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A 3 C, pág. 54 ACE un tiempo e m p r e n d í la a v e n t u r a de escribir la continuación- -cuarto tomo, titulado Los hombres lloran solos -de la que debió ser mi trilogía en torno a la guerra civil y que va a convertirse, Dios mediante, en Episodios Nacionales. Para dicha tarea me vi obligado a releerme, a releer los tres volúmenes anteriores. Fue, para mí, una prueba de fuego. Releerse siempre ío es, puesto que cambian el estado de ánimo, la óptica sobre las cosas y además, como diría Julián Manas, as circunstancias presentes rsobran sobrs o! pasado, modificándolo. De suerte que me he encontrado con cosas vigentes, con otras caducas, con frases que ahora no escribiría ni que ma prometieran a! infierno, con otras, felices- a mi juicio, claro- que ahora no se me ocurrirían ni a! a de tres. De mi tritogía en torno a la guerra civil española se han publicado varios millones de ejemplares- y no exagero- lo cual me producía, a! rafearme, cierto malestar ¡Cuánta responsabilidad! Seguro que habrá personas, lectores, cuya única visión acerca de! tema habrá sido la qus yo tí ¡en dichos tres volúmenes. Y digo esto por ei caudal da cartas que he recibido a lo iartc de los años y porqus talss volúmenes siguen rodando por e! ancho mundo. Sufrí mucho releyéndome. No conseguí ia relajación, la certeza de haber hecho diana. Leía crispatíarr ¡ení 3, lentamente, masticando las palabras. No es lo mismo una cbra monográfica, compuesta de una sola historia o anécdota que intenta contar la peripecia de un individuo- -ei protagonista- da una familia, de una ciudad, de una nación. Los problemas de construcción se aglutinan en forma de obstáculos. Hay que iievar en la mente, hay cue acordarse de todos los personajes, uno por uno, para que no se queden descolgados. Hay que ensamblar de forma casi imperceptible ios hechos históricos con ia ficción. Convertir ios acontecimientos en carne viva. Efectuar una selección sabia o sagaz de tales acontecimientos. Pérez Gaidós, en sus Episodios no lo consiguió de! todo, cree; Tolsioi tal vez sí, en Guerra y Paz En resumen, las dificultades son obvias y afrontarlas es suicida. Abordé Los cipreses creen en Dios DOMINGO 29- 3- 87 Claro que en todo hay excepciones. Papini escribió La historia de Cristo obra inmortal, que no es prePor José María GERONELLA cisamente una novela, cuando tenía treinta años. Poca experiencia en mes y medio, de un tirón. En su casa de para tan parca edad. Poco oficio para tan ar- Florencia pude ver el manuscrito y quedé esduo empeño. Pese a eilo, algo salió, al pare- tupefacto: apenas media docena de tachaducer. En España es el más popular de mis li- ras. Sin duda estaba en estado de gracia, un bros; en el extrajera, suele ser Un millón de ángel le soplaba lo que quería decir. En cammuertos Aquí, en nuestra tierra, se produjo bio, hay novelistas que han tardado años en culminar una obra. Pero esto no un factor, el factor empresa es lo corriente. Ni tiene ninguna qus golpeó a la gente como un relación con la calidad. Puede mazazo. Por descontado, en Esuno pasarse tres años pergepaña es la obra que mayores ñando una memez y, en cambio, alegrías me ha proporcionado. producir una obra de arte en tres Para muchos lectores anónimos semanas. Si no me equivoco, yo no soy un ser humano, soy Miguel Delibes escribió El caun ciprés. Llevo la etiqueta colmino en veintiún días, un día gada ds la. solapa. Usted es ei por capítulo. Pero esto es tamhombre cié los cipreses, ¿verbién excepcional. dad? En cualquier caso- y segui ¿Cuáles son! os impulsos que mos con la novela- lo indispenle empujaren a uno a elegir tal sable tal vez fuere que el tema tema y no tal otro? El escritor elegido no lo sea por azar o por tiene ante sí el mundo y es, espejismo. La obra debe de rescomo escribió Mandiargues, un ponder a una herida profunda vidente maravillado. El escritor se maravilla de un determinado José Maris Gironei a que haya recibido el autor. Herida intelectual, o que afecte al Escritor sueño, de un determinado aconsentimiento, o que intrigue al tecer y se vuelca a contarlo en palabras. A veces dicho tema ha ido arras- propio espíritu. También ahí, naturalmente, trándolo desde. ia niñez, larvariamente. A ve- cabría distinguir. Las novelas detectivescas o ces es el fruto tía una elaboración neurona! del género negro pueden ser fruto del magpaladeada casi con placer. Con frecuencia, neíismo que desprende ia palabra cadáver, se trata de un relámpago, de una intuición, sin más. En la autobiografía de Achata Chfisdo v. r pensamiento fugaz. Se ve a ¡o lejos a íie- -mucho más apasionante que SUS relaun hombre que cojea y uno se dice: esto es t o s- ello queda muy claro. Por ello en la una novela. Se lee en ei periódico una noticia mayoría de sus novelas suele decepcionar el escueta y breve y uno se dice: éste puede fina! que la escritora se sacaba de ia manga, ser el meoiío de ia cuestión. A menudo se un poco al azar. Ei criminal lo mismo podía trata de un hecho autobiográfico. ¡El ego ser el mayordomo que el más pacífico jugasiempre presente! La combinación de los ele- dor de golf. Lo admirable de sus obras es ei mentos dispares se produce después, en el despliegue psicológico de las cien primeras momento de emborronar las cuartillas, h ay páginas y el hecho de que no necesitara más que prescindir de tal personaje, matarlo e hin- de dos trazos para definir un personaje. char la imagen ds tai otro. Hay que insuflar vicia incluso a los objetos. Según sea la seReleerse, pues, es una tortura. Una lección lección que e! subconsciente realice la obra de humildad. Yo aconsejaría a ios escritores será buena, mediocre o insoportable. Mauriac que de vez en cuando hicieran balance, ¡o cijo que un escritor es esencialmente un cual les inmunizaría contra pecadoa- mortales hombre que no se resigna a ia soledad, que que se muestran constantemente a lo largo cada uno de nosotros es un desierto. Paul de su quehacer. Ciaudei afirmó a su vez que los grandes escritores no han sido hechos para someterse a las leyes de la gramática, sino para imponer a suya. Esto, según los rusos, es especialmente válido para Dostoiewski. Esioy hablando, naturalmente, de los creadores de novela. Sospecho que para los poetas, los sociólogos, los ensayistas y- no digamos para los filósofos, la peripecia discurre de otro modo. Sólo los novelistas y los poetas pueden ser autodidactas: los demás precisan saber griego y latín y poseer un bagaje de conocimientos muy superior al común de los mortales. Los colletinistas franceses escribían rápidamente, por entregas. Hay poemas inmarcesibles que han brotado en un cuarto de hora, como un rapto. Un ensayo o un tratado filosófico exige tiempo, maduración, coherencia sistemática. f o me- imagino, a Zubirí escribiendo una página en diez minutos ni dándole vueltas, en un mes tan sólo, a la Esencia o a Dios. En c u m p l i m i e n t o d e resolución tercera apartado b aprobada en la asamblea general de 5- 2- 87, se abre a admisión de socios fundadores propietarios y socios de número. Los interesados en pertenecer a la RSHECC, sírvanse solicitar por escrito las condiciones de admisión. El número de solicitudes es limitado, por lo que deberán dirigirse a nuestra Secretaría. CaSja Femanfior, 6, tercero. 28014 Madrid, antes del día 15 de abril de 1 S 87. LA JUNTA DIRECTIVA