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64 A B C XXV ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE JUAN BELMONTE MARTES 7- 4- 87 Y dijo el maestro Cuando por la fecha en que estamos y porque escribo desde Sevilla huelo ya a primavera, se me ponen delante en el recuerdo unas fechas de aniversario grabadas en cifras lejanas y redondas: -el 8 de abril se cumplen veinticinco años- u n cuarto de siglo just o- de la muerte, en su cortijo andaluz, del torero m. ás trascendente de la historia, y seis días después, el 14, vamos a estar a la impresionante distancia en el tiempo de noventa y cinco años- casi un siglo- de la llegada al mundo de aquel genio que, a la vez que marcó la pura ortodoxia del toreo, elevó el arte de torear a la más alta cota de las Bellas Arles. Bien se comprende, esto sentado, que no quedaría tranquilo mi belmontismo siempre en vigor si, en días tan propensos a las evocaciones, no dedicara algún recuerdo escrito a la figura mítica del terremoto de Triana Voy a centrarme recordando un mano a mano para mí histórico, en el que, alternando con Belmonte, yo, encendido en voraz deseo de ahondar en intimidades artísticas belmontianas, ametrallé con saña al torero. -Tú, Juan- l e disparé de entrada- ¿pensaste alguna vez, dentro de tu intimidad, en si lo que trajiste a la fiesta fue innovación o restauración? -Aunque te parezca extraño, me hice pocas reflexiones íntimas sobre el tema de mi arte. Sólo pensé en ello cuando los cronistas o los amigos me llevaron, como ahora tú, a ese terreno. Y esta es la respuesta: yo no innové; fui un restaurador, pero no del hacer de alguna determinada figura concreta- Antonio Montes o Pedro Romero, pongamos por caso- sino de la verdad inmanente del toreo. Mi revolución tuvo su entronque en la seguridad intuida de que sólo podía ser toreo aquel que descansara en la técnica del parar, templar y mandar Tan firme debió de ser esta convicción mía, que no fue necesario que me detuviese a pensar en ei a. ¿Pero tú no apreciabas que el toreo tuyo era radicalmente opuesto al anterior a ti? -Claro que lo apreciaba. Lo que ocurrió fue que, al contemplar aquel toreo de piernas imperante cuando me asomé a las plazas del brazo del toreo de brazos, en vez de caer en la creencia de que en todo tiempo se hubiera toreado así, quedé convencido de lo contrario: de que aquello que yo veía no podía representar otra cosa que un bache en el correcto ser del toreo. ¡Videntes y esclarecedoras palabras las de Juan! Porque al gran maestro no podía pasarle inadvertido que en el toreo, con toda la cobertura de belleza que éste arrastra y a cuyo alumbramiento él tanto contribuyó, subyace siempre una realidad de lucha entre hombre y fiera, entre inteligencia e instinto. Esto sentado, para que sea el hombre quien triunfe en el combate es indispensable conseguir la adecuación perfecta del hacer del torero al tipo de fiereza del toro. Y como esta fiereza se tipifica- son palabras de Ortega y Gasset- en furia dirigida el torero sólo podrá dirigirla y absorberla íntegra, jugando el engaño con temple mantenido a lo largo de cada suerte. Luego, por imperativo de la condición genética del toro bravo, no hay- n o puede haber- más toreo técnicamente correcto que el que descansa en el parar, templar y mandar toda vez que sólo esta fórmula técnica hace viable el acoplamiento del toro, embistiendo, y del torero, mandando en la embestida y dirigiendo su trayectoria. En definitiva, la tesis de Belmonte. Y sus nuevos modos escritos con capote y muleta. Lo que puede parecer sorprendente es que una construcción como ésta, digamos filosófica, de estructura lógicamente cerebral, prendiera en el colosal artista por la vía