Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
36 A B C INTERNACIONAL Chile en la encrucijada ante la visita del Papa DOMINGO 29- 3- 87 Pinociiet no asistirá a la misa del parque OÉiggiris Roma. Migue! Casiellví Dentro de dos díss, e! Papa partirá para ei Cono Sur, a región más meridional de Iberoamérica. Visitará Uruguay, deteniéndose só! o un día en Montevideo, después irá a Chile y, por último, a Argentina, donde ya había estado en junio de 1982 durante ¡a guerra de ¡as Malvinas. Será el viaje más largo del año y durará catorce días, de! 31 de marzo a! 13 de abril. Hace e! número treinta y tres de sus visitas internacionales y ¡a octava ai continente iberoamericano. Juan Pab- lo il ha hecho un viaje anual al continente de la esperanza con excepción de 1981, cuando se produjo el atentado. Con éste completa su itinerario, de México a la Tierra del Fuego, del Atlántico al Pacífico. Faltan sólo Boiivia y Paraguay, que están previstos para el año que viene. De aquí se desprende, inmediata, la primera consideración sobre este viaje: es una nueva prueba de la especial atención de Juan Pablo II a Iberoamérica. Atención a una Iglesia que se está preparando para una nueva fase espiritual y pastoral, en vistas al. V Centenario del Descubrimiento y el inicio de la evangelización de América. Atención a un catolicismo que se acerca ya a la mitad del número total de católicos del mundo y que, en el futuro, podrá dar un carácter unitario al entero continente, sobre la base de una fe y de una lengua común. Atención a los pueblos iberoamericanos que atraviesan uno dé los momentos cruciales de su Historia, el momento en que quizá se está decidiendo su destino. Atención de millones de hombres y mujeres que todavía viven en su propia carne las consecuencias de viejas injusticias. Atención especialmente a las nuevas generaciones que forman la parte más consistente de la población- l a mitad está compuesta por jóvenes que tienen menos de veinte anos- y que tendrán que construir la Iberoamérica del año 2000. El Domingo de Ramos, que por primera vez se celebra lejos del Vaticano, Juan Pablo II presidirá en Buenos Aires la Jornada Mundial de la Juventud. Papa podrá entrar en profundidad en la vida de los católicos de Chile y Argentina. Dos situaciones diversas: en Chile, los obispos han defendido con fuerza los derechos humanos frente a Pinochet, del mismo modo que lo habían hecho con Allende; en Argentina, la jerarquía ha callado quizá demasiado ante graves hechos como los desaparecidos. Pero con una necesidad común: la absoluta urgencia de una reconciliación interna. Derechos humanos Durante su viaje a Buenos Aires en 1982, Juan Pablo II había prometido que una vez resuelto el contencioso del canal de Beagle, iría a Chile y a Argentina. La visita se retrasó a causa de ¡a situación interna de Chile, pero ya no se podía esperar más. A pesar del parecer contrario de algunos obispos, decidió ir a Chile. Y lo decidió porque allí podrá defender, con ¡a fuerza de su presencia, el valor de los derechos humanos. Podrá dar una contribución decisiva a la pacificación de los ánimos, acelerando el cambio en sentido democrático. El Papa, que fue a Nicaragua para tener un gesto hacia los católicos de ese país, no podía negarse a visitar a los chilenos por culpa del régimen. Del programa del viaje, los media han enfocado la atención sólo sobre Pinochet y sus contactos con el Papa. En realidad, las reuniones con. Pinochet se han reducido al mínimo indispensable: la llegada a Santiago, una reunión privada en el palacio presidencial de La Moneda a la que el episcopado chileno da gran importancia, y el ultimo día cuando abandone el país desde Antofagasta. Pino- Salvar la paz El viaje tiene una segunda razón, que es la que lo ha inspirado más directamente: el tratado de paz y amistad suscrito por Chile y Argentina gracias a los buenos oficios de la Santa Sede y que puso fin a la disputa sobre la zona austral. Este es el motivo de que se inicie ppr Montevideo. Fue allí donde el 8 de enero de 1979 se firmaron dos documentos: en el primero se pedía oficialmente la mediación del Papa; en el segundo, ambos Estados se comprometían a no recurrir a la fuerza. La mediación del Vaticano duró más de lo previsto, y sólo al cabo de seis años se llegó al acuerdo final. El resultado fue confirmar no sólo el prestigio de la Santa Sede y su disponibilidad a favorecer las condiciones de paz en el globo, sino la validez de las negociaciones en un mundo en el que las controversias entre las naciones tienden, cada vez más, a resolverse con el uso de las armas o, por lo menos, con el chantaje del terror. Tercer motivo del viaje: la visita a las Iglesias locales. Brevísima la de Uruguay- volverá probablemente el año que viene- el chet ha hecho saber que no asistirá a la misa en un parque de Santiago el día 3. Según sus colaboradores, no quiere interferir con la visita papal. Quizá también desea evitar ei riesgo de una manifestación pública contra su persona, que, con el Papa delante, tendría una enorme repercusión mundial. Los obispos chilenos, por su parte, han jugado la baza de la visita papal para pedir al régimen tres cosas: que terminase el estado de asedio, que los chilenos que viven en el exilio pudiesen regresar y que se diera una gracia especial para los 25.000 presos, incluidos los políticos. El Gobierno ha levantado el estado de asedio, ha abierto las fronteras a una parte de los residentes en el extranjero por motivos políticos, pero no ha concedido por ahora una reducción de las penas de cárcel. Esto podría ser anunciado durante la visita. La oposición se ha dirigido al Papa solici- Una taza de! é con pan amasado Santiago. María A. Bulnes Más allá de cualquier contingencia política o de posibles intentos de algunos sectores por desvirtuar el sentido que pueda tener el viaje de Juan Pablo II a Chile, es palpable cómo aumenta la expectación y alegría entre los chilenos por la próxima visita papal, que se inicia el miércoles- 1 de abril, en pleno periodo de Cuaresma. En un país tradicionalmente católico y con una acentuada devoción popular por la imagen de la Virgen, no es de extrañar que desde el mismo día en que se hiciera oficial el anuncio de la visita- 2 1 de octubre de 1985- tanto la Iglesia católica como el Gobierno no hayan escatimado esfuerzos para ofrecerle la mejor estancia en el país. Es así como ya se respiran por todas partes aires papales. Alrededor de tres millones de chilenos tendrán la oportunidad de encontrarse con Juan Pablo II durante los actos masivos organizados a lo largo de las ocho ciudades que cubrirán la gira de seis días por Chile. Sólo la Eucaristía de la reconciliación ceremonia en la cual el Papa beatificará a la carmelita sor Teresa de los Andes, congregará en el parque O Higgins de Santiago a unos setecientos mil fieles, el encuentro de mayor asistencia programado para la visita. Otro grupo numeroso de personas asistirá al Encuentro con el mundo de los pobres liturgia que tendrá lugar en un sector poblacional de la capital. Con una vivienda de emergencia o media-