Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MARTES 7- 4- 87- SUCESOS -ABC, pág. 53 La cárcel era ungrueso cristal que me separaba demis seres queridos La parricida de Ondara dice no tener conciencia de culpa Mi marido me violaba... No existían para él las palabras perdón o compasión sión fue Catalina, una mujer que había sido internada por suministrar a su hijo, toxicómano, dos papelinas de heroína, y una mujer también a la. que el joven llegó a venderle el televisor para comprar droga y que una mañana se lo encontró muerto. Se había quitado la vida. Recuerdo que Catalina me dijo: Ascensión usted tiene su problema; yo el mió... También tuve otras compañeras que purgaban otros delitos: por secuestro, por busca y captura, pero eran excelentes personas que me daban continuo aliento... Procuraba entretener mi tiempo estudiando ÉGB. Saqué un curso de estética... Ondara (Alicante) Ricardo Domínguez, enviado especial La cárcel para mí ha sido un cristal. Ese dichoso cristal que me permitía ver, pero no tocar a mis seres queridos. ¡Cuántas y cuántas veces durante los veinte minutos que duraba la comunicación, he pegado mi rostro a él! Con mis manos, con mis labios, para tocar o dar besos a mis hijos. En ese grueso vidrio de la cárcel se quedan los recuerdos de las reclusas; de todos aquellos que por una u otra causa purgan los delitos... Es un cristal al que se pegan las lágrimas de verdad que no sabe usted quien fue la de aquellos que llegaron por primera vez al persona que vio al llegar... recinto penitenciario Y es el cristal también Ahora Ascensión llega a preguntarse cómo de las amarguras, la cruel barrera entre la lipudo soportar tanta crueldad durante sus años de matrimonio. Nacida en el pueblecjto bertad y los bien cimentados muros tras los jienense de de Beas de Segura, llegó al puecuales se encuentra eso que, simplemente, blo de Ondara de muy niña, los hombres llamamos libertad. Recibí numerosas cartas Primero, me casé forzada a los dieciséis 3 de abril, viernes. Una llamada telefónica Soy católica y practicante. En la cárcel años por las circunstancias, pues estaba emsuena en la casa de María Luisa Soler, la esbarazada de tres meses. El amor vino des- confesé y comulgué. Le pedí a Dios que, sotanquera del alicantino pueblo de Ondara. Al pués. Recuerdo ahora que conocí al que fue bre todo, guardara a mis hijos, y he pensado otro lado del hilo suena una voz: ¡María Luimi esposo en un cine que hoy ya no existe también que si tengo que volver algún tiempo sa! ¿Eres tu? Soy Ascensión, estoy muy en el pueblo, el Eslava Pronto contrajimos a ella es porque Dios lo ha querido; que si emocionada. No se como decírtelo... Mira, matrimonio... Me pegaba, nos insultaba; hubiera tenido un hijo inválido hubiera sido me piden 500.000 pesetas de fianza por salir siempre estaba pidiéndonos dinero... El era peor. Sé que lo que hice estuvo mal, pero no de aquí El mensaje ha sido captado de inmecánico, estuvo trabajando en la Ford en tengo conciencia de pecado mediato por la interlocutora: ¡No te preocu Recibí también durante mi estancia- proAlmusaffes... Lo echaron de la fábrica por su pes! puede que sea su respuesta... A partir actitud. Incluso llegó a tener su propio nego- sigue- numerosísimas cartas, más de dosde ese momento María Luisa y su familia reacio... Pero el alcohol y las mujeres lo perdie- cientas. Todas ellas están cuajaditas de palalizan una auténtica carrera contra reloj. Hay bras de aliento, de amor, de cariño. Incluso ron que entregar el dfiero en Hacienda. Las gesme llegaron a hacer poesías, como la de un Ascensión se muestra reacia a recordar los tiones, a través de los abogados de María minero de La Unión, en la que una de sus hechos vividos durante la noche del 27 de Ascensión Martínez Cabrera, son rápidas, y estrofas dice: No se arrepienta de nada y octubre, fecha en. la que Alejandro protagoniel sábado por la tarde, a eso de las dos y luche por su razón se lo pide la balada de za en el dormitorio del matrimonio una escecuarto, la interna preventiva olvida por primeun minero de La Unión ra vez el cristal, ese dichoso cristal tras El inocente y pueril poema lo guarda ahora cinco meses de reclusión. como el Sé que la gente me