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VIERNES 27- 3- 87- SUCESOS ABC, pág. 67 Crímenes de pesadilla en la bodega de la casa de un sádico predicador de Filadelfia Encadenaba desnudas a muchachas para violarlas o matarlas a golpes Dos hombres se hallan detenidos hoy en Filadelfia, acusados de rapto, violación y asesinato. Pero eso es sólo el comienzo de una historia de horror que puede incluir canibalismo, aunque esto último no haya sido aún confirmado por las autoridades. Por lo que conocemos, sin embargo, basta para saber que estamos Todo comenzó públicamente- pues empezar había empezado mucho antes- cuando una joven desencajada y con la ropa hecha jirones se presentó hace dos días en una Comisaría de Filadelfia asegurando haber escapado de un lugar donde se la tenía esclavizada. Si los policías no. creyeron al principio su historia, tuvieron que creerla cuando llegaron a la mansión donde ella les condujo: en su sótano- bodega encontraron tres chicas más, negras como la primera, de edades comprendidas entre los diecinueve y los veinticuatro años, semidesnudas, famélicas y con señales de golpes en todo el cuerpo. Las tres se hallaban encadenadas a una gruesa tubería y prorrumpieron en gritos de ¡Estamos libres, estamos libres! cuando se las libró de las cadenas. La historia que contaron correspondía a un delirante espectáculo: el propietario de la casa las tenía allí desde hacía meses, sirviéndoles comida enlatada para perros, y no demasiada, y golpeándolas frecuentemente y violándolas cuando le apetecía. Las tres se encuentran hoy en un hospital, donde se las trata de deshidratación, malnutrición y shock mental. No obstante, este delicado estado de salud no ha impedido que una de ellas, Lisa Thomas, contase a la Policía que una amiga suya, Debbie Johnson, había sufrido aún Se cree que el falso reverendo y su cómplice practicaron el canibalismo ante un caso espeluznante que ayer por la mañana sorprendió a los norteamericanos cuando, al despertarse, comenzaron a escuchar en sus informativos un terrorífico relato que parecía ficción, pues algunos de los hechos comentados recordaban a narraciones de pesadilla o a retorcidos argumentos de filmes de pánico. El nombre de tan particular predicador a quien se conoce ya en Estados Unidos como El Barba Azul es Gary Heidnik. Tiene cuarenta y tres años y no es ningún desconocido para la Policía de Filadelfia. Su historial delictivo comenzó hace once años, cuando la entonces su esposa, una asiática, le denunció por violación conyugal y agresiones y, desde entonces, esos y otros cargos contra él se han repetido sistemáticamente. La esposa le abandonó y durante algún tiempo compartió su casa con un matrimonio, que también le dejó. Tenía, sin embargo, un cómplice, un chico negro que le ayudaba en sus actividades delictivas y participaba en sus macabras orgías, que ha sido también detenido. Se cree que fue quien le ayudó a esconder bajo el ramaje el cadáver de Debbie Johnson, en los bosques vecinos. Jno de los aspectos más misteriosos del asunto es que Heidnik ha resultado ser un hombre rico. No sólo le pertenecen la casa y los coches, sino que en ella se han encontrado acciones por valor de más de medio millón de dólares. La Policía investiga su procedencia, no vaya a ser que sea ilícita. Pero su primer objetivo es la posibilidad de hallar más cadáveres. Se están derribando paredes de la casa, cavando en su sótano y en su jardín para comprobar si el horror se reduce a lo ya visto. Orense: Matan a un anciano y desvalijan su casa Orense. Ep José Pérez Suárez, de setenta años, fue hallado muerto en las proximidades de su casa de la localidad orensana de CubelinosRamiras, que había sido desvalijada. El cadáver, de acuerdo con el examen forense, presentaba heridas en la región frontal y en el costado derecho. La Guardia Civil investiga ahora el hecho de que el domicilio