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ABC, pág. 34 RELIGIÓN -MIÉRCOLES 15- 4- 87 Juan Pablo II: La Iglesia tiene que aprender de los signos de los tiempos No nos deja indiferentes la condena marxista de la religión Ciudad del Vaticano. Efe El Papa Juan Pablo II dijo hoy que en Latinoamérica la Iglesia está más cerca de las verdaderas necesidades y finalidades de la vida humana y también de los deseos, muchas veces ocultos, pero auténticos, del hombre. En una entrevista concedida a Radio Vaticana, tras su viaje de dos semanas por Uruguay, Chile y Argentina, el Pontífice ofreció un balance optimista del mismo y subrayó que la Iglesia tiene siempre que aprender Debemos aprender- d i j o- cuáles son los signos de los tiempos, cuál es la gracia del Señor que El nos ofrece ahora, en el contexto de este presente histórico, de este tercer milenio. Debemos aprender esta gracia, debemos aprender también de las experiencias pastorales. Para el Papa, un encuentro, una celebración como la que se desarrolló con los jóvenes, en Buenos Aires, él pasado Domingo de Ramos, es también una gran lección para todos nosotros, para la Iglesia, porque no se puede detener en la simple celebración. La celebración es ya un fruto, pero debe ser también un punto de partida para muchas iglesias latinoamericanas y en otras partes del mundo añadió. Preguntado por la gran promesa no mantenida por la ideología marxista y que si éste estaba perdiendo adeptos entre la juventud y en Latinoamérica, Juan Pablo II respondió que no quisiera aquí ser un juez Otra cosa son- añadió- los aspectos, digamos antirreligiosos, como la crítica de la religión, y no sólo la crítica, sino también la condena de la religión por parte del marxismo, a lo que no podemos ser indiferentes destacó. Según el Pontífice, la ideología es algo diferente, pero pienso que toda ideología debe enraizarse, debe basarse en la verdad, en la búsqueda, y los jóvenes buscan, tal vez más que los adultos, porque éstos ya están plasmados o resignados Pienso también que esas ideologías deben pensar un poco en su papel, su veracidad. Yo no dudo de las buenas intenciones, pero éstas deben estar, como todo acto humano, bien sincronizadas con el bien objetivo, con la objetividad, con la verdad concluyó el Papa. El Papa habló dos veces sobre el divorcio con el presidente Alfonsín Buenos Aires. Miguel Castellví Juan Pablo II concluyó su treinta y tres viaje internacional. Como los anteriores, se ha realizado a un ritmo enloquecedor y espectacular. Después de la explosiva etapa chilena, con sus incidentes y sus tensiones, el Papa pudo visitar Argentina en un clima más relajado. Aquí no hubo manifestaciones ni protestas contra el régimen, con excepción del petardo colocado en el monumento a Colón, pero dirigido a Alfonsín, inquilino de la Casa Rosada y no contra el descubridor. Sólo afloraron las críticas contra el Episcopado por su actitud durante la época de la represión, Esto no quiere decir que en Argentina no existan problemas. El principal punto de fricción entre la Iglesia y el Gobierno es la ley del Divorcio. Para abordarlo, el Papa eligió la vía de los encuentros personales más que las denuncias públicas. En sus discursos, habló, al menos, dos veces del divorcio: la primera para ponerlo entre los grandes males de la humanidad, junto al aborto y la droga, y la segunda para hablar en tono positivo de las familias cristianas. Pero Juan Pablo II prefirió exponer al presidente Alfonsín, promotor del proyecto de ley, los daños que el divorcio vincular acarrea a la sociedad. Tanto en el encuentro oficial del día de su llegada a Buenos Aires, como en la entrevista que con él mantuvo en la sala de Vip del aeropuerto internacional de Ezeiza, pocos minutos antes de su regreso a Roma, el Papa explicó al presidente los motivos de la Iglesia para oponerse al divorcio. Las personas que vieron a Alfonsín a la salida dicen que el presidente parecía muy meditabundo. El segundo problema argentino, la guerra sucia y la actitud de la Iglesia en esa época no entró en los discursos papales hasta el último momento! Es un tema espinoso que muchos quieren olvidar