de la Intuición. Aunque, después de todo, ello viene a ser una muestra más de la imagen sensiblemente contradictoria que en tantos campos nos mostró terremoto Ei, por ejemplo, con anatomía muy alejada de la del galán de cine, formó con el toro grupos esculturales de belleza no conseguida por ningún otro torero de la historia; él, enano de poderío, frente al gigante José, se encaramó ya veterano a la cima de lidiador extenso- sin pérdida de su torería pasional- y hasta se permitió el lujo de sobrevivir a su rival invencible; él, tan poquita cosa, tan senificante que diría Pérez Lugín, cerró el año taurino 1919 con 109 corridas toreadas... ¿Cómo, pues, puede extrañarnos que fuese la intuición y no el frío razonamiento lo que llevara a Juan a comulgar en la ardiente fe del quito al toro sin quitarme yo elevado por él a dogma, en lo técnico, del arte de torear? Luis BOLLAIN Iniciador de una dinastía, empresario y ganadero Juan Belmonte fue un hombre polifacético dentro de la fiesta. Se le podía comparar- e n otro orden de cosas- con un Miguel Ángel o un Da Vinci o alguno de los genios del Renacimiento. Si éstos asumieron las facetas de pintores, escultores, arquitectos e ingenieros en una sola persona, Belmonte fue, además de grandioso torero y uno de los tres pilares del resurgir del rejoneo- junto al anterior Antonio Cañero y el posterior Alvaro Domecq- un iniciador de una dinastía torera, empresario de la Real Maestranza y ganadero de toros. Dos de sus hermanos- -Manolo y Pepefueron matadores de toros. El primero, conocido por Belmontito tomó la alternativa en 1918 e hizo concebir más esperanzas. Pepe, alternativado en 1925, fue una mera anécdota. Un hijo de este ultimo- Juan Belmonte Fernández- se hizo matador de toros el 7 de octubre de 1965 en Fuengirola, de manos de Antonio Ordóñez y en presencia de Curro Romero: había llegado a sonar algo como novillero en los años cincuenta y, después de retirado, reapareció para esta ceremonia. Pero el eslabón más importante es su hijo, Juanito Belmonte Campóy, el de los afarolados prodigiosos, el rival de Manolete y Pepe Luis Vázquez en los años cuarenta. El que luchó con el recuerdo de su padre para ser figura de su época con una gran dignidad y un nieto, Juan Carlos Beca, también matador de toros. Alternativado en Santander por- Ordóñez y con Miguelín de testigo, que se permitió el lujo de cortar dos orejas en las Ventas a un mismo toro un día de lluvia de 1971 en festejo pré isidril para caer en la apatía después. Y también está el Belmonte empresario: el propietario de la Maestranza, el de la guerra abierta en 1919 con la Monumental sevillana, concebida por Joselito, el asociado con Pagés... Y después, el criador de reses bravas, con toros de la sangre Guadalest, el que seguía toreando en Gómez- Cardeña, para explicar la tauromaquia del natural y el de pecho, o del molinete enroscado en la cintura: el genio, el que pasó- con su capote y su muleta- a la Historia. Pero en su fuero interno le faltaba la inmortalidad de los dioses. José Luis SUAREZ- GÜAÑES 1.400.000 UNA CASA EN LA MARINA (ALICANTE! rco residencia L 2 Habitaciones y jardin. 3 Habitaciones y jardín desde 1.650.000 Pts. UN CHALET, 3 Habitaciones, y 300 m 2 de jardin desde 2.400.000 Ptas. PLAYAS PRÓXIMAS CONSTRUCCIÓN 0 E 1. CON FACILIDADES SIN HIPOTECAS INCLUYE UN VALE POR 100.000 PTAS. EN MUEBLES CHALETS ADOSADOS CON GARAJE PRIVADO 1 3 años para pagar P I. Tres Reyes, 1- Cartagena- Murcia Tlfs (968) 5224 24- 56 4817- 25 67 22 Para informarse: MABDALENA PASCUAL C Princesa. 2- MADRID Tels. 12418071 2418072 CADILLAC (91) 4151104 1973 Sedan de Ville, color oro. Todos) os extras. Impecable. Matricula reciente Madrid. Particular vende.