Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
AL LORO HUMOR Antología del humor EL BISTURÍ Y E L SACABOCADOS ADORABLE ESPOSA ONr- l SO que mi esposa me Tenia hasEa el gorroLs d e c i r h a r t o O lo que es lo mismo, que me cea abundantemente insoportable. O dicho de oifo nuKlo. que la lidiaba eixi loihi mí alma. C re que se va entendiendo lo que quiero decir. Sin embargo, ell. i, fHtr Hü parte, cada vez me mo trabü mayor earirio. mas eocenilida pjisinn mayor iiumen de p r o p u e s t a s respecto a lides amorosas. Jamas discutía mí m. Ls mínima idea ni era capa? le llevarme lii e ntraria, aun cuando m razonamiento tuera el de un burro inculto- q u e e- c o m o huelen ser casi t o d o s e l l o s- y antes era capa de arrojarse a un pt zo que oj onerse a cualqurer prtivccto mío, por descaK lIadi que este Juera, De tal modo depositaba MTbre mi t o d j la inmens; i cariía de su amor, que se me hacia como una losa de difícil sujedon. M Por Julio CAMBA I íiiíi rid amigo el doc- de pelar que esas inocentes y tor Jiménez Oucsada, contiadns amígdalas a las que a q u i e n le serla u n cualquiera puede llegarles ct n íitcii como u cualquier oirn 1 B- un bi iuri, con una li cras a c on rinj; úlogo d ponerw a c x U i p j r un simple sacabocados. jmigdaías, rrec que C Í I S Í planNaiuialmenle al extirpar a L I U I U descmpci an una fundón iToche y mtK he lod- is las amígruidar en d orgiinisnios huma- dalas ti ue se les ponen poT deno y quí nin iln cinJTann debe lante, los cirujanos no van perconsidcraft on general. Ia de diendo absolutamente nada v sus pademcs ni eomo unos u- E r e o JO opino que no adem o r c s maíignos ni l a m p o c o itanamos f r a n cosa dirigiéncomo unos cheques al porta- donos a olios en üsle asunio dor con argumenios de un caráciCT más o menos humanjlario. No. Eslü U C Tcirucrdj lo ocuirído Un ú l t i m o rérminu la misián T en un coneuiso de es- del d r u j a n o consisrc en cortar lomvidijs uue, duramc una epi- y íanlo peor pHM la Humünídemia de híiyfcver o ÍTebre del dad doliente si t stj no b e deheno, orgam ó, enirc su dierí- rcnderse de su aiaquev tela el íTVjnumenUl Rtti lund neovorkjno. En aquella ocaPor mi pane, y convencido srún. uno de los concursantes c o m o estoy de que hav que esíomudó con lal fuerza que e ¿predicar con el ejemplo, airé le escapa una amígdala en e que, a pcsaí de haber residido estornudo v eí Jurado no tuvo l a r g u í s i m a s t e m p o r a d a s en m i s remedio que proclamarlo Nueva York conservo todavía campeún de Los fsrornudado mis amígdalas en toda su imeres. pero lo que más j gridad y eso que, exactamente le p r o d u j o lanío a la c n l i c a en el I93 ü, un medico de allí como a la afición, no fue la e me d i j o que o me las dejaba iiaordinaha capaddad de aquel extirpar o no podría vivir arriba hombre para csiomutiar. smo de un par de años. Bien es vcTd hecho de que. en pJeno Nuedad q u e con tas amígdalas, va York y bien eotrado ya ei siaquel dÍFim uido galeno queriJ glo X X hubiese todavía una extirparme ciento cincuenta dópcr oa ¿con amígdalas, lares, p e r o aun sin c o r r e r el fie pn de esta segunda extirpaiOuc le vamos a hacer? í- i ción. o declaro que no hubiese d r u j a n o s Ja han lomado con accedido nunca a la primera. eso apéndices de que nos doló la Naturaleza v si no la toman Y ahora, -i ustedes me pretamhkcn coniia olías glándulas guntan para lo que yo quiero de nuestro organií mo. es, como mis amígdalas, toi oso me ser dice muv acenadamenre eJ doctor Jiménez Quesada. porque contestarles que no lo sé de un no se aireven con ellas. Por re- modo muv preciso. N o señores, no lo sé, pero, d hecho de gla generaln en efecio, casi todas nuestras gUndulas e en- verlas tan codiciadas, me hace cuentran ocultas en lugares de suponer que deben de tener un acceso tan d i f i d l como peli- bastante valor, J 3O S 0, V son mucho más duras (ABC, 31- 5- 1944) C tras de perra fiel, de esclava sumisa, de cosa informe que se me arrastraba hasta el deLirin de Iri autohumitbción. inmolándose en el aliar del más acendr ido amor. V de repente, algo iluminó mi calvario. j C l a r o como no había caído antes! Le pji ari con la misma moneda, fiaría un perfecto phigio de su odioví sísíem. i. I; ípso facto pu- K. en marcha mi maqui. ivéljco pLin. V ahi ra era vo quien le suphcaba amor, le tasaba las manos, le recitaba bornhles p iemas por mi concebidos en láridas noches de i n s o m n i o ÍJ acorralaba a (odas horas con mis preiesiones de aaiones lúbricas ir continentes y vertía sobre SU. S desnudos pies ardorosas lágrimas que ni el más desventurado Weither hubiera podido veríer. Las vemlicuatio hora del día la seguía. La asediaba, la acorr ihibaH aullahu gritab en demanda de millares o milUuiev de besos apasionado el fruto no se hcZí esperar. Pronto empe ¿o a mirarme de manera adusta, displicente y evidentemente fría. A contestar cim monosílabos o a darme con la puerta en las nanees. Masía legó íi lan? arme parte de la vajilla- l a menos a h o i- a la cabe a. Lfna noche de i n f i e r n o me arrojt) a la CÍJIIC. Por más que le llorín y supliqué, se mostró cual piedra de granito. Hoy va comando por ahí que me v o K í un ser detestable odioso. que no se considera culpitbie de mi desdicha. Ni de mi feheidad. J o s é L u i s COLL La verdad es que no sabm que hacer para l i b r a r m e de at Uel a n e m i e n t o de nielrlluas circunstancias. Por otra parte, vo no quería ser victima de una -pictlad p d i r o s a i que de todos es sabido las terribles e irreversibles conscojeneias que suelen traer tales sacrificios. Pen. sd en tralarb mal, cartij irJa de verbo y obra para que d i minuyese- hasta desapareciese, aquel sindeiiccSn humano que me abrumaba endrogo incombaiible, Pero no me dio rcNultado la fríaidad. ni el insulto, ni el forl u i i o goipe en mejilla con mano cerrada en forma de apretado puno. Pihlría asegurar que hastia fue un ahcienie. un incentivo para aumentar míis sus mues- 34