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ABC, pág. 54 TRIBUNA ABIERTA VIERNES 20- 3- 87 ECIA Paul Samuelson- premio Nobel de Economía en 1 9 7 0 que existe una gran decepción respecto al hecho de producir por producir bienes y servicios meramente materiales ello es consecuencia de la imposibilidad de identificar simplemente crecimiento de la producción con bienestar de la comunidad. El desarrollo como fiebre de un capitalismo salvaje está ya superado. Hoy, los economistas se afanan en buscar un buen indicador que exprese el Bienestar Económico Neto (BEN) de una comunidad determinada. El Nobel citado proponía deducir del Producto Nacional Bruto aquellos costes sociales imputables a la obtención del mismo. Ahora bien, si el cálculo del producto nacional, o regional o como se quiera, no presenta ningún obstáculo en su medición actual, no sucede lo mismo. con la cuantificación de los costes sociales, ya que los conceptos son muy heterogéneos y resulta imposible su adición sin más. Pero no por ello vamos a eludir el problema, y en esta ocasión el problema se llama Riaño. Este precioso valle de la provincia de León lo van a inundar, o, mejor dicho, lo van a devastar por un motivo primordial, la regulación de la cabecera del río Esla- l o que significará un 30 por 100 más de la regulación del río Duero- y como consecuencia de este objetivo hidrológico se produce la posibilidad de un doble aprovechamiento económico: primero, regar 83.000 hectáreas de la vecina comarca de Tierra de Campos. Segundo, la instalación de un generador eléctrico explotado por la empresa pública ENDESA, que producirá 108 Mw h, con lo que se verá incrementada la producción de energía eléctrica de la provincia de León, cuyo destino es mayoritariamente hacia el resto del Estado español. Por otro lado, los costes sociales son ya de sobra conocidos, a la vez que incontestados: destrucción de nueve pueblos, obligando a más de tres mil personas a un éxodo inevitable; devastación de más de mil quinientas hectáreas de pastos y cauce fluvial con efectos irreversibles sobre la flora y fauna, desaparición de la cabana ganadera autóctona y la pérdida irrecuperable de un importante patrimonio arqueológico, artístico y cultural. Es- D EL ASUNTO RIAÑO Y LA ECONOMÍA DE LEÓN Por Fernando BECKER ZUAZUA Profesor de Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Madrid para aprovechar toda esa alfalfa hacen falta deshidratadoras, maquinaria muy costosa que exigirá un gran esfuerzo financiero a los tos son esquemáticamente los costes y beneficios más importantes, que una vez contrastados nos permitirán obtener el bienestar económico neto derivado de la construcción del embalse de Ríaño. Sin embargo, los términos de la polémica deben ser, y pueden ser, aún más amplios, porque con el embalse de Riaño se da un paso más en la política hidráulica seguida en la provincia hasta la fecha. Ejemplos no faltan con los de Barcena, Barrios de Luna, Villame ca y Porma, por citar los más importantes. La pregunta surge de inmediato: ¿qué efectos ha tenido sobre la economía leonesa la política hidráulica seguida hasta ahora? Las variables macroeconómicas no dan pie para el optimismo. La tozudez de los datos muestra que la provincia de León, en el período 197383 ha perdido un 4,35 por 100 de la población; su densidad no llega a los 34 habitantes por kilómetro cuadrado, cifra ésta muy por debajo de la media nacional (76 h km 2) y no digamos ya respecto a la CEE de los Doce (142 h km 2) Nuestra provincia es una de las trece españolas que se están despoblando, y esta es la puerta hacia el estancamiento y el subdesarrollo. Tradicionalmente, la provincia de León ha sido una provincia agraria, como testifica el que en 1955 más del 55 por 100 de la población activa correspondía al sector agrario; hoy por hoy no llega al 39 por 100. Pero este sector, el más importante en la economía regional, ha perdido entre 1973 y 1983 un 32 por 100 de los empleos, que no han sido