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84 ABC ESPECTÁCULOS DOMINGO 29- 3- 87 Aplausos y buena crítica para el cine español en Nueva York Nueva York. Efe El público coronó con aplausos el primer día del Festival de Cine de España en Nueva York y la Prensa dedicó elogiosas críticas a directores y películas de esta nueva cosecha de reprimidos realizadores puestos ai finen libertad a los que comparó con Goya. Las dos películas ganadoras del Festival de San Sebastián- La mitad del cielo (Concha de Oro) y 27 horas (Concha de Plata) abrieron el viernes la Semana del Cine Español y desde los primeros pases por la mañana la sala estuvo llena. La película dirigida por Manuel Gutiérrez Aragón y cuya protagonista es Angela Molina, La mitad del cielo, recibió un caluroso aplauso, y la dirigida por Montxo Armendáriz, sobrecogió al público por el hondo y desesperado mundo sin salida de los jóvenes drogadictos que pinta con poesía y crudeza el filme. Luis Megino, productor y coguionista (junto al director Manuel Gutiérrez Aragón) det filme ganador en San Sebastián, informó que la película se empezará a distribuir en Estados Unidos en octubre próximo y consideró que et cine español tiene grandes posibilidades en el mercado norteamericano. Después del cine norteamericano, en Estados Unidos la oportunidad es para el cine español, si es capaz de ser maduro, promocionarse y hacerse conocer aquí comentó el productor. El diario The New York Post dijo que en esta tercera edición del Festival de Cine de España, en la que se presentan catorce películas cuyos directores oscilan entre los veintiocho y los sesenta y seis años, hay más de un participante que puede hacer pensar que Goya estuvo aquí, con toda su feroz exactitud y todo su impávido horror Tanto el Post como The New York Times destacan que estos directores tienen la fuerza de la nueva libertad política adquirida en España. La mayoría de las películas son trabajos sobre la pasión, de una u otra clase, que reflejan la liberación pos- Franco de antiguas limitaciones comentaba el Times El Post dedica especial atención a la película que tendrá su estreno el próximo martes, La guerra de los locos, de Manuel Matji, y que en Madrid se verá por primera vez el próximo 23 de abril. Esta película no trata de la guerra, sino del poder y la locura, porque la violencia es el camino más fácil para ¡legar al poder comentó el director. El bien decir de Calderón en un excelente montaje con un verso Mame Se presentó El médico de su honra en el teatro Ciudad de México México. Torcuata Luca de Tena Entre los mejores dramas de Calderón, Mesonero Romanos selecciona cinco, uno de los cuales es, sin duda, El médico tíe su honra, que ayer representó en México la Compañía Nacional de Teatro Clásico, dentro de la Muestra de Teatro Español. Sorprende que los cuatro más grandes del teatro clásico español- Lope, Moreto, Calderón y Tirso- fuesen todos sacerdotes y escribieran, a la vez, las obras más profanas y festivas de nuestra literatura. También se deben a ellos los más bellos versos de amor que hayan sido escritos en lengua castellana, y que se encuentran esparcidos en estas mismas obras. Con todo, según refiere don Antonio de Iza- e n su famosa biografía, publicada en Madrid, en 1840- a don Pedro Calderón de la Barca, que mereció en vida el título de Venerable por sus muchas virtudes, no fe fue entablado expediente de beatificación por oponerse el Tribunal del Santo Oficio tras una lectura exhaustiva de su obra. Son muchos los que consideran a don Pedro- nacido en Madrid diecisiete días después que el siglo XVIt- el más grande de nuestros dramaturgos. Así, Juan Eugenio de Hartzenbuch, quien escribe en el prólogo al primer tomo de sus obras, publicado por Ftivadeneira: El príncipe de la escena castellana, lo cua) vale tanto como decir el ingenio más eminente de la poesía española, es Calderón. Y don Manuel José Quintana, en unos memorables tercetos, y después de hacer un gran elogio a Lope de Vega, añade: Más enérgico y grave, a más altura se eleva Calderón, y ef cetro adquiere que aún en sus manos vigorosas dura. El duque de Veragua, que era a la sazón virrey y capitán general del Reino de Valencia, escribe a Calderón una carta en 1680 en que le dice que habiendo deseado recoger todas las comedias de vuestra merced, más para crédito de mi buena elección que para vanidad de mi inteligencia... no pudo hacerlo por la confusión que existe entre las editadas, las atribuidas y las que nunca fueron impresas; a lo que don Pedro le contesta mandándole la lista completa de las mismas. Y como era ya octogenario y falleció un año más tarde, puede considerarse esta relación completa y definitiva. Gran favor el que hizc ei duque a los eruditos de la posteridad. Son ciento diez (as obras, entre comedias, entremeses, dramas y autos sacramentales. Y de éstas, tal vez sólo superada por La vida es sueño, por su grandeza poética, está El médico de su honra, que, mejor dirigida que interpretada, fue ofrecida ayer ai público mexicano en el Teatro de la Ciudad. Pasar en un mismo escenario (y a veces a velocidad de rayo) del campo abierto en que se celebra una montería al jardín de una quinta, al palacio del rey don Pedro, a unas callejas de Sevilla, a la casa de un médico, a los interiores de los edificios de un noble y a otros lugares- puesto que la obra tiene tantos planos como una cinta cinematográfica no era empresa fácil. Y han triunfado plenamente en resolver esto la inteligente y respetuosa adaptación de Rafael Pérez Sierra, la ingeniosísima escenografía de Carlos Cytrynowski y el talento de Adolfo Marsillach, quien se ha inventado unas especies de parcas masculinas o seres invisibles que mueven los hilos del destino de los humanos, y que lo mismo ponen el puñal en manos del vengador que provocan un grave conflicto entre ei rey don Pedro y su hermano bastardo, el infante don Enrique (su futuro asesino) que Mueven y cambian de posición- y aquí está el busilis de la cuestión -unos mínimos elementos que a veces figuran bancos, otras paredes, biombos, paneles, camas, y cuanto la obra necesita para ia transformación de ambientes. Un aplauso con calificación de sobresaliente para los citados. Mas llegado el momento de la interpretación, son muchos los peros Algún actor- y de no manco papel- es tan malo que desluciría al mejor elenco de! mundo; otros cumplieron con discreción. Y destacaron notablemente sobre los demás Marisa de Leza. José Luis Peilicena, María Jesús Sirvent y Francisco Portes. Pero unos y otros dijeron mal el verso. Primero, a una velocidad endiablada y muchas veces ininteligible; segundo, en voz muy baja para un local de las dimensiones del Teatro de la Ciudad de México, y por lo tanto, inaudible, y tercero, por la manía, muy en boga, de partir todos los versos por su mitad, venga o no a cuento, con lo. que ¡a bella sonoridad del poema calderoniano queda transformada en prosa rebuscada y estrafalaria. Se echaba de menos a intérpretes como Juste, Codina, Ricardo Calvo, Dicenta o Fernán Gómez, quienes, sin necesidad de declamar ridiculamente, saben o sabían (porque los cuatro primeros han muerto) decir el verso con respeto a la rima y a la cadencia. Nunca escuché a las señoras De Leza y Sirvent decir el verso antes de ahora, pero sí a Peilicena, que sabe decirlo y no quiere por seguir una moda en. la que no han incurrido, por ejemplo, los artistas ingleses cuando interpretan a Shakespeare. Este es ei mayor pero entre tantos aciertos. Vta