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VIERNES 20- 3- 87- SANIDAD -ABC, pág. 43 Una niña de cinco años murió de SIDA en el Ramón y Cajal a causa de una transfusión de sangre La autoridades no han conseguido localizar aún al donante de la sangre contaminada Son sólo cuatro letras. Una sigla de cuatro letras que hace apenas unos años comenzó a surgir tímidamente en las conversaciones, pero que ya ha sembrado el terror entre la opinión pública. El fantasma del SIDA corre desbocado sin que tengamos armas eficaces para combatirlo y afectándonos desde mucho más de Beatriz era la última de los tres hijos del matrimonio compuesto por Julia Martín y Fernando Montero, naturales de Extremadura y Madrid, respectivamente. Según explicaron a ABC los padres de la pequeña, ambos han gozado siempre de una buena salud, lo mismo que sus dos hijos mayores, de dieciocho y dieciséis años. Poco antes de que naciera la niña, el 10 de marzo de 1981, la madre tuvo un cólico hepático. Acudió al Hospital P. de Octubre, donde le realizaron una ecografía, y detectaron que Beatriz tenía una hidrocefalia congénita. Cuando nació, los médicos le diagnosticaron un soplo en los primeros exámenes y la enviaron al Hospital Ramón y Cajal. En este centro le realizaron varias intervenciones, entre ellas un dictus y una coartación de aorta. La pequeña cogió una neumonía grave a consecuencia de la cual estuvo una semana en coma, pero consiguió salir adelante, entre otras cosas porque su corazón era fuerte. Más adelante se le detectó una estenosis mitral, por la que todo el líquido que entraba en su organismo se le iba a los pulmones. Era necesario ponerle una prótesis mitral. Se le comenzó a administrar un tratamiento con medicamentos anticoagulantes, pero se le produjo una trombosis. La pequeña tuvo que sufrir una nueva intervención. Los padres de la pequeña aseguran que se han producido más casos en el mismo hospital Madrid. Felipe Jiménez cerca de lo que creíamos. Una niña de cinco años ha fallecido de SIDA en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid a consecuencia de una transfusión de sangre. Los padres de la pequeña son los primeros en España que tras haber sufrido en carne propia las consecuencias de la enfermedad, se deciden a hablar a la Prensa. directamente a Pediatría. La aislaron en una habitación y muchos de los que la atendían se ponían mascarillas y guantes. Muchas veces le tenía que subir yo la comida porque la encargada no quería ni arrimarse a la puerta de la habitación, como si tuviéramos la peste. El personal tenía miedo. Unos días no se le podía ver más que a través de cristales. En la puerta de su habitación colocaron un cartel que decía: Alto riesgo El único que nos ayudó fue el doctor Fernández Villagras, que promovió otra reunión de médicos para explicarnos la situación de la niña Según los padres de Beatriz, hasta ese momento el único tratamiento que recibe la pequeña es el recomendado por Cardiología, y varios antibióticos para tratar una salmonella. Nosotros pensamos incluso llevarla al extranjero. Los médicos nos dijeron que hiciéramos lo que quisiéramos, pero que lo que ellos saben en este momento sobre el SIDA es lo mismo que lo que saben en cualquiera de los mejores hospitales del mundo Sólo hasta el final, el 27 de diciembre, se le administró a Beatriz un nuevo tratamiento. La habitación estaba llena de bolsas de suero. La niña se puso malísima y tuvieron que ingresarla en la UVI, no sabemos si debido a que probaron con ella algo nuevo La acusación de la madre es tajante: Estoy esperando una respuesta; una explicación clara de la muerte de mi hija. No les hecho la culpa a los médicos, pero el de Beatriz ha sido un caso especial. Ha faltado el trato humano. Una niña muerta por SIDA no se da todos los días. He luchado durante cinco años por la vida de mi hija y cuando parecía haberlo conseguido se muere a causa de una