compensados por el resto de los sectores. Esta tendencia se ve consolidada si nos fija mos en el porcentaje que supone el empleo agrario sobre el empleo total; pues bien, este ratio ha caído casi 8,5 puntos en el mismo período considerado. Pero aún hay más: tos datos de la producción neta agraria muestran que la tasa media acumulativa anual cae un 3,8 por 100 sobre el precedente. Y esto sí que no tiene disculpas y cuestiona la política agraria, y por ende, la de regadíos seguida hasta ahora. Si la caída de empleo puede ser objetada como consecuencia de la crisis económica global, no hay explicación posible que pueda suavizar la gravedad de este hecho. Es necesario, por lo tanto, replantear toda la política económica provincial. Los efectos de esta variable no se hacen esperar. El porcentaje de la renta leonesa en el total nacional en 1973 era el 1,3 por 100; una década después, el 1,18 por 100, lo que significa que León cada vez aporta menos a la renta nacional o, lo que es lo mismo, se empobrece. Ello queda patente al descender puestos en la clasificación nacional por renta generada. En 1955 ocupaba el número 20; hoy, el 25. Hasta el presente se ha sacrificado la agricultura de montaña para regar la meseta Norte, obteniendo estos pobres resultados. Algo ha debido de fallar cuando, en vez de producirse maíz, del que tan necesitados estamos, la meseta Norte produce remolacha, agravando el problema de los excedentes de azúcar, también se dice que el riego va a permitir obtener alfalfa, pero también se sabe que productores, Tampoco se ha hablado de los costes para las comunidades de regantes por el uso del riego. Por último, la cantidad asignada para canales de riego en el presente ejercicio presupuestario asciende a 600 millones de pesetas, cantidad simbólica más que ridicula. Si no se aumenta y acelera esta financiación, difícilmente se podrá aprovechar el agua embalsada. El segundo aspecto económico colateral es el aprovechamiento hidroeléctrico. Se van a generar 108 Mw h, que es, aproximadamente, el consumo energético de una ciudad de 100.000 habitantes en producción anual. En esta provincia los productos energéticos y agua representan el 15,5 por 100 de la producción total; pero escasamente la cuarta parte es utilizada por la propia economía, el resto va a ser utilizado por otras industrias en otras regiones. Sin embargo, no se compensa con la existencia de un canon realista por producción eléctrica. Todo ello contrasta con el gran número de núcleos rurales que todavía carecen de electricidad. ¿Dónde están las industrias altamente consumidoras de energía? En León, desde luego que no. Concluyendo, la obra de Riaño exige un debate en profundidad sobre la economía de León, cuyo desarrollo está en entredicho. Se prometen grandes ventajas: regulación de cuencas fluviales, maíz, alfalfa y energía eléctrica. Pero la experiencia habida no es muy gratificante en su conjunto. La producción agraria disminuye, no se recupera la agricultura de montaña, la tasa de actividad cae más de un 4 por 100 y perdemos peso en la producción nacional. Seamos realistas y establezcamos una política económica regional con objetivos muy concretos, fundamentada en principios de eficiencia y racionalidad económica. Una obra que va a causar un extraordinario impacto en la economía leonesa todavía presenta demasiados aspectos sin cuantificar; exige, por lo tanto, un debate global y minucioso. ¡RESUELVA! AHORA SUS VERANOS Y FINES DE SEMANA CON NOSOTROS LA PUBLICIDAD La Publicidad lé informa. Le pone al día de las últimas novedades. Recuerde que la decisión de compra siempre la toma usted. CHALETS Y PARCELAS 60 Km. por la carretera de La Coruña Totalmente terminados 120 m 2 a 300 m 2 construidos Parcela independiente vallada désete 1.050 m 2 Complejos deportivos, pantano y club Apeadero propio de ferrocarril OFERTA ESPECIAL DESDE O R A f f f PRECIO TOTAL ¿f O U U U U FACILIDADES Tels. 435 8741- 4358738 5 LfRHR Serrano, 7 JOSÉ VEGA OSSORIO