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DOMINGO 29- 3- 87 INTERNACIONAL Chile en la encrucijada ante la visita del Papa A B C 37 LosvoMspos han solicitado al Gobierno una gracia especial para los miles de presos políticos tando que les reciba en Santiago y que interceda para que. Pinochet permita el regreso de todos ios chilenos, incluida la familia Ailende- su viuda, Hortensia Busi, vive con sus hijas en México y no ha podido volver desde septiembre de 1983- Los partidos anti- régimen anunciaron en Roma que no se producirán acciones violenías, pero sí que se harán acciones pacíficas de protesta contra la dictadura. Esto crea dificultades al canal oficial de televisión, que tiene miedo de que durante las transmisiones en directo se cuelen pancartas o gritos anti- Pinochet. Los seis canales privados han anunciado ya que transmitirán sin problemas todos los actos del Papa. La oposición utilizará elviaje para presionar la apertura del régimen Crece la presencia liberacionista en la izquierda chilena Francisco de Andrés Visto en clave política, si hay una virtud que no se puede negar a Juan Pablo II es la de la audacia. Ya la puso a prueba en algunos viajes, como los de Turquía y Nicaragua. Y la necesitará de nuevo en Chile. No sólo porque en este país las relaciones Iglesia- Estado conocen momentos críticos, sino también porque el Papa no desconoce que en Chile se sigue gestando una de las pruebas más duras para el catolicismo en Iberoamérica. Una larga lista de agravios aguardan al Pontífice en sus encuentros con los obispos y las autoridades políticas. Es cierto que el régimen levantó a finales del año pasado el tado de sitio, pero permanece aún en el país un estado de emergencia que no pocas veces ha sido denunciado por miembros de la jerarquía chilena. Las recientes declaraciones del obispo de Linares, que han estado a punto de hacer naufragar el viaje papal al despertar las iras del régimen, vinieron precedidas por algunas medidas polémicas del Gobierno como la expulsión en septiembre de tres sacerdotes franceses y el secuestro de otro clérigo belga el pasado mes de enero. Varias vicarías dependientes del arzobispado de Santiago, y particularmente las de Solidaridad y Pastoral Obrera, son, por otra parte, sistemáticamente denunciadas por las autoridades civiles como refugios de activismo marxista bajo la co- bertura de su acción en defensa de los derechos humanos. Pero quien se muestra más dispuesto a obtener réditos políticos de la visita papal es la oposición al régimen de Pinochet, y en particular los grupos de izquierda, que en vísperas de su llegada han desatado una campaña de propaganda y movilización social en todo el país. Garantías de seguridad A monseñor Cox Huneus, jefe de la organización de la visita, no le preocupa que algunos grupos expresen su punto de vista sobre la situación del país durante algún acto. Pero no acepta, en cambio, que los partidos intenten transformar un acto litúrgico en una manifestación. Sería una ofensa grave al Papa y una falta de respeto hacia el pueblo de Chile que se encuentra con el Papa ha dicho en unas declaraciones. Como en los demás viajes, la organización de la visita está a cargo de la Conferencia Episcopal chilena, que es quien ha invitado al Papa. Las autoridades se ocupan de garantizar la seguridad del Pontífice, y esta delicada misión corre a cargo de los carabineros. El Vaticano ha pedido las normales garantías de seguridad, junto con una discreción que garantice la finalidad pastoral del viaje. Durante su visita, el Papa verá prácticamente a la totalidad de los doce millones de chilenos que tiene el país- d e ellos, e! 85 por 100 son católicos- y se reunirá con sus 42 obispos. En Chile hay 839 sacerdotes diocesanos y 1.360 reügiosos, junto con 5.153 religiosas. El número de católicos por sacerdote es de 4.593, mientras que en los seminarios hay 827 candidatos al sacerdocio. Estrategia Las protestas sindicales, la huelga de hambre de los presos políticos y el regreso y posterior confinamiento del proscrito líder socialista, Clodomiro Almeyda, revelan el deseo de mostrar a Juan Pablo II la imagen del Chile real de represión y cárcel Si la oposición logra obtener del Papa una condena del Gobierno de Pinochet, o el parabién p 3 ra alguna de sus demandas, sus objetivos se verán cumplidos con creces. Si, por el contrario, el Pontífice evita el compromiso político y se limita a una proclamación de la doctrina social de la Iglesia, la izquierda podrá denunciar el aislamiento a que se ve sometido el pueblo chileno por parte de la Iglesia jerárquica Qué importancia tendría esta segunda vía se explica por el resurgir en Chiie de un movimiento político- clerical, que bebe de ias fuentes de la Teología de la Liberación y ha rescatado en gran parte la utopía política del movimiento Cristianos por el Socialismo (1969- 1973) Su mensaje- aglutinar á todos los cristianos bajo una única bandera, de corte socialista- se encuentra hoy muy extendido no sólo entre los grupos de la izquierda chilena, sino también en sectores influyentes de la poderosa Democracia Cristiana. Su actual presidente, Gabriel Valdés, ha declarado en no pocas ocasiones su disposición a esta- gua como, decorado principal, los representantes de sectores marginales le ofrecerán una taza de té con pan amasado a Juan Pablo II, como una forma de representar nuestras penas y doipres según expresaron los organizadores del acto. Las calles serán engalanadas con afiches y recuerdos alusivos y se espera una activa participación de los catorce mil laicos que conformarán la guardia papal y que desde hace un año desarrollan jomadas espirituales de preparación para la visita pastoral. El cuerpo de laicos, seleccionado por la Iglesia católica e integrado esencialmente por jóvenes, colaborará con las Fuerzas de Seguridad del Gobierno en la responsabilidad de velar por la seguridad del Papa y su comitiva. blecer alianzas con la izquierda marxista y sus simpatías hacia el programa doctrinal liberacionista que tiene en la Nicaragua sandinista. su primera realización práctica. Este proyecto cuenta, además, con múltiples apoyos dentro del clero, católico- particularmente el extranjero- y algunos obispos, según manifestó a ABC el dirigente de la Izquierda Cristiana, Eduardo Báez, que no duda en calificar la visita del Papa como el hecho político más relevante de 1987 Pero el deseo dé obtener beneficios propios es también compartido por las autoridades de la dictadura, que tratan de aprovechar el momento polítkx) dei régimen para ofrecer al mundo una imagen de normalidad constitucional con motivo de la visita del Papa. Con una ley ce partidos aprobada, que excluye a los marxi; 3 tas y genera graves reservas en el resto de la oposición, un ligero remonte de la popularidad de- Pinochet tras el atentado fallido contra su persona, y una relativa bonanza económica, el régimen chileno confía en superar el trance planteado por los grupos más radicales, ante el espectáculo de una oposición endémicamente dividida. Aunque sea difícil ocultar las graves restricciones que aún pesan sobre las libertades y la incertidumbre- que la propia dictadura alimentaen torno a la prorretida salida democrática para 1989.