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Arriba. María Teresa con García Lorca y Vicento Alcirandre. Junto a estas lineas, con Beroamln, Rna de C l6 cn V Pérez Aliénele. Aba) o, una foto que e s aSgo mus tfutr recueniki para 4 álbUFi d e la Amistad. Rodean a la csciitorfl Lorca. BuñiH L Albertl, Pepe Otez y Ugarte d a en destinada a una existencia úc mjürc y c pusa. Aunque esuba orgulkoa de que su tía babla iido U primera mujer de España que habla e udiado cu La Unrver ilMJ aunque La cundesa de Pardo Bazán le había dcd k a d o un libro deseándoLe que águicra reí cammo de las letra uis pa os podían Ele aiEa por otro más frecucnle. Maiia Teresa se casa en 1920 con Gonzalo de Sebnstiá i. mauintonio del que nac i e r o n d o s hL os. No fue u o a umtín íeLí y lias una separadún provi ionaL ILegó la definiliva. Mana Teresa regresó w b a a s a de sus padres, t n n q u c d Scbastiáo se dnele todavía de lof años q q r pasó- s i n m p i r a r r l a i f ella suponía íjo pcTO Luego le Euro que conafirma quelo parjae un dcvoLt tá creces a u no pudo darle aula. Recuerda a su madre como- una mujer exliaorduiaiia A pesar de su ideología- -dice- -nunca de íi de creer. 16 En Italia nos llevaba a visitar todas Las ispillas. y era fácil oErLe cKiamar: Í D I O S le (ñga o Si Dios quiere De su íorma de ser asegura q u e l e n l a la p a l a b r a adecuada para cada persona: no be CODoddo a nadie con esa cualidad. En eJ Trasieverc y en Vía Garibaldi, desde el pescadero al de la tienda de ultramarinos la saludaban con a f e d o Era. por ejemplo, una cocinera Tabulosa. Oidmk íbamos a la casa de Anlíeoh C e n a d o descubrí los caagreios de rio que llí nadie comía. Mi madre los goisaba y lo primero que hacía era darle UJI pialo a los vecinos. Creo que nadie ha a m a d o al prójimo t a n t o como e l b CiJAMH a 1 BucarciT i aia que la t m a r a n de un soplo ai LVrazún y el médico Le piecuniaha pero aué tienes en el coraz ó n? el La contestaba: tengo (anta pcnte Era muy scndUa a pesar de su belleza, de su porte. En Rumania, por la calle, ha a Su pasión por Albcrtí no era sóLo de mu er a hombre; se palpaba, también, la admiración por Tempcramenlo df líder el poeta. Yo le contaba nih. propios r llo que estaba einmoraPero en eiLa La ternura convivió da de Agustín, que quena volvercon un carácter de hierro. Dice me a España y ella siempre me Alherti: -Era como el Gran Capi- contestaba: Mira, cuando una tán, lenia un icmperamcntu de lí- mujer está segura, pero tiene que der y a su manera lo fue. Tenía estar segurísima, de qi c ha enel don de la palahm y sabía irrv- con Irado al hombre que Je va. provisar en los mítines, aunque tierte que hacer lodo Jo que sea esio no indica que tH) fuera ngu- para qoe nadie se lo quite, porrosa en su trabajo. Se entregó que te pertenece to con tanta pasión a Lo que hizo que el poeta, a vccca, dcsovendo Sabía lo que decía. Y, sobre la evjderkda de una enfcimedad hcredilaiia busca sus causas en todo, por que. La muchacha que tanto trabajo agotador, Y es que había sentido que la expulsaban la esoitora no conoció ni el de la sociedad como un objeto canso físico ni el que se deriva de mah no sabia mirv bien lo que una mente que no esic siempre signincaba el escándalo de un en ebuLUdón. En 1936. por ejem- matrimonio roto en una sociedad plo. Marí- i T e r e era secrelaría de provincias. Pero sí supo afronde La Ahanza de Escntores Ami- tar aquél, no se a n e t l r ó pocos lasdstas, direaora del Teatro de aihys dcOTués ante el que le supo a Zaraiela y de las Gucrrilas