quiere, Ascensión celosamente, asíenviadas resto de En Ondara, pueblo de 3.800 habitantes, las cartas, varias de ellas por una. me apoya. Me han dado ener- mujer enferma del pecho, desde Tarragona. donde se cultiva la uva y el naranjo, que subsiste también gracias a tres industrias, se ha gía, valor, confianza... ¿Qué si tengo confianza en la Justicia? preparado una bienvenida inusual. Centena- Pienso que si tengo que volMire, no sé responder. No lo tengo muy claro. res de personas se congregan en los aledaDurante en Fontcalent, me contaver a la cárcel es porque ron que mi estanciaestuvo en prisión durante ños a un bar próximo a la casa de la Parriciuna chica da de Ondara Hay expectación... Al fin, Dios lo quiere así un año y luego era inocente. No siempre... aparece el coche que la traslada. Hay lágri Sé que la gente me quiere, me apoya. La mas en los ojos. Esta vez de alegría y de, en contrapunto, a las de tristeza cuando se lle- na aún más violenta de lo acostlbibrado, una reacción del pueblo me ha dado energía, valor, confianza... ¡Dios mío! ¿Cómo se pueden varon a Ascensión una mañana a la cárcel de escena en la que el hombre, al parecer bajo Fontcalent por haber dado muerte a su espo- los efectos de un poderoso estupefaciente, vivir tantos años con un hombre malo? me so durante una de las tantas discusiones llega a golpear a su esposa. Estaba como preguntaba muchas veces. ¡Bueno! hoy es malo, quizá mañana sea un poco mejor. mantenidas entre el matrimonio, que se con- loco... Luego, lo que ya saben ustedes... Siempre me hice la siguiente reflexión: Ten virtió en un calvario para la mujer y sus hijos. ¿Por qué lleva una alianza de matrimopaciencia, si todo te sale mal en la vida, deja Por primera vez, al cabo de cinco meses. El nio? Mire, esa no me la quito, siempre eslos problemas en el escalón... ¿Que si me cristal ha podido romperse Los besos y los tará conmigo, me despojarán de ella cuando abrazos no quedarán ya impresos en una muera... Yo ayudé cuanto pude a mi esposo. amaba? Mire, si el cariño es dar palos... Pienso que estaba descolocado Cuando frialdad semejante al hielo. Si venía ebrio, le sostenía para vomitar; le no bebía era normal, si no... En muchas ocacolocaba un pañuelo impregnado en colonia siones me violó. No existía para él la palabra en la frente, le hacía caldos para que se reNo puedo olvidar perdón o compasión. Incluso llegó a dar cuperara... El parecía no ver todos estos cuimuestras de celos y a pegarse con unos seAhora, Maria ascensión se encuentra ro- dados y otros muchos. Si necesitaba dinero, ñores que me miraron en un bar deada de los suyos en su humilde vivienda, yo se lo daba; lo sacaba de donde fuera, próxima ai Ayuntamiento. Sentada junto a pues ganaba algo limpiando una carnicería María Ascensión se encuentra cansada y una mesa- camilla, va relatando de forma pau- del pueblo... El nos maltrataba continuamenllega el momento en que dá por concluido su sada las horas de angustia vividas: Intento te... Incluso llegué a perdonarle lo de las murelato, al tiempo que nos hace saber que dedejar en el olvido el drama vivido con Alejan- jeres, pues tuvo varias en su vida sea atender a las visitas que llegan a su dro durante dieciocho años, pero no puedo, casa. A ellas también habrá de contar una y La conversación con Ascensión- e l Miniscomo tampoco puedo olvidar los días trans- terio Fiscal pide ocho años de reclusión por otra vez esas angustiosas y eternas horas vicurridos en la cárcel, en donde todo el mundo el parricidio- se ve entrecortada numerosas vidas en la cárcel; el que se hiciera un favose portó magníficamente conmigo. El día en veces por los vecinos del pueblo, que no derable informe psquiátrico sobre ella- tuvo que ingresé iba llorando, ni siquiera llegué a jan de entrar en la casa. La mujer, que ahora que rellenar un extenso test de quinientas ver a la funcionaría que me hizo la ficha: la cuenta con treinta y seis años, y aparenta cincuenta preguntas- y sobre todo, el desseñorita Encarnita. Ella, a los tres días de mi más de medio siglo, recuerda que la primera cribir una vez más ese dichoso rectángulo estancia en Fontcalent, me preguntó: ¿Pero compañera de celda que tuvo al entrar en pri- de cristal