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16 ABC OPINIÓN Ni guerra ni política ZIGZAG El chiste del día El chiste político que se cuenta ahora en todas las Cancillerías europeas se refiere a la visita de la señora Thatcher a Washington. Al ver un teléfono rojo encima de la mesa del presidente Reagan, la dama de hierro se interesa por su destinatario. -Es Dios. A través de este teléfono nuestros técnicos de la NASA han conseguido ponerme en comunicación directa con Dios. ¿Podría hablar yo? -p r e gunta la señora Thatcher. Reagan accede y la primera ministra conversa un rato directamente con Dios. Pide la cuenta y Reagan le pide mil dólares, que la líder inglesa abona. Posteriormente se traslada a Israel y encima de la mesa del presidente Herzog ve un teléfono rojo igual al de Reagan. Se interesa por él, y el presidente israelí le dice que tiene línea directa con Dios y autoriza a la señora Thatcher a que hable con El. Lo hace la primera ministra y al concluir pide la cuenta. -Un dólar- contesta el presidente. ¡Qué barato! -dice la primera ministra británica- Reagan me pidió mil dólares. -Es natural- replica el presidente Herzog- Desde aquí es una local cali MARTES 7- 4- 87 BASTA UNA YUCA L A celda de la hermana María Luisa es una pequeña habitación de dos metros por tres. Blanca de cal, sin adornos, con sólo un cristo de madera sobre la cabecera de la cama. Hay un diminuto lavabo y un pequeño sillón en el. que, hasta hace algunos meses, se sentaba en algunas de sus horas de e n f e r m a Ahora está hace tiempo viudo, porque la h e r m a n a María L u i s a no puede abandonar ya el lecho. Padece eso que piadosamente llamamos una larga y penosa enfermedad y la quimioterapia ha quemado hace tiempo las más de sus energías. Su rostro está tan blanco como la pared. Pero ni la enfermedad ni el dolor han apagado el brillo de sus ojos. La única nota de color en su cuarto es esa pequeña yuca que hace unas cuantas semanas le regalaron. Para la hermana María Luisa la yuca es como el bosque de los milagros. Conoce cada una de sus ramas. Ha ido viendo cómo los nuevos brotes primaverales abultaban primero la corteza, la rompían después. Cómo apareció una puntita blanquiverde; cómo se iba formando luego el brotecito que mañana será rama. Mirándola, me dice: ¡Qué hermosa es la vida! Yo antes no lo sabía. Pero ahora me parece que cada hora es sagrada. ¡Y tengo tantas ganas de vivir! ¿Sabe? Me he convencido de que no me voy a morir aún. Porque si. fuera ya la hora de morirse, Dios no me habría dado tantas ganas de estar viva. Pero se va apagando como su voz. Lo que no se apaga- dejadme que o repita- es la sonrisa, vivísima, chispeante. Alguien, a mi lado, le dice: Lo que tiene que hacer, hermana, es quejarse cuando le duela. Porque luego viene el médico y me pregunta cómo está, yo no sé qué decirle. Además, quejarse la descansaría, la aliviaría. ¿Descansarme? -dice la enferma- No, no crea. Además- a ñ a d e- he observado que cuanto más rezo menos que me quejo. Y que cuanto menos rezo más ganas tengo de quejarme. Así que prefiero rezar. Porque, quejándome, las molesto a ustedes. Y a Dios no le molesto rezándole. Sonríe, vuelve a sonreír. Hay un largo silencio conmovido. Luego añade: Además, con la enfermedad, uno va dándose cuenta de qué poco basta para vivir. Casi me bastaría con poder mirar a mi yuca y con tener unas gotas de amor en el alma. Y yo, siento tanto amor. A veces reclino la cabeza así, en la almohada, y me parece que la apoyo en el hombro del Amado. Y que quedo tan bien, así, acurrucada. Yo recuerdo aquello que Dominique Lapierre decía de los habitantes de Calcuta: Necesitaban poco. Y lo poco que necesitaban, lo necesitaban poco. Efectivamente, para vivir basta con una yuca mirada con amor. Tras los cristales de la ventana, ruge la ciudad. Las gentes corren apresuradas. ¿Viven? ¿O tal vez sólo corren tras su propio vacío? ¿Verán al. menos la cantidad de vida que les rodea? No sé por qué, vuelve a mi cabeza aquella canción de John Lennon: La vida es una cosa que se nos escapa mientras pensamos en otras cosas. Tal vez por eso me impresionan tanto los hospitales: aquí el tiempo es verdaderamente oro. Y los sanos nos creemos que la vida de los enfermos no es vida. Lo es- cuando no se arrinconan en la amargura- redobladamente. Y me sube- a la cabeza aquello que decía San Camilo de Lelis: que él no visitaba los hospitales de incurables para ganarse el cielo, sino para irse acostumbrando a él. J. L. MARTIN DESCALZO para el Estado, para el poder, un partido que, ante todo, se esfuerza en que salgan elegidos sus candidatos Sin embargo, es evidente que sería deseable que el partido socialista se desembarazase del agobio que parecen causarle sus relaciones con los sindicatos a través de la comprensión de que el campo de acción del sindicalismo en las empresas no es controlable políticamente y que, viceversa, no corresponde al sindicalismo definir, en vez del Gobierno, las grandes opciones del Estado Todo ese panorama- aparentemente tan simple- tiene más de una y más de cien trampas. Por eso la pareja partido- sindicato, nacida como un matrimonio de conveniencia, concluye por ser un conjunto no demasiado bien avenido. No es sólo un problema francés. Estudíese el caso en España. Etabatasunos Las pruebas se acumulan, pero Herri Batasuna sigue con su status intocable de respetabilidad democrática. El tercero de los alcanzados por la explosión de un artefacto en Tafallá es un conspicuo de Herri Batasuna. La identificación entre este grupo y los que asesinan con bombas y con pistolas dejó de ser una presunción sin probar y una hipótesis de trabajo pendiente de verificación; tanto que incluso el presidente del Gobierno Partido- sindicato tuvo en el Pleno del Congreso de los Diputados palabras de El libro de Edmond Maire, diriprecisa definición en este mismo gente de la sindical francesa orden de apreciaciones. Pero CFDT, a caballo entre el socialismo y el cristianismo con su doc- ocurre que del hablar al hacer no se acaba de dar el paso. Cruzar trina de autogestión, titulado el puente que llevará a la ¡legaliNouvelles frontiéres pour le synzación sería un saludable ejercidicalisme (Editions Syros, 1987) cio de autoridad política, conveplantea el problema muy actual de las relaciones entre un sindi- niente al decoro democrático, necesario para la seguridad nacato y un partido socialista que sean afines. Maire escribe que, cional y acorde con la idea de una transición definitivamente en concreto, el partido socialista concluida. es, en primer término un partido ¿Qué pasa e n Gredos? Crisis de las rehalas Problemas técnicos, sociales y políticos ponen en peligro a la cabra hispánica. Las circunstancias especiales de esta parte fundamental de la montería. en abril UN CONCURSO EXTRAORDINARIO Viaje a Sudáfrica para dos personas, incluyendo tres días en una reserva de caza. tectot. ADQUIÉRALA EN QUIOSCOS Y LIBRERÍAS