Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MARTES 7- 4- 87- OPINION -ABC, pág. 15 S I en el corazón de los españoles sigue existiendo el agradecimiento, tendríamos que experimentarlo hacia Juan Pablo II que, desde hace años, se ha convertido en admirador y paladín de nuestra historia, con mucho más coraje y hondura que el que la mayoría de los españoles sentimos. Apenas comenzó a recorrer los caminos del mundo, este Papa polaco, que antes nunca conoció España, empezó a encontrarse por todas partes las huellas de la presencia española. Y en Méjico primero, en Filipinas después, en Colombia más tarde y ayer mismo en Chile, ha ido repitiendo algo a lo que nosotros apenas nos atreveríamos: Agradecemos al Señor esta herencia de la que, por providencia divina, empezó a dar frutos en estas tierras gracias al g r a n impulso evangelizador de los hijos de España. EL PAPA Y LA HISTORIA DE ESPAÑA las misiones todavía hoy u n a c u a r t a p a r t e de los evangelizadores siguen siendo españoles; todos los países que en el tercer mundo tiene mayoría católica- -todos sin excepción- -han sido países evangelizados por España o Portugal en un momento histórico en que estas dos naciones e r a n realmente u n a única nación. Todos estos hechos se produjeron en el momento en que España fue más grande política, económica y religiosamente, porque fe y peso en el mundo fueron siempre unidos en nuestra historia. Y asombra bastante que tenga que decir un Papa polaco lo que los españoles callamos o ignoramos. Agradecerle la generosidad con que- -contracorriente de a las modas- lo proclama parece una obligación elemental. A visita oficial a España de Simón Peres, ministro de Asuntos Exteriores y primer ministro alternante del Gobierno del Estado de Israel, es un suceso político de considerable magnitud, que resulta del establecimiento de relaciones diplomáticas que se hizo el año pasado y que, en medida importante, testimonia sobre la propia fertilidad política de tal normalización, incluso para la búsqueda de una solución negociada al problema del Próximo Oriente. Esa idea de una conferencia internacional para la paz en aquella zona, por la que aboga tan abierta y decidid a m e n t e el m i n i s t r o de Asuntos Exteriores israelí, es propuesta que se compadece por entero con la adscripción española a la tesis internacional de una solución política para el problema árabe- israelí, frente a la continuidad histórica de L LA VISITA DEL MINISTRO SIMÓN PERES unos planteamientos que fiaran solamente al equilibrio de fuerzas militares, y al propio uso de las alternativas bélicas, la definición del cuadro de relaciones. La postura diplomática española no sólo ha permanecido definida por la idea de las alternativas negociadas al conflicto, sino que se ha concretado lógicamente en la demanda de principio de que la existencia del Estado de Israel sea reconocida por sus interlocutores árabes, y en la necesidad de que sean atendidas las demandas justas de éstos, incluyendo en ellas de manera especial, simétricamente a su eventual reconocimiento del propio Israel, la del reconocimiento del derecho político del pueblo palestino a disponer de un solar nacional. Más allá de cuales sean finalmente los desenlaces de esa iniciativa negociadora que parece haber centrado políticamente la visita de Simón Peres a Madrid, parece lo incuestionable que la diplomacia española se encuentra ahora en condiciones distintas, sustancialmente mejores, para participar con otras en los procesos dé paz en el Próximo Oriente. Sin relaciones diplomáticas plenarias entre España e Israel hubiera carecido de toda significación cualquier iniciativa o todo gesto de tal naturaleza, puesto que el no reconocimiento por parte de España implicaba de suyo naturalmente el no reconocimiento de España por parte de Israel. Solventada esa anomalía, tal como se hizo el pasado año, España puede aportar sus activos históricos y culturales como contribución a ese empeño pacificador, cuyo alcance no sólo concierne a las partes implicadas en el conflicto. España es nación ribereña del Mediterráneo y á la que concierne todo lo que en la cuenca pueda pasar, especialmente en términos de tensión bélica. Por eso la diplomacia española, aparte de sus potenciales capacidades para contribuir a la paz árabe- israelí, está obligada en propio beneficio a cooperar en la seguridad mediterránea. Esta generosa tenacidad impresiona especialmente porque se produce en un momento en que ni en las tierras americanas y menos aún en las españolas dice nadie tan rotundamente algo tan evidente. Es más: los españoles parecemos avergonzarnos de nuestra historia, como contagiados por una leyenda negra que hemos acabado creyéndonos nosotros mismos y que nos hace o avergonzarnos de nuestra gesta americana o, cuando menos, ponerla discretamente en el paréntesis del olvido. Y, si olvidamos el descubrimiento y colonización de América, mucho más desconocemos la labor evangelizadora. Sin embargo es un hecho que no hay en toda la historia de la Iglesia una página más importante que la siembra de la fe cristiana en veinte naciones. Sólo la obra evangelizadora de los primeros apóstoles tiene parangón con lo hecho por España en el siglo XVI. Bastaría con repasar algunos datos: de los veintiséis países de práctica unanimidad católica en el mundo, veintidós son de origen hispánico; en la Iglesia actual más de una tercera parte de los católicos rezan en español; p a r a el año dos mil- -dada la evolución de la natalidad- -más de la mitad de la cristiandad será de origen hispánico; en el mundo de E EL VIAJE DEL PRINCIPE DE ASTURIAS L viaje de prácticas del Príncipe de Asturias a bordo del Juan Sebastián de Elcano es lo más lejano que se puede concebir a un crucero de placer o de turismo. La prueba de Elcano tiene fama merecida de ser una de las más duras de cuantas se realizan en los Ejércitos españoles. El Príncipe es un guardia marina más y se somete a la disciplina general del barco y mientras sus compañeros disfrutan al llegar a los puertos del descanso y las diversiones naturales, Don Felipe debe atender a sus obligaciones de Príncipe heredero, visitar a los jefes de Estado, dedicar su tiempo a las Embajadas y a las colonias de españoles y recibir las audiencias especiales que el protocolo le exige. Apenas le queda tiempo para la distracción después de largos días de navegación durísima. Por eso no estaría de más que TVE en lugar de dedicar sus espacios a ese exiguo tiempo de la distracción del Príncipe se ocupara de hacer reportajes de la vida del Príncipe en el barco y de su actividad oficial en las ciudades visitadas. Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos ABC Subdirectores D. Valcárcet. J. Vila, J. Javaloyes, M. Adrio, R. de Góngora, J. Amado Jefes de Redacción: J. A. GurcJín (Cortirajkiad) J. C. Azcue (Internadcnal) 6. Berasátegui (ABC l eraiio) A. Fernández (Economía) J. I. G. a Garzón (Cultura) A. A. González (Continukiad) R. Gutiérrez (Continuidad) L. Lz. Nicolás (Reportajes) C. Mantona (Continuidad) J. L. Martin Descalzo (Sociedad) J. Olmo (Edición) L I. Parada (Suplementos Económicos) L Prados de la Plaza (Continuidad) C. Prat (Oominical) Santiago Caseto (Colaboraciones) Secciones: J Rubio (Arte) J M. Fdez. -Rua (Ciencia) A. Garrido y J Espejo ¡Confección) J C Diez (Deportes) A. Yáñez (Edición Aérea) J Badía (Educación) E. R. Marchante (Espectáculos) J Pato (Gráfica) M. A. Flores (Huecograbado) F. Rubio (Ilustración) M. Salvatierra (Internacional) C Navascués (Madrid) J A. Sentís (Nacional) M. A. Martín (Sanidad) D. Martínez- Luján (Sociedad) R. Domínguez (Sucesos) V Zabala (Toros) E. Yebra (Vida Social) Director General d e Prensa Española, S A. JUAN MANUEL GONZALEZ- UBEDA Producción: S Barreno. Personal: C. Conde. Financiero: I. Laguna. P. Datos: V. Peña. R. Externas: J. Saiz. Comercial y Distribución: Enrique Gil- Casares. Publicidad: L. Escolar. Teléfonos- Centralita (todos tos servicios) 435 64 45, 435 60 25 y 435 31 00 Télex: 27682 ABCMDE. Publicidad: 435 18 90. Suscripciones: 435 02 25. Apartado 43 Prensa Española, S. A.