Brasillach lo que le entusiasmaba en los libros eran las frasesclave que servían a su jerga personal. Probablemente, lo que distingue a unos hombres de otros hombres es la jerga que usan. La jerga taurina se ordena en el Diccionario de Manjón bien clarificada por la cita concreta de fuentes literarias de cada vocablo. Mira por donde, este libro, tan español, pide un sitio en la serie nueva de librosherramienta que ofrecen a los hombres palabras- clave para disponer de una jerga personal. Como Le Petit Simonin Illustré (Editions Pierre Amiot) que abre las puertas de la jerga argótica francesa; el Dicionnaire de l Atome (Hachette) que exige profundo esfuerzo a quien desee pasar, o el de Dudas de Manuel Seco, también Espasa, que siembra de piedrecitas blancas, a lo Pulgarcito, la selva maravillosamente intrincada de nuestro idioma. Azorín acendraba su lengua en la lectura de manuales de los oficios. El vasto mundo actual se ordena en novísimos diccionarios du savoir moderne creados por Frangois Richaudeau, llamados Algo- Livre que hacen algo mucho más valioso que catalogar palabras por orden alfabético. No podría vivir el hombre actual con inquietudes, con curiosidad, sin estos admirables libros- herramienta. Lorenzo LOPEZ- SÁNCHO