del nía la f e l i c i d a d En M a d r i d Teatro; en 19 J 7 preparo, junto- -cuenta en sus Memorias- -alcon Alberti. el 11 Congreso Iníer- guien se ha dado cuenta de la deoacional de ELscritores e intervino saparición de un poeta. ¿Quien en la evacuación de obras de arle es la G e o í Sano que ha raptadel Mtisett del Prado y de El Es- do a Cbopro- ALbctli? ¿Otra vez curial. Recuerda su hi o Enrique ídiho en Valide m osa escribieque a fmales de los setenta- -Ma- ron escandaJoi iinente en un pen a Teresa regre a España en riódico. ¡Qué más daba si todo 1977- -visita con ella el monaste- e s t a b a d e c i d i d o! -Y l u e g o lio. La escritora, en quien va se- Adiós, abuela; adiós, madre. Ya hatña manifestado la enfermedad. no esioy sola, va no me contesta le dijo campechana al conserje: el eco cuando hatilo en voz alta 0 ¡ga. que o aquí entro gratis, Empiezo, em nczo por tm cuenta porque contribuí a que se salvara n e s g o la vida. No v a m o a mucoo de lo que hay. Su tarca Francia. El es un poeta. Abuela, Uierana se concretó cu diedocbo ¿me redbii n cuándo regrese? bbros, pero abarcó otias parcelas. Y mi abuela Rosario contestó: La Prensa, la radio y La televi- Vuelve. Tú eres mi nieta. Esta sión, especialmente en Los aúos casa es tu casa. Nada m i s -La d e Argenirna. fueron lerrítonos vida asi, hbremenic asumida, fue CD los que realizó, m que ex- pasando sobre la niña a la que plotaciones de tanteo, autenticas junto con Las ticQ ¿a ¿se le desamcur ones de conquisía. No vi- rrolló un prmapio de cntica sovía sin crear. En Argentina mon- bre b muchacha que firmó su pritó- La dama duende- y realizú mer artículo en- Icario de Buruna adapración de- Misericor- g o s c o m o I s a b e l I n g h i r a m i tüa de Galdos, que e entregó a de un poeta italiano María Luisa Ponte con la condi- aporque mejor oue tomasen a la ción de que no se estrenara en un autora por una oe Las estudiantes Teatio Nacionar No sov mujer de tos cursos de verano del Instide negocios y no supe moverme- tuto de Burgos; sobre la mu er de confiesa la actriz. Un dian hablan- carácter que quitó el precinto que do con Fernán- Gómez, me dijo los anarquistas -va es liora de que la habría hecho él. pero ya que no ios llaméis muchachos. habla pasado mucho tiempo. HQo htimbres y soldados, porque Para dar tcstinmnio del afán de en eL frente hay mucÍKJ más irat r a b a j a r d e la e s c r i t o r a n a d a bajo que bacer que en la leíacomo estas palabras de María g u a r d i a -habían puesto en la Luisa: Cuando regresi a Hspaúa puerta de su casa; sobre la espame habló de que iba a escribir ñola que se llevó La patna anudauna obra sobre Mariana Pineda, da a la r g a n t a dejándoles a ios pero va estaba enfenna. De la que aqiu quedaban la escena fi xica en que la cor oaó en Bue- nal Ella no la vio, pero padedó nos Aires evoca no sólo a una una prolongada ausencia que fue María Trrps- i llena rte proyertot a citincuií e cuando va no era personales, sino a b esposa que mpTT dr alrf rsrse plpn menlr cra el motor de Alherti -Siem- por ello. La realidad había empepre estaba dicicndoLc: Rafael, zado a alejarse de ella y al abanque tienes que hacer eso o termi- donarla arrasó recuerdos y prenar aquello. Era dispuestísima. scnaas. Provocó, por fin, el olviY bajo y sobre la apatiencu, algo do en quien creyó una vez que las entrañas son cL lugar exacto respifabie: el amorde la memoria. le hcsAban la mano como a fuera una reina. 1 primer recuerdo que tengo de ella es ct de su hermoso rostro, sus ojos... Amor por un poeta