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VIERNES 17- 4- 87- OPINION -ABC, pág. LA OPCIÓN CERO U NA de las partes más delicadas y complejas de la acción exterior de todo Estado es aquella en que las definiciones políticas y diplomáticas tienen como contenido materias militares y de defensa. Las complejidades suben de punto cuando política exterior y política de defensa son compartidas, en términos de principio y en términos de organización, con otras naciones aliadas y amigas. En casos así las actitudes propias deben afinarse al máximo, puesto que se trata de llegar a actuaciones compartidas para la defensa de intereses comunes de seguridad. Dicho lo que precede se puede entender mejor nuestra inquietud por las manifestaciones realizadas en Brusel a s por don F r a n c i s c o Fernández Ordóñez ante la sesión extraordinaria del Congreso Atlántico, con motivo de las últimas propuestas habidas en materia de desarme nuclear. El ministro de Asuntos Exteriores español se definió en favor de la opción cero, asumiendo poco menos que como ideal la propuesta formulada por Gorbachov y sobre la cual había informado al Consejo Atlántico el secretario de Estado George Shultz. tos reformularan su propio esquema de despliegue de las fuerzas militares convencionales en Centroeuropa. La evidencia de estos cambios en la balanza militar- en sus consecuencias últimas favorable a la seguridad de Europa- -ha llevado a los Gobiernos europeos más responsables a contemplar con todo recelo las nuevas ofertas soviéticas, planteadas por Gorbachov con toda la parafernalia de luces y propaganda, o sea, como un corolario en política internacional del cambio liberalizador, modernizador, pacificador... como la perestroika de exportación. Parece lo razonable que los Gobiernos europeos más informados y conscientes del perfil real del problema, intenten evitar que un desarme nuclear del tipo que tanto entusiasma al señor Fernández Ordóñez traiga consigo una subida en vertical de la inseguridad militar europea, puesto que de esa manera se restauraría el escenario en que fue posible antaño la superioridad manifiesta de los soviéticos en armas convencionales. JUECES Y DEMOCRACIA P OR su legislación permisiva, España sigue siendo, en equiparaciones europeas, el paraíso de la droga. No es distinción honrosa y resulta por ello escandalosamente sorprendente la comunicación del grupo Jueces para la Democracia en contra de las redadas que con carácter de acción masiva han realizado, en persecución del tráfico de drogas, las Fuerzas de S e g u r i d a d del E s t a d o ¿Cómo se puede decir, por un grupo de jueces, cuando el tráfico y el consumo de drogas se ha elevado a la categoría, ciertamente alarmante, de primer azote o primera lacra social, causa a su vez de incontables delitos que provocan inseguridad ciudadana, que una operación policial antidroga es de dudosa constitucionalidad y poco eficaz tra la expansión peligrosísima de la droga que prescindiendo de hacerlas, asegurando así la más am plia e insólita impunidad d quienes se dedican a su re pugnante comercio. Y si se alega que los grandes traficantes de la droga- los ea pos misteriosos que ama san fortunas con ella- -nun ca serán detenidos en estat. redadas, también podrá res ponderse que lo importante es abrir camino, iniciar con decisión acciones que conduzcan a la rigurosa punición que merecen. Sorprende cuando menos la velocidad con que el Gobierno español ha valorado cuál es el tipo de respuesta más conveniente a lo ofrecido por los soviéticos, que, al fin y a la postre, fueron quienes complicaron el problema nuclear con el despliegue de sus misiles de alcance medio y corto en el teatro europeo. Y decimos que vinieron a complicar la situación porque crearon unas condiciones finalmente negativas para ellos. En efecto, la subsiguiente respuesta de los euromisiles supuso el desarbolamiento de los propios esquemas soviéticos de presión militar sobre Europa, especialmente sobre Alemania occidental. Lo que en realidad ocurrió es que el despliegue soviético de su cohetería de alcance medio, modificando con ello a su favor y a corto plazo el equilibrio de fuerzas en el Continente europeo, vino a enervar una respuesta occidental qué no solamente neutralizó en términos de equilibrio la ventaja que los rusos habían obtenido, sino que también obligó a que és- C En esta materia, como en otras que atañen directamente a la delincuencia común, desde el Ministerio de Justicia se han impulsado normas legislativas de menor penalidad, de práctica lenidad en no pocas ocasiones. Pero ante la gravedad de la situación- -clamorosaMás sensato, más lógico y mente denunciada por asoconstructivo parece pensar, ciaciones y grupos de ciudaen la misma línea de valora- danos- el Gobierno ha ción mantenida por la opi- anunciado reformas en el nión pública, que por algo tratamiento penal del tráfico se empieza y que lo deseable de drogas. es la repetición frecuente de tales redadas. Mayor eficaQueda, pues, también descia se logrará con ellas con- de este enfoque, descolgada de la realidad, flotante en la utópica progresía, la reacción de los Jueces para la Democracia. Denominación por cierto- -como ya se ha ONTRA el indisimulado regocijo de otros, hemos de dereiterado- -carente de claro cir que nos preocupa y apena el empobrecimiento de la sentido en un sistema demolibertad de expresión implícito en la crisis económica padecrático. Los jueces deben cida por el diario El Alcázar La diversidad ideológica de serlo para la Justicia. Y denlos periódicos, dentro de la ley, hace posible el pluralismo tro de un sistema constituinformativo. Desde El Alcázar a Egin hemos defendido cional- -l vigente en Espae reiteradamente que todas las cabeceras son convenientes ña- -que proclama la indepara el enriquecimiento de la libertad de expresión. De ahí pendencia del Poder que lamentemos muy sinceramente las dificultades por las Judicial, igualmente deben que atraviesa El Alcázar periódico que cuenta con exceserlo sin adscripciones perlentes profesionales y que viene cubriendo con dignidad el sonales de particular partiespacio sociológico que corresponde a su ideario político. dismo político. Porque esta condición es también premisa, sin duda, para su verdadera independencia. EL ALCÁZAR Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON ABC Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos Subdirectores D. Valcárcel, J. Vila, J. Javaloyes, M. Adrio, R. de Góngora. J. Amado Jefes de Redacción: J. A. Gundín (CpnrjnuWad) J. C. Azcue (Internacional) B. Berasátegui (ABC literario) A. Fernández (Economía) J. I. G. a Gaizón (M u r a) A. A. González (Continuriad) R. Gutiérrez (Continuidad) L Lz. Nicolás (Reportajes) C. Mantona (Continuidad) J. L Martín Descalzo (Socedad) J. 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Suscripciones: 435 02 25. Apartado 43 Prensa Española, S. A. De otras actitudes anteriores del grupo Jueces para la Democracia, análogamente favorables a la suavización extremada de las penas establecidas para ciertos delitos, y de la politización que proyectan hacia la Administración de la Justicia criterios democráticos de muy dudoso cuño, nace el temor, nada infundado, de la aparición de jueces para determinados objetivos revolucionarios. Su deber es serlo para la recta aplicación de las leyes, para la salvaguarda de las libertades que en ellas se establecen y para la defensa del estado de Derecho.