y que quizá los obispos hubiesen preferido que no se tocase. Sólo monseñor Hesayne, en Viedma, se atrevió a pedir que Argentina no conozca más la guerra, que no se tengan que lamentar muertes de jóvenes, soldados o civiles, ni desaparecidos, ni torturados Pero el Papa no hablaba. El penúltimo día, durante el encuentro con los jóvenes, por fin aludió al tema con una breve frase: Que no vuelva a haber secuestrados ni desaparecidos Al día siguiente, salía en defensa del Episcopado, reconociendo sus esfuerzos por salvar tantas vidas humanas durante la represión. Pero el mensaje más importante del Papa a la Iglesia argentina fue una petición de fidelidad. Aquí hay un Episcopado unido a Roma; un clero fiel a sus compromisos, que aplaudió a rabiar al Papa cuando habló de entrega; una clase obrera católica y un sindicato tan cristiano que se puede comparar a Solidaridad, y unos seglares tremendamente receptivos al mensaje de la fe. Como dijo Juan Pablo II en su despedida, mi mayor complacencia ha sido encontrarme con un pueblo religioso, que, en torno a sus pastores, y en unión con el Sucesor de Pedro, está dispuesto a manifestar su fe y a corroborar su compromiso cristiano en la tarea de reconciliación- entre los argentinos Fuerte polémica en Austria tras el nombramiento de un obispo auxiliar deViena Viena. José Grau El nombramiento del profesor de Teología Kurt Krenn como obispo auxiliar de la diócesis de Viena, cuya ordenación episcopal tendrá lugar el próximo día 26 en la catedral de San Esteban, ha suscitado protestas difícilmente comprensibles en algunos sectores de la Iglesia católica austríaca. Una polémica que ha ido más allá del ámbito clerical y que ha convertido este nombramiento en la noticia reina de los periódicos Prensa, radio y televisión, que habitualmente no atienden especialmente a los comentarios eclesiásticos, realzan lo que el asunto tiene de discordia, enfrentando las declaraciones de los llamados conservadores y progresistas en la Iglesia católica de la República alpina. En esta manera de proceder se han visto involucrados también varios obispos. Bien es verdad que por lo menos dos habían pronunciado frases con motivo del nombramiento de Krenn que hacen pensar en su desconocimiento del derecho canónico. De manera resumida: Manifestaban su admiración porque no se les había pedido consejo. Sus palabras, al ignorar el carácter jerárquico de la Iglesia, han conducido a serios equívocos y no han hecho más que aumentar la tensión. La discordia tuvo su fase inicial cuando algunos arciprestes de la diócesis de Viena publicaron una carta en la que, como niños celosos, protestaban por el nombramiento de Krenn. Los arciprestes, en un gesto insólito, afirmaban que ya tenían bastantes y muy cualificados obispos auxiliares y que, por el contrario, dudaban de la cualificación científica del nuevo obispo (cuando se trata, en realidad, de un reconocido teólogo) Incluían 1 también un razonamiento peregrino para apoyar su tesis, como decir que el nuevo obispo no es vienes. En el colmo de la insensatez, recomendaban a monseñor Krenn que renunciara en bien de la diócesis al cargo. Krenn reaccionó reaccionado con serenidad ante tales desatinos- desatinos al menos en el sentido de que sus oponentes, en el fondo una minoría, se dirigen a la opinión pública sin hablar primero con é l- Krenn ha recordado en varias ocasiones que su nombramiento se ha realizado como siempre, como han sido nombrados todos los obispos de Austria y que lo ha hecho quien lo puede hacer, el Papa. Lo sucedido ha sido ocasión, en suma, para que un cardenal austríaco de la Curia, monseñor Stickler, haya hablado incluso de rebelión y para que el nuncio hiciera ayer una llamada a la obediencia al Papa. Determinados círculos están descontentos por el modo en que se ha hecho el nombramiento: así uno de los obispos auxilares de Viena, monseñor Florian Kutner, manifestaba al diario Die Presse que se sentía maltratado, porque ya se había enterado de tres designaciones papales de obispos austríacos por los periódicos y afirmaba que la Conferencia episcopal austríaca tiene la sensación de ser arrollada desde fuera