transfusión El padre de Beatriz también es contundente: Quiero saber claramente la causa por la que esa sangre estaba infectada de SIDA El 31 de diciembre, a las diez de la mañana, la pequeña murió. Pocos momentos antes los padres de Beatriz vieron como un médico avisado por el busca entró corriendo a la UVI y comenzó a darle masaje cardiaco y respiración boca a boca. La niña no reaccionó y nada pudo hacerse. En todos los documentos oficiales figura que el motivo de la muerte fue neumonía. Sólo en el certificado de defunción aparece neumonía causada por SIDA escrito a mano por la doctora Pardo, que estuvo de guardia la. noche del 30 al 31 de diciembre. Beatriz Montero Martín fue enterrada en el cementerio de Getafe. Desde aquel día sus padres no han vuelto a saber nada. el bazo y el hígado han aumentado sensiblemente de tamaño y se han detectado anticuerpos del virus en los análisis efectuados en el Centro de Microbiología de Majadahonda. Inmediatamente se somete al matrimonio a detallados y exhaustivos análisis y reconocimientos sin descubrir nada anormal en ellos. La explicación que reciben los atónitos y mortificados padres es que la niña se contagió del SIDA debido a una transfusión de sangre que le pusieron en 1983. El doctor Parra asegura que se ha intentado localizar al donante sin obtener ningún resultado. Asimismo, afirma que se han enviado varias cartas a los Desde que se enteraron que mi hija tenía la enfermedad nos trataban como si tuviéramos la peste demás pacientes que recibieron sangre de esa persona y ninguno ha respondido. Según explicó a este periódico el padre de Beatriz, los médicos estaban desconcertados por el caso de la niña, pero sabían de lo que hablaban. Estoy seguro de que el caso de mi hija no es el primero que se da en el Hospital Ramón y Cajal A mi hija- continúa Fernando Monterola conocían en todo el hospital. Desde su muerte se han desentendido por completo. No nos han llamado ni han intentado ponerse en contacto con nosotros. Hasta entonces Beatriz estaba respondiendo muy bien a los tratamientos. El día que la ingresamos iba cantando en el coche El 27 de diciembre un médico de Infeccioso llama a la madre de la niña y le dice con gravedad que están pensando hacer una punción en el pulmón para saber que clase de virus tiene la niña. Los peligros que se corren con ello es que se le pueda partir el pulmón o que se produzca una hemorragia enorme. La doctora Pardo se muestra contraria a que se haga nada más a la niña y le asegura a la madre que no tiene solución. Pudo haber sido una niña normal La madre de Beatriz, Julia, una mujer que no se separó un momento de su hija hasta el día que murió, y que por eso sabe mejor que nadie el auténtico calvario de operaciones y tratamientos por los que pasó Beatriz desde el día que nació, está convencida de que su hija hubiera podido ser una niña normal. Le hicieron un estudio genético que resultó muy positivo; además tenía un coeficiente intelectual altísimo. Mi niña se murió ya casi sabiendo leer y escribir Hasta el momento en que le diagnosticaron el SIDA- continúa Julia Martín- siempre atendieron a mi hija de maravilla en la Seguridad Social. Sobre todo en Cardiología del Ramón y Cajal y del P. de Octubre siempre se esmeraron con ella En el mes de octubre de 1985 les llaman del Ramón y Cajal a su casa, en Villaverde Alto, para citarlos a una reunión. El doctor Parra, de Infeccioso, y las doctoras Alonso y Suárez, de Pediatría, les comunican que existe la posibilidad de que Beatriz haya contraído el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Todos los síntomas parecen confirmarlo: Un conejillo de indias Desde que supieron que tenía el SIDA- -afirma la madre de ¡a niña- mi hija era un conejillo de indias. Los cardiólogos se desentendieron completamente de ella. Las veces que antes tuvo neumonía siempre la ingresaron en Cardiología, pero en esta ocasión fue