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82 A B C ESPECTÁCULOS Los Goya del cine español- MARTES 17- 3- 87 La aldea maldita cumbre del cine mudo español Cuando la revolución del sonoro, estaba a punto de tomar el poder en Hollywood, el cine español estrenaba, en versión muda, pero sincronizada, a caballo entre las dos épocas, el que está considerado por los historiadores como el mejor filme silente de nuestra producción, La aldea maldita Era el 8 de diciembre de 1930. La aldea maldita narraba un drama pasional situado en un paupérrimo lugar que sufre las inclemencias meteorológicas y el azote de la pobreza, dando como salida obligada el triste éxodo. El argumento y la realización de la obra pertenecen a Florián Rey, quien tuvo la idea, años antes, mientras filmaba otro título en Pedraza. Y el reparto estaba formado por los espléndidos actores Pedro Larrañaga, que participó en la producción junto al propio Florián Rey; Carmen Viance, Amelia Muñoz, Víctor López, Pilar Torres, Modesto Rívas y Ramón Meca. La película aborda la peripecia dramática e íntima de los personajes ahondando en su psicología y en su dependencia del medio. La diferenciación campo- ciudad, como posibilitadora esta última de las desgracias, también está presente en una narración geométrica donde la protagonista femenina recorre una trayectoria simétrica de ida y vuelta, en cuyo camino, la caída, arrepentimiento y castigo desembocan en un final en que, de nuevo, son determinantes los factores meteorológicos. La visión actual de La aldea maldita reivindica el injustamente olvidado nombre de uno de nuestros más peculiares cineastas, que no pudo superar este éxito artístico en la versión sonora que realizó en los años cuarenta, y la enjundia artística que logró nuestro cine silente. Ángel Luis INURRIA José Aguayo: Toda una vida dedicada al cine Difícilmente podría haber iniciado mejor su andadura se Goya especial, destinado a premiar toda una vida que yendo a parar, por vez primera, a las- manos de un maestro de operadores, de un director de fotografía de la ejecutoria y las prendas personales de José Fernández Aguayo, Pepito Aguayo desde que, en 1945, decidiera cambiar el percal y la seda de los toros por el blanco y negro y el color de cien películas. Pepito Aguayo, diminutivo cariñoso en razón de su escasa estatura, razón sin duda por la cual el arte de la torería- llegó a ser matador de novillos- perdió un artista para que lo ganase el cine, debutó en 1945 con Castañuela En su haber, títulos para todos los gustos y títulos que marcaron varias épocas. De La Lola se va a los puertos y Currito de la Cruz a ¿Dónde vas, Alfonso XII? pasando por Locura de amor Cañas y barro El baile o Madrugada De Viridiana a Chantaje a un torero de Secuestro en la ciudad a La boda del señor cura Toda una vida, voluntariamente interrumpida en 1983, cuando decidió tomar el retiro, dedicada al cine. A fotografiar acciones y pasiones, historias de unos y de otros, con precisión y con arte. Pepito Aguayo, hijo de Baldomero Aguayo, célebre reportero fotográfico de los años treinta, desengañado del arte de Cuchares, se acercó al cine aprovechando los conocimientos de fotografía directamente aprendidos de su padre. Y fue ayudante, foquista y segundo operador, hasta alcanzar la veteranía de operador jefe. Y tuvo luego la generosidad de convertirse en profesor de la Escuela Oficial de Cinematografía, cátedra por la que pasaron promociones enteras de los que luego habrían de convertirse en directores de la especialidad. Merecedor de numerosos galardones, sindicales y de otros ámbitos, Fernández Aguayo realizó sus últimos trabajos profesionales como director de fotografía en las películas que compusieron el ciclo postrero de la producción de Rafael Gil, con quien le unía una estrecha amistad. Ayer, con setenta y cuatro años, este madrileño que no ocultó nunca su casticismo, vivió su noche de gloria simbolizando en su menuda figura a cuantos operadores han compuesto, con su trabajo, una de las columnas capitales del cine español de los últimos cuarenta años, con sus cambios obligados, sus transiciones y sus horizontes estéticos. Toda una vida imprimiendo en la retina de la cinta virgen parte de la historia de nuestros tópicos folclóricos, de nuestras fantasías imperiales, de nuestros esperpentos dramáticos, de nuestras comedietas, de nuestras películas de toreros y de nuestros chistes del cambio de régimen. De Neville a Buñuel, pasando por Amadori y Gil. Sirviendo siempre calidad y derrochando buenas maneras. Un buen Goya P. C. La noche de Fernando Fernán- Gómez Con un estilo a medias entre Europa y América, con gala presidida por Sus Majestades y presentación de títulos Galáctica con Fernando Rey haciendo las voces de Johnny Carson, la primera noche de los Goya del cine español fue, por abrumadora mayoría, la noche del ausente, la noche de Fernando Fernán- Gómez. Ausente por motivos no especificados, inclinó la balanza de la noche demostrando que para los doscientos miembros de la novísima Academia de (as Artes y Ciencias Cinematográficas de España, es el mejor actor- aunque fuera por una película marginal Mambrü se fue a la guerra -y, además, el mejor guionista, el mejor director y el más querido, seguramente, de cuantos integraban las ternas. No se descubría nada. Se reconocía una labor de más de cuarenta años, delante y detrás de las cámaras, un saber hacer profesional que no ha dejado a un lado siquiera la literatura, tanto la cinematográfica como la no cinematográfica. Porque los nombres, sobre todo los de los técnicos, se repetían, sonido, fotografía, dirección artística... Y parecía, además, que había un interés claro por interesar a cuantos profesionales ejercen su actividad sin distinguir específicamente a ninguna película. Así menudeaban los Goya premiando aquí y acullá. Sorpresas relativas fueron la designación de la mejor actriz, Goya que recayó en Amparo Rivelles, recuperada después de larga ausencia para la escena y el cine español, por su trabajo apreciable en Hay que deshacer la casa Apreciable, pero acaso no como para postergar a Angela Molina por La mitad del cieío o a Victoria Abril por Tiempo de silencio Sorpresa relativa fue la de Verónica Forqué, actriz espléndida cada vez más hecha que ha llevado a cabo sin embargo mejores trabajos que el premiado en Ef año de las luces película que sin su Goya de mejor actriz el reparto hubiese quedado ausente después de haber sido nominada en más de un apartado. Y confirmación, en cambio, fue el Goya al mejor actor masculino y de reparto, a Miguel Relian por su estupenda interpretación en la también poco reconocida y, sin embargo, valiosa Tata mía de José Luis Borau. Fernando se alzó, en definitiva, en el último tranco de la carrera de obstáculos con tres Goyas propios y el de sus productores, y la noche del cine español, la gran noche de los primeros premios de la Academia quedó un tanto larga, un poco sosita y, en definitiva, sin ninguna sorpresa específica. Casi lo que ocurre año tras año con ios Osear. Acaso no sea una mal comienzo. Pedro CRESPO A PETICIÓN DEL PUBLICO PRORROGA ÜAy Felipe de mL. IVAHl de Fernando VIZCAÍNO CASAS con PEPE RUIZ- MARTA VALVERDE PEPE ALVAREZ- CANDELA PALAZON Ballet BOITE PINTOR LA OBRA QUE LE DEJARA PASMAO MES DE ÉXITO! TODOS LOS DÍAS, DE MIÉRCOLES A SÁBADO, 1,15 NOCHE Reserve su mesa 1435 75 4 5- 4 3 5 0 6 expoíocfq, HORARIOCONTINUADO 11 a 2 1 horas La Feria dei Tiempo Libre i40, o 1 JÜWf Este año no se lo pierda! En una semana, póngase al día! Recinto Ferial Casa de Campo- Madrid TARDES