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EDITADOPOR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 15 DE ABRIL DE 1987 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA OS grumos de sangre se han concentrado, se han apretado en este rostro, en el q u e los g r a n d e s ojos parecen mirar al vacío, indefensos, perplejos, ante la atrocidad del sufrimiento moral que están viviendo. Ojos vidriados, empavorecidos, pero, al mismo tiempo muy dulces, como si una ternura más que humana, o exquisitamente humana, alentara en ellos. Si perplejos los ojos, también lo están las manos: esas manos que abrazan, sin llegar a hacerlo del todo, la cruz de la ignominia. ¿Fue así, ocurrió así en aquella Jerusalén oriental y abstracta, suntuosa y monoteísta? Seguramente no, pero no importa. Este rostro, estos ojos y estas manos son los del Gran Poder de Sevilla. El Gran Poder; no el poder soberano, que ése era el de Caifas, el de Herodes o el de Pilato, sino el gran esfuerzo, la gran fatiga. (Ni la Academia ni María Moliner traen esta acepción. La primera la roza sólo cuando se refiere a la locución hacer un poder. Y es así, rey de la fatiga, señor del sufrimiento, como llena de terror y belleza las calles de la ciudad en la madrugada definitiva. Terror y belleza, igual que en el verso de Keats; pero aquí estamos bien lejos del amor y sus fantasmas: es el terror de ver al Hijo del Hombre más hijo que nunca, más agobiado que nunca, lacerado por todas las desdichas. Del sudor de sangre de Getsemaní a este sudor sólo han mediado horas, pero también siglos. Pues lo que importa en este momento es ver avanzar al Hijo del Hombre sobre una nave llameante en la noche oscura de Sevilla. Los tópicos del ruido y la bullanga revelan su inanidad ante el discurrir del Cristo del Gran Poder por estas calles repentinamente ensordecidas. Se diría que nos hemos sumido, o nos han sumido, en el centro de las tinieblas, de donde no nos saca el paso admirable. Sólo el palpito de la belleza- l o sagrado hecho formasconsigue detener, o atenuar, tan auténtico descenso hacia la nada. olor de los fritos y las voces joviales o rejuvenecidas. Es una multitud lúcida y gozosa a un tiempo la que acude a dad, del abandono, de la angustia sin verla y a acompañarla, con la procesalida, y también de la decepción de sión ya rota. El fervor es autentico, siglos que alienta en la garganta del aunque no tenga por qué ser ortodoxo cantaor cuando rompe el aire con el y en algunos casos no lo sea. Aquí aullido de la saeta. casi parece necesario hablar de aquel De ahí ese silencio que se derrama borracho que arrojó la copa al rostro sobre el mundo a la llegada del Gran de la Virgen. Todo indica que la anécPoder. Porque no es únicamente el dota es inventada; que representa la Dios de Trento el que va sobre las an- cristalización legendaria de un clima das. Sevilla calla como sólo saben ha- inefable. Inútil verdaderamente toda cerlo los pueblos antiguos. Cuando al descripción. Es el triunfo de la vida, la amanecer, el Cristo, de regreso, enfila fe en la luz, lo que todos celebran, la plaza de San Lorenzo, ese silencio, más acá o más allá de las creencias. subrayado por las zapatillas de los Jorge Guillen escribió su poema Escostaleros moviéndose a compás, se peranza de todos de Cántico, al conhace incluso más denso, como si la templar a la otra Esperanza, la de Triamuchedumbre creyera que el Crjsto na, sobre el puente: Todos van juntos que retorna ha sufrido en la peregrina- a esperar ahora, Festivos, A esperar ción nocturna y vuelve exhausto a su la esperanza... ¡Qué profunda la hora casa. El andaluz de fe se sabe en ese y matutina, Feliz engalanada Con su momento al borde del suplicio mental simple verdad primaveral! ¡ser Dios y haber terminado así! el La luz y las tinieblas; la vida y la no creyente se da cuenta de que un muerte. No cabe duda de que es éste rito muy hondo está concluyendo: la uno de los significados de la Semana ceremonia de la muerte, exaltada y Santa de Sevilla. Para el antropólogo maldecida a la vez, toca a su fin; el sevillano Isidoro Moreno se trata de su Hijo del Hombre y del Sufrimiento ha tercer nivel de significación y el más pagado su tributo; la luz de la vida profundo: la ritualización de la dialécnueva puede ya nacer. tica entre la muerte y la vida con el Por eso, la mañana del Viernes San- triunfo renovado de ésta escribe en to sevillano es la mañana de las Vírge- su libro Cofradías y hermandades sevines: la Macarena, la Esperanza de llanas (1985) Los otros dos niveles se Triana, la de los Gitanos. Los grandes cifran en la rememoración plástica de Cristos- e l Silencio, el Calvario- es- la Pasión y en la representación simtán ya en sus templos. Ahora es el rei- bólica de la esperanza de pueblo no de la primavera. Y la apoteosis, so- marginado del pueblo andaluz. Interbre todo, de esa niña de quince o die- pretación sugestiva, que tiene, sobre ciséis años, morenita y fina, cuyos todo, la virtud de poner de manifiesto lagrimones no alcanzan a conjurar ia a enorme complejidad del fenómeno, deliciosa belleza de su rostro: la Maca- imposible de aprehender ni por la ortorena. Verdad es que en la noche de doxia cerril- l a terca hostilidad contra las tinieblas ella ha quebrado a su las cofradías del cardenal Segura- ni paso los silencios y hecho gritar a los por aquel pacato realismo de hace albalcones. Verdad es que el clamor y gunos años que llevó a un conocido los aplausos han jalonado su discurrir novelista andaluz, y sevillano además, de madrugada. Pero la apoteosis viene a convertir un paso de Cristo en meahora, desde la plaza de la Encama- táfora de la opresión de la clase obrera ción hasta la Resolana, por las memo- durante la dictadura. rables calles de trazado insólito, con el Por eso, la Semana Santa de Sevilja sigue no sólo viva, sino pujante. Nació con la contrarreforma y ha conseguido llegar vigorosa a estos años finales del Las interpretaciones toscas de Andasiglo. Y si la Macarena y el Gran Polucía han resbalado sobre fenómenos der la representan ¡cónicamente ante como éste. Y, sin embargo, es en ellos el mundo entero, habrá que atribuir el donde la cultura andaluza se expresa hecho a la concentración simbólica de más firmemente. El andaluz de fe se que ambas efigies son portadoras, que postra ante la majestad de Dios escarestá genialmente sobrecargada desde necida; el no creyente intuye que en la EDICIÓN INTERNACIONAL el punto de vista artístico: esperanza atormentada imagen se han represado sin límites y sufrimiento de abismos; siglos de sufrimiento humano, humano resurrección y destrucción; vida y Para que sus mensajes y andaluz. Por este antropomorfismo muerte. Contrarios abrazados en una radical, el Gran Poder y la Macarena comerciales lleguen síntesis que los salva y anula, y se viven, también, fuera de la ortodoxia. proyecta sobre un triple plano: mítico, El Cristo de San Lorenzo podría, en histórico y religioso. volando a ciento sesenta cierto sentido, ser considerado una naciones. gran hipérbole. ¿De qué? De la soléMiguel GARCÍA- POSADA ABC REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID L EL GRAN ESFUERZO, LA GRAN ESPERANZA