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74 A B C ECONOMÍA RECAUDACIÓN DEL ESTADO POR IMPUESTOS (NO FINANCIEROS) (En miles de millones VIERNES 27- 3- 87 El efecto disuasorio de las sanciones sigue siendo muy alto asegura el director general de Inspección Sus reivindicaciones no han llegado a plasmarse en una resolución satisfactoria para el colectivo y consideran que se siguen sin cumplir los compromisos que el Ministerio firmó en su día. Ahora- señala la Asociación de Subinspectores- después de quejarnos, de protestar, de acudir incluso a la huelga, en cuestión de trabajo la gente ha empezado a desilusionarse. Las conversaciones que había en los despachos sobre temas fiscales se han obviado. Entrar de nuevo en huelga parece inviable, y más que nada porque ya hemos visto que no ha servido prácticamente para nada. Lo que sí es cierto es que las otras medidas que van a salir de la forma de actuar de cada uno, sin que nadie se las imponga, van a ser probablemente más destructivas que ir a una huelga. Porque una huelga es un acto testimonial para nosotros. Esta situación va a durar más y con peor sangre que si fuésemos a una huelga frontal. El colectivo considera también que el Ministerio les ha impuesto una solución que tiende, en concreto, a dividir a los subinspectores, a seguir con unas retribuciones bajas, conservando las mismas diferencias salariales, a una infravaloración de su puesto de trabajo y a una excesiva inseguridad y subjetividad Por su parte, el director general de Inspección señala que existen discrepancias en la valoración del puesto de trabajo, que es competencia del Departamento de Gastos de Personal. A finales de mil novecientos ochenta y seis el Ministerio, unilateralmente, elevó un estudio a la Junta Central de Retribuciones y quedó aprobada la nueva valoración, vigente actualmente, y que ha supuesto un incremento de masa salarial de más del quince por ciento. Por otro lado, el incentivo medio de productividad de un inspector de finanzas no llega a ser el doble que el de un subinspector Según datos facilitados por el Ministerio de Economía y Hacienda, el número de inspectores asciende a 625, recibiendo una retribución media anual bruta de 4.637.837 pesetas. En cuanto a los 1.543 subinspectores, reciben unos salarios medios anuales de 2.133.257 pesetas, igualmente brutas. Se enfrentan cada año á un censo global de más de siete millones de declarantes. Su trabajo consiste en inspeccionar el 90 por 100 del censo de contribuyentes. De éstos, aproximadamente cinco millones están obligados a declarar por los rendimientos de tra. bajo y las rentas de capital. Para este grupo, la inspección solamente actúa cuando el De- El Plan de Inspección de 1987 está orientado fundamentalmente en la línea de calidad más que en la cantidad hay que tener en cuenta que el año pasado estuvo marcado por la introducción del IVA, donde- señala Jaime Gaitero- más de cuatro meses de trabajo de todos los efectivos de la inspeción estuvieron dedicados a un plan de carácter preventivo de la implantación de dicho impuesto. Lo cual quiere decir que no se trataba de recaudar dinero, sino pro- curar que los sujetos pasivos cumplieran bien sus obligaciones formales, así como de facturas, libros y registros En ese período de tiempo fueron visitados cerca de 100.000 contribuyentes sujetos al IVA y, dentro de ellos, aquellos que ejercieron su actividad en sectores que, según los responsables de inspección, podían tener un mayor gnado de dificultad en cumplir sus obligaciones formales. Con las últimas medidas adoptadas en los planes de inspección, cada vez va a resultar más difícil burlar al fisco. Los trabajadores por cuenta ajena son los más controlados y se calcula que de cada cien pesetas recaudadas, 84 corresponden al rendimiento de trabajo personal. Según la Asociación de Subinspectores Fiscales de Hacienda, es más fácil que paguen las actas los contribuyentes que investigamos nosotros, porque el grado de miedo es mayor, que en una empresa de alto nivel. Si esa persona no paga el acta que se le levanta, el recaudador irá por lo que tiene perfectamente controlado, que es el medio de vida, el coche, el piso, todo lo que es fácilmente embargable Además de la complejidad de la propia declaración, la situación conflictiva de los colectivos de la inspección puede repercutir en la economía de los declarantes. Con esa falta de motivación- afirma la Asociación de Subinspectores- impuesta por el Ministerio no hay forma de luchar con ganas. El portavoz de la Asociación se queja también de la predisposición del contribuyente, que les ve casi como enemigos fiscales. Nosotros somos tan humanos o más que los demás trabajadores, y en muchos casos nuestra tarea consiste en asesorar al declarante que se ha equivocado, de tal forma que no pague más de lo necesario. Con las nuevas normas tributarias, el ciudadano medio no tiene más remedio que informarse a fondo, observar todas las formas posibles de desgravación o acudir a una asesoría fiscal. Según los funcionarios, los trucos más empleados para declarar menos van desde las obstrucciones a la inspección, falta de presentación en las citaciones, ocultación de ingresos, hasta poner gastos que no son deducibles. Nosotros somos tan humanos como cualquiera y nadie debe vernos como inquisidores partamento de Gestión, que procesa todas las declaraciones, detecta anomalías en los impresos rellenos. Es entonces cuando se envía al contribuyente lo que se denomina una declaración paralela. Los Cuerpos de inspección actúan, sobre todo, en caso de grandes patrimonios o fortunas. El resto de su esfuerzo se orienta a actividades profesionales y empresarios. Según Jaime Gaitero, en los últimos años se ha potenciado mucho la función de gestión. Todo un conjunto de medidas nos hace pensar que en el futuro no será necesario aplicar ningún tipo de planes especiales como los famosos peinados El Plan de Inspección del año 1987 está orientado más en la línea de calidad que de cantidad. Por lo visto, se pretende inspeccionar más a fondo a unos pocos que ampliar el número de visitas a contribuyentes. Nuestra capacidad de inspeccionar- -afirma Jaime Gaitero- -con una determinada profundidad no sobrepasa los 100.000 contribuyentes al año. No se puede inspeccionar a todos, a no ser que se ponga en marcha una serie de herramientas para tratar de centrarse en aquellos que sospechamos que existe un mayor fraude potencial a priori. Con carácter provisional, la cifra recaudada por actas correspondientes al año 1986 se elevó a 90.000 millones de pesetas. Además,