de la víctima fuese hallado desvalijado, lo que hace sospechar que José Pérez haya sido asesinado al hacer frente a los ladrones. D Juan Medina Santana, de cincuenta y cinco años, fue muerto a Sros en la gasolinera de su propiedad, en Las Palmas de Gran Canaria. Él presunto autor del crimen, motivado por los celos, es un amigo suyo, Benedicto F. que disparó al parecer sobre él seis disparos con una pistola del calibre 9 Parar bellum que la Guardia Civil le acababa de devolver, tras requisársela como consecuencia de una denuncia de su ex- mujer. peor suerte, pues murió electrocutada al conectar su carcelero un cable eléctrico a la cadena que la sujetaba. Lisa relató también que el predicador las colgaba del techo de las muñecas como castigo y que después las violaba y molía a golpes. Lisa, que perdió veinticinco kilos durante su cautividad- las muchachas llevaban en este estado desde hacía meses- manifestó desconocer el nombre de las otras muchachas que podían haber muerto, si bien facilitó los datos de Debbie Johnson. El cadáver de esta joven sena con posterioridad hallado por la Policía, enterrado bajo la hojarasca cerca de. Camden. Una primera inspección de la casa permitió advertir restos de por lo menos dos cadáve- res descuartizados y parte de los mismos sobre la estufa y dentro de la nevera de la casa. La otra víctima pudo haber muerto a consecuencia de los golpes en la cabeza durante una de las palizas que sufrió, para ser luego descuartizada y quemada en la misma caldera. En este sentido algunos vecinos no han dudado en afirmar que habían notado en ocasiones un olor a quemado que provenía de la casa del sádico predicador y que habían visto a muchas jóvenes entrar en la casa aunque no llegaron a verlas salir. Uno de los aspectos más macabros del caso consiste en saber ahora si esos trozos de carne humana encontrados estaban destinados a ser comidos o a quemarse en la estufa El dueño de la casa es un personaje singular, que se autodenomina obispo de la Iglesia Unitaria de Dios aunque aceptaba que se le tratase sólo como reverendo Sobre la puerta de la casa había un cartel con el nombre de su congregación, pues iglesia no tenía, dedicándose a predicar por las esquinas, donde atraía a sus víctimas. No obstante, otra forma de atraparlas era la escudería de coches lujosos que tenía, entre ellos un Cadillac y un Rolls- Royce, a los que invitaba a subir a jovencitas desorientadas, la mayoría con problemas en su familia y todas ellas de raza negra. Pero en cuanto llegaban a la casa, el paseo de lujo se convertiría en situación de terror, ya que las esposaba y pegaba una paliza para establecer desde el primer momento su autoridad, sin que quedase ninguna duda sobre cómo tenían que obedecerle. El sadismo que empleaba con ellas incluía el mantenerlas vestidas sólo con una simple camiseta y atacarlas con todo tipo de objetos. A una le clavó un destornillador en un oído, dejándola sorda del mismo. Declaran dos nuevos testigos del caso Lavernia Barcelona. Efe Dos mujeres que estaban en el ático donde la Policía encontró 102 gramos de cocaína y sorprendió al juez Joaquín García Lavernia han prestado declaración en el Juzgado de Instrucción número 15 de Barcelona. A. M. M. y F. M. declararon que el día 24 de febrero pasado, cuando se efectuó el registro, se encontraban en el ático porque mantenían una relación de amistad con Alberto Heusch Fernández, actualmente en prisión. Las dos mujeres han admitido que no conocían de nada a García Lavernia. El propietario del ático, Alberto Heusch, y Jeanette Angarita ingresaron en prisión tras el registro, acusados de un delito contra la salud pública. La Policía encontró en dicho piso 102 gramos de cocaína, balanzas de precisión y cuadros con doble fondo. Al término del registro las dos mujeres que hoy han declarado y el juez Joaquín García Lavernia fueron puestos en libertad.