Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
17 de marzo de 1987 ABC EL SIGNIFICADO DE LA SELECTIVIDAD UNIVERSITARIA Por Rafael RUBIO DE URQUIA El deterioro creciente que han sufrido los títulos de Enseñanza Media y Universidad no va a corregirse con la reforma de las pruebas de selectividad. Rafael Rubio de Urquta, catedrático de Teoría Económica, propone una verdadera reforma del sistema educativo que restituya a los estudios superiores la categoría que nunca debieron perder, mediante criterios más rigurosos, aunque sean menos los que accedan a ellos Número 133 tivamente menos importantes las diferencias de aptitud natural, voluntad, vocación y gusto por el estudio. De tal modo que mediante sistemas de redistribución de la renta y creación en cantidad suficiente de centros docentes, el número de jóvenes capaces de llegar a la licenciatura sería arbitrariamente alto. Como esta idea es falsa ha sido menester devaluar (sin decirlo claramente) los contenidos de las enseñanzas de Bachillerato y de licenciaturas. La tentación que gravita desde hace tiempo en muchas mentes consiste en. sin jamás exponerlo con claridad por razones demagógicas, continuar con el proceso de devaluaciones de un modo vendible A saber: el recurso combinado a la instalación de pequeños filtros (exámenes de selectividad, de paso de un ciclo a otro... invocando entonces la desigualdad de méritos erT los aspirantes (sin explicar qué significado tienen, entonces, los títulos oficiales de bachiller, etcétera, y la traslación de la verdadera enseñanza universitaria hacia arriba en la escala de los títulos académicos. Creando, si es preciso, múltiples títulos nuevos. Y dejando después al mercado que seleccione Es decir que la sociedad diga a cada cual: el Estado le ha dicho a usted que es usted jurista (o lo que sea) pero yo le voy a decir a usted lo que de verdad es. Esta solución es rechazable por varios motivos. Por lo pronto contitituye un engaño. Constituye un proceso desmoralizador y corruptor. Es, además, un proceso explosivo y productor de enormes desgastes y desajustes de todo tipo. Con gravísimas consecuencias para nuestro futuro inmediato y menos inmediato. El Ministerio de Educación tiene ante sí una enorme responsabilidad. Este Gobierno, u otro futuro, deberán plantearse una verdadera reforma del sistema educativo Sabiendo que se van a producir menos bachilleres y menos licenciados. Pero, también, que los bachilleres y licenciados que se produzcan serán, de verdad, bachilleres y licenciados. Y que la Universidad será eso, Universidad. Para ello es preciso, ante todo, un profundo cambio de mentalidad y la renuncia a ciertas creencias falsas y letales. Es sobre todo la sociedad, sus individuos más lúcidos y responsables ante todo, quienes deberán, primero, aclarar sus ideas. ODOS los temas suscitados por las recientes protestas de estudiantes de Enseñanzas Medias revisten un gran interés. Algunos de ellos constituyen, además, cuestiones de Estado de la máxima importancia para nuestro futuro nacional. Uno de eilos, al que vamos a dedicar este artículo, es el tema de la selectividad universitaria. Prescindiendo de los elementos de agitación y manipulación política que, indudablemente, se escondían en estas manifestaciones y protestas, es completamente cierto que reina un profundo malestar entre los estudiantes de Bachillerato. Entre los elementos de muy diversa índole que conforman ese malestar de Jos estudiantes está el temor ante su futuro universitario y, más lejanamente, profesional. Temor, por lo pronto, a que se les niegue el acceso a los estudios universitarios de su elección. Es cierto que los procedimientos de selectividad actuales son inadecuados, arbitrarios y absurdos en ciertos aspectos y, además, bastante poco selectivos. Pero, por otra parte, y con independencia de la existencia de límites objetivos a la capacidad de las Universidades, es una realidad que el actual titulo de bachiller no constituye garantía bastante, de aptitud y conocimientos para el acceso a los estudios universitarios. Y decimos estudios universitarios en sentido estricto: esto es de licenciatura universitaria. Es obvio que, en estas circunstancias, sería gravísimamente irresponsable acceder a la petición estudiantil de eliminación de pruebas selectivas. ¿Se trataría, entonces, de un problema de mera reforma de las pruebas de selectividad para que este problema, quedase resuelto? No. Se trata, por desgracia, de algo mucho más profundo y complejo. T Deterioro Durante muchos años se ha ¡do produciendo un proceso de expansión rápida e intensa, en términos cuantitativos, de las Enseñanzas Medias y de la universitaria acompañado en ambos casos, aunque con sentidos y circunstancias diferentes, de una paulatina devaluación de los títulos de bachiller y- salvando algunas pocas excepciones