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18 ABC OPINIÓN Panorama EN WS ewa ESWS se LE LOS. VIERNES 3- 4- 87 QUESOS Y VINOS 01 LA GRADEZCO a Juan Sisinio Pérez Garzón, director general de Juventud y Deportes del Gobierno de Castilla- La Mancha, el que me haya mandado, gentilmente, dos hermosísimos libros, editados por la Consejería de Agricultura de esa Comunidad. Los libros, profusamente ¡lustrados con fotografías, dibujos, mapas, grabados, tratan, por separado, uno del queso y el otro del vino. Y quiero hablar de estas obras, no para hacer una crítica de las mismas, sino para resaltar lo que supone para un viejo campesino, metido ahora en el cerco casi irrespirable de la ciudad. Las páginas de estos libros, con sus textos formidables, con sus hermosas fotografías, dibujos y grabados antiguos, lo sacan a uno, siquiera sea con la imaginación y el deseo, de esta vida monótona que aquí se vive. El libro sobre los quesos manchegos lo han escrito dos personas a las que, sin lugar a dudas, les gusta investigar sobre ese tema. Me informan que uno es ingeniero y desde hace mucho tiempo recorre la España donde se elaboran quesos. El otro es un farmacéutico, que a la vez cuida tierras, ganado y elabora queso artesano. Dos expertos, pues, para ofercernos un libro muy plástico y bien informado. El queso manchego, respaldado desde 1984 por el sello de su denominación de origen, no pueda darse, ni elaborarse, con arreglo a la tradición y a las normas más estrictas, más que en esa amplia y hermosa llanura de La Mancha, con leche de sus ovejas, ovejas que llenaron sus ubres apacentando en las hierbas de los prados y los tomilladores del monte bajo. A uno le apetece más tomarse un buen trozo de queso, o alguna de las muchas comidas que con el mismo pueden aderezarse, después de leer este libro. Quesos que muestran en su corteza las huellas del molde, de la pleita, tejido de esparto. Quesos sólidos, compactos, con pocos ojos, riquísimos al paladar. Especiales, diría uno, para regarlos con ios vinos de Méntrida, de Almansa, de Jumilla, de La Mancha, de Valdepeñas, denominaciones de origen de algunos de los buenos caldos que se elaboran en esta región, y de los que se nos habla en el otro volumen editado por la Comunidad de Castilla- La Mancha. Este volumen tiene varias firmas, en la que no falta ¡a del académico don Joaquín CalvoSotelo. Firmas de ingenieros agrónomos, de etnólogos, de especialistas en vides y vinos. Es un acierto para mí la edición de estas dos obras. Los que somos de esas tierras, los que recordamos el sabor de la vendimia, el inconfundible olor de las bodegas cuando el mosto fermenta, igual que nunca olvidamos el aroma de una quesería, los agradecemos todavía más, pues es como traernos, al sinvivir ciudadano, una bocanada de aires sanos, de alimentos y caldos que uno nunca olvida. Rodrigo RUBIO A Planetario UN SÍNDROME NUEVO N no sé qué laboratorio político discretísimo se está sometiendo a búsqueda de ciertos anticuerpos en el corpus socio- político nacional. Se teme, según he oído, que nuestro cuerpo político padezca el SIPA. No, no confundir con el SIDA, que es otra cosa. El SIPA sería, de comprobarse, el Síndrome de Incurable Prepotencia Arrogante, enfermedad que el inteligentísimo y florentino diputado señor Alzaga atribuye a Alianza Popular desde que Hernández Mancha, sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo, entre cuyos lejanos extremos ocupa el señor Alzaga su legítimo puesto, presentó la moción de censura contra don Felipe, lo que es signo evidente de arrogancia. Ayer, los doctores que como en El Rey que rabió dudan sobre si el animalito político rabia o no rabia, se afirmaron en que quien puede padecer el SIPA, no menos que la dividida derecha, es la prepotente izquierda. Cientos de miles de anticuerpos revoloteaban ayer por la maltrecha anatomía de Madrid. Expulsados de ese paraíso oscuro y semoviente que es el Metro, privados de transportes sustitutorios porque el Gobierno ya está acostumbrado a decir ahí me las den todas en casos de huelga de la Renfe, de Iberia, del Metro o del servicio público que sea, unos llegaban tarde a su trabajo, otros, más duchos en achaques sociales, se iban de merienda en vista de que la agitación les regalaba una jornada más de vacaciones. Antes de las últimas elecciones generales, E INVERSIONISTAS- EMPRESARIOS Magnífica finca 5.000 metros, con casapalacio 1.000 metros SE VENDE A MITAD DE PRECIO 12 minutos de Madrid. Carretera de La Coruña Solo particulares. Llamar 457 85 71 el optimismo incurable de los electores de derechas sólo temía una cosa: que de ganar Fraga, su enérgica política suscitara una oleada de huelgas. Ha resultado lo contrario. La debilidad del Gobierno socialista ha convertido calles, plazas, trochas, carreteras, en campos de batalla donde los sindicatos izquierdistas le sacuden estera no sólo cartelaría a los ministros del señor González. Según Nicolás Redondo, el ministro Solchaga padece de Incurable Prepotencia Arrogante al aconsejar a los empresarios que no cedan ante las excesivas pretensiones salariales de Comisiones Obreras, a las que no le queda más remedio que plegarse demagógicamente al sindicato del poder, o sea, la UGT, que no puede conformarse sólo con que su líder, Nicolás, haya declarado la guerra a muerte a los fabricantes de corbatas. Solchaga, que de puro discreto se sonroja como un niño cuando las insolencias dialécticas redondinas le cabrean, piensa que quien padece el SIPA en gordo es Nicolás Redondo. Los dos diagnósticos, sin embargo, pecan de parciales. Quien padece el SIPA es el Gobierno como tal. La peste social desencadenada lo tiene en un grado de postración que en vano disimulan las dotes masivas de absolutina parlamentaria con que se remedia. Que agitación social tan desacostumbrada sacuda hasta los huesos del debilitado equipo gobernante, descubre los caracteres sorprendentes del mal que pone a Madrid al borde del colapso. ¿Qué clase de política se hace en la Moncloa que sacude tan gravemente a todos los estamentos del país y produce visibles muestras de rechazo a los Gobiernos, que deberían ser buenos amigos, de fuera del país? SIPA, a no dudarlo. Síndrome de Incurable Prepotencia Arrogante. ¡Pronto! El contraveneno. Lorenzo LÓPEZ SANCHO