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MIÉRCOLES 15- 4- 87- CULTURA -ABC, pág. 41 La arquitectura de la intimidad, al descubierto: Le Corbusier, maestro del dibujo erótico Una exposición revela la secreta afición por las curvas del apóstol de la línea recta Lausana (Suiza) S. C. Bajo la seria apariencia de los más respetados artistas se oculta con frecuencia un resquicio de sana obscenidad, guardado con el celo de los secretos más íntimos. Muestra de ello es la exposición que en Lausana nos revela un rostro inusitado del arquitecto Le Corbusier como dibujante de eróticas figuras femeninas. Esta muestra coincide con otra similar que se celebra en París y de la que ya informó ABC, en la que se exhiben dibujos más que osados del escultor Auguste Rodin, que han provocado enorme revuelo al desvelar una faceta poco conocida, aunque menos insospechada en el autor de El beso y El pensador que en el artífice de algunos de los más admirados edificios del siglo, un arquitecto que marcó con su personalidad buena parte de la estética urbana de las últimas décadas. La exposición de Lausana muestra a Le Corbusier, el apóstol de la línea recta, conocido por sus edificios funcionales y básicamente rectangulares, como un maestro del dibujo erótico de figuras femeninas. La muestra permanecerá en Suiza hasta el 24 de mayo, para después, según informa Reuter, marchar a Dinamarca, Suecia, Austria y Finlandia. Los dibujos pertenecen a los coleccionistas suizos Theodor y Ulla Ahrenberg, amigos personales del arquitecto. La exposición es una más de las casi ciento que se celebran este año en Europa para conmemorar el centenario del nacimiento do Le Corbusier. Dentro de estos actos conmemorativos, la galería londinense Hayward ofreció una muestra retrospectiva de la obra de Le Corbusier, mientras el Centro Pompidou de París la prepara para el otoño. En España también hay en marcha actos de este tipo. Ae preparan en concreto una treintena de exposiciones; la primera de ellas, La idea del rascacielos en Le Corbusier se inauguró en Madrid el pasado 12 de enero. nistas de unas escenas que van desde lo explícitamente sexual a la burla de la corpulencia femenina. Las figuras sensuales y espontáneas, inspiradas quizá por Picasso, servían a Le Corbusier para evadirse en apariencia de la arquitectura. Para Erika Billeter, directora del Museo de Lausana, estos dibujos no fueron hechos para el público, sino para su propio disfrute, y revelan un Le Corbusier desconocido hasta ahora, fascinado por el cuerpo femenino y su belleza. Un universo totalmente ajeno a su arquitectura Justo antes de su muerte, en 1965, escribió Le Corbusier: Para el artista, el dibujo es la única posibilidad de abandonar la búsqueda de la expresión de la emoción y la belleza. Parte de mi vida diaria ha estado dedicada al dibujo Nacido en octubre de 1887 en La Chaux- de- Fonds (Francia) cerca de Neuchatel, se consideraba a sí mismo como un artista. Su profesión era la arquitectura, pero su corazón estaba puesto en la pintura y el dibujo. Ulla Ahrenberg le recuerda siempre con una pequeña libreta y un lápiz, siempre dibujando, tan necesario para él como respirar. Gran viajero, quedó fascinado por Josephine Baker tras una visita a Brasil: Cuando baila está en otro mundo El ángulo recto es para él la suma de las fuerzas que mantienen al mundo en equilibrio El crítico de arte Robert Hughes dice de Le Corbusier: Fue en cierto modo el Picasso de la arquitectura, porque sus diseños provocaban fuertes sensaciones, contenían un ritmo ensordteedor y encerraban la fuerza del dibujo Le Corbusier tecto sociológico Su trabajo fue paralelo al realizado por Mies Van der Rohe y Walter Gropius, quien encabezó el movimiento Bauhaus en Alemania. Según Hughes, estos dos últimos en Alemania no menos que Le Corbusier en Francia creían en el espejismo del arquitecto como padre y profeta sociológico y concebían la arquitectura como un instrumento para la reforma de la sociedad. Entre los proyectos de Le Corbusier jamás realizados merece la pena mencionar en este sentido uno que data de 1925, que pretendía reorganizar parte del París histórico de la ribera derecha del Sena y construir acristalados rascacielos. Este nuevo centro comercial y residencial en París habría estado dividido por una autopista. Arquitecto sociológico Le Corbusier, que se trasladó a París en 1917 y se convirtió en cabeza visible del estilo internacional de los años veinte, se definía a sí mismo como un arqui- EN EL ANSIA DE PODER SE ENGENDRA LA LOCURA Astonishing ha dicho de ella el crítico de The New York Post ¡The New York Post! Llegas a la proyección con la sala ya a oscuras. (El local, lejísimos. Estaba lloviendo, necesarios dos taxis; el gasto fue grande. Te instalas en la última butaca que queda libre, no son como las de casa. Por suerte, entra entonces, rezagada también, una señora altísima. Infinitamente más joven que tú, le cedes empero- machista- tu asiento- feliz pretexto, ventura inesperada- eludes a uno de la productora, empeñado en que te acomodes en un taburete del bar, y te tumbas en la moqueta con cara de mártir, a los pies de Javier Muguerza. Lo primero que te impresiona después de tantos años es el tamaño de las imágenes: la pantalla, mil veces la de un televisor, mínimo. La música es estupenda, y lo dice quien desprecia la música en general y la de cine en particular. Los actores, excelentes (hasta los que no vienen en letras grandes, Diez del Corral verbigracia) La película es como deberían ser todas: furia y español paroxismo, ferocidad bien entendida empieza por uno mismo, lo, en suma, que nos ha caracterizado siempre y nos avergüenza ahora. Parecido opina, por lo demás, el crítico antes citado. El cual se atreve, sin embargo a recordar aquel regaliz, aquella melaza: Por quien doblan las campanas -babosa alargada- con el blando Cooper y la sacerdotisa de lo cursi que fue la Bergman. Han tenido que pasar más de cuarenta años, pero nos hemos sacado por fin la espina de tan fofa película, que subprodujera Hemmingway. Y encima, en la propaganda que te dan a la salida, a todo color, entre RTVE y el título- La guerra de los locos The war of the loonies -viene la frase impecable que me ha servido de título. Se estrena el día 20. Su autor: Manuel Matji. Julio CERÓN Máquina para habitar La casa es una máquina para habitar Esta frase de Le Corbusier resume toda su concepción plástica de la arquitectura y sirve para expresar en buena medida la vinculación de su arte al tiempo que le tocó vivir. Los problemas de la ciudad moderna, la vivienda, la industrialización, el uso del suelo y la organización del trabajo y el ocio atraj e r o n c o n s t a n t e m e n t e su atención y dedicación. El aislamiento del hombre en la ciudad moderna, prisionero del tradicional esquema de calles y plazas, le movió a buscar un sentido colectivo de la vida urbana en sus proyectos. Quizás ese mismo afán sea el que explique la dedicación secreta del urbanista a otras arquitecturas más íntimas, la que ofrezca las claves de la maestría de Le Corbusier como gozoso y casi clandestino dibujante de anatomías femeninas. El secreto de Le Gorbusier Titulada El secreto Le Corbusier la exposición de Lausana incluye urios ciento noventa dibujos y collages realizados entre 1920 y 1964. Sobre su firma LC se suceden las imágenes de desnudas mujeres reclinadas, bañándose o bailando, protago-