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VIERNES 27- 3- 87 OPINIÓN A B C 17 ZIGZAfc Estudiantes en huelga Los estudiantes se han movilizado. Unos reivindican mayor participación en la reforma de los planes de estudios; otros, mayores presupuestos para educación; pero a ninguno de ellos parece interesarles una formación integral, con bases pedagógicas y acordes con su desarrollo. Si la polémica se centra en unos presupuestos ministeriales o en unos planes de estudio, se deprecia el verdadero núcleo de la educación: el alumno. Acaso habría que preocuparse más de la calidad de la enseñanza que de unos supuestos económicos y políticos que, en la mayoría de las ocasiones, son manipulables. Es justa la demanda de mayores presupuestos educativos, pero también lo es una educación de mayor calidad. Escenas políticas La ganzúa Calderón y TVE Los dirigentes del fútbol español y TVE han vuelto a demostrar su falta de reflejos y de sensibilidad al no ofrecer ayer en directo el encuentro Real MadridAtlético, que hubiera servido de homenaje al fallecido presidente colchonero, Vicente Calderón. No son de recibo excusas como la falta de tiempo para llegar a un acuerdo entre la Liga de Fútbol Profesional y TVE: en casos como éste, la buena voluntad de ambas partes tendría que haber agilizado todos los trámites necesarios para que los telespectadores pudieran presenciar un importante partido en memoria del que fue decano de los presidentes del fútbol español. Parece que, con las reservas oportunas, merece consideración lo que Indro Montanelli, director de II Giornale Nuovo dijo hace un año para una revista española. Después de alabar nuestra transición, aconsejaba ante las elecciones estar atentos a dos cosas. Una, a los medios de comunicación: En mi país ha sido una de las grandes victorias comunistas. La televisión, para Montanelli, es esa ganzúa que abre las puertas de las casas y entra en ellas con su terrible poder de envenenamiento La otra advertencia versaba sobre la facilidad con que se llama fascista incluso a fuerzas de centro y de centro derecha, para terminar llamándoselo a las de centro izquierda. De modo que nadie es demócrata más que los que llaman antidemócratas a las fuerzas moderadas. Pero lo que conviene subrayar es esa llamada sobre los medios informativos tendenciosos que entre nosotros siguen acreditando su sectarismo. SONRISAS Y LATINES A no se ríen tanto. Siguen sin saber qué hacer con los parados, con los enfermos, con los médicos, con los estud i a n t e s con los profesores, con los mineros o con los agricultores, pero al menos ya no les entra la risa cuando alguien se los pone delante. Ya no se despancijan de risa cuando alguien les recuerda los españoles que no tienen trabajo, los enfermos que no tienen cama, los empresarios que no tienen estímulo y los obreros que no tienen esperanza. El banco azul ya no era el tubo de la risa. Se conoce que los señores ministros han recibido la instrucción, el que se ría que lo pague, o que se tes ha helado la risa en los labios. Hablaba el señor Calero, y ahora los ministros estaban más seriecitos que un ajo porro, y ya no se tomaban a chacota el drama de esta España empobrecida, esquilmada, irritada, clamorosa e imprecante. El Gobierno socialista no sólo ha hecho de ella, como decía el orador, campos de soledad, mustio collado sino el puerto dé Arrebatacapas. Es como si siguieran gastándonos una broma de gamberros, pero, al menos, cuando alguien se queja, ya no le responden con ia carcajada. El único que se permitía alguna sonrisa solapada era don Alfonso Guerra, y eso tapándose la boca con la mano. O don Felipe González, que también iniciaba alguna sonrisa, y que se le convertía en seguida en una mueca amarga. Se- conoce que el clamor de la calle les ha aguado el jolgorio. ¡Anda! pues es verdad. Respondía desde la tribuna don Alfonso Guerra, y Guerra ya no hablaba como Guerra. Don Alfonso habla ahora como fray Gerundio o como el padre Azúcar. Se ha vuelto aún más frailuno y predicador que don Santiago Carrillo. Citaba la Constitución como quien recuerda con benevolencia el catecismo; reprochaba dulcemente los pecados de división de la derecha, y amonestaba al candidato para que no cayese en el pecado de soberbia aspirando a una presidencia sin contar con los votos necesarios. Sólo le faltaba decir: Hagamos todos, amadísimos hermanos, un acto de humildad ante el altar de San Felipe González y confesemos contri- Y Paseo de los Pontones En el madrileño paseo de los Pontones se están reformando las aceras- casi ya acabadascon un criterio discutible: se alarga en ellas el espacio para zonas ajardinadas, delimitadas por un reborde de cemento de casi medio metro de altura, a costa de estrechar hasta el ridículo el espacio de acera que se reparte entre la calzada y el muro artificial: cuando el conductor se dispone a salir de su vehículo, una vez aparcado, choca con la propia puerta de su automóvil, que araña la valla protectora del césped y le dificulta la salida. Por no mencionar las piruetas que los alumnos del colegio Joaquín Costa reproducen todas las tardes para descender del autocar. OVIDIO Revista Le Monde Se producen en el lenguaje de los políticos algunas equivocaciones reveladoras. En el debate parlamentario de ayer alguien se refirió a la revista Le Monde Hay errores y errores. B Semanario Antonio IZQUIERDO desde hoy, todos fajten en su Kiosco, tos nuestros viejos pecados contra el socialismo. Y, en seguida, las preguntas embarazosas. Don Alfonso Guerra dejaba a un lado las críticas, ¡y qué críticas! al Gobierno de nuestras desgracias, para poner en apuros al candidato. ¿Qué va usted a hacer con la OTAN, y con la economía, y con los parados, y con los estudiantes, y con la jornada de trabajo, y con los despidos, y con Europa, y con la Sanidad, y con la Justicia, y con el aborto? ¡Válgame Dios, y buena la hizo el señor vicepresidente! Estaría creído don Alfonso que el señor Hernández Mancha sólo traía leña para el Gobierno, y nada de programa alternativo. ¡Pues nos la hizo buena! Porque don Antonio Hernández Mancha subió a la tribuna con un mamotreto entre las manos donde venía un programa de gobierno que no pudo ser expuesto en más de dos horas de discurso. ¿Que qué haríamos nosotros, señor Guerra? Pues tómeselo con calma que se lo voy a contar. Y agua va. El aluvión. Aquello no era un programa. Aquello era una enciclopedia. A lo mejor don Antonio Hernández Mancha se había tomad- o demasiado en serio el interés de don Alfonso. Casi hubiese bastado con resumir su programa de gobierno en una breve frase: Haremos en el Gobierno cualquier cosa, menos las que están haciendo ustedes. Y ahora vamos a los latines. Se le había ocurrido al señor Calero traducir a Septimio Severo y decir militantes donde el latino escribió miles Y don Alfonso Guerra, que dice que se carteaba en latín con don Enrique Tierno, se echó las manos a la cabeza: Hay que tener cuidado con el latín aconsejaba el nuevo predicador. Pero, hijo, don Alfonso: tan de miles viene militar, como militante, como miliciano, como conmilitón. Y Septimio Severo habría escrito miles para referirse a los soldados de un Ejército, a los militantes de un partido o a los milicianos de una brigada. Está usted como fray Gerundio, que los latines que sabía eran pocos y además de cocina. Se conoce que don Enrique no pudo en eso sacarle punta. Jaime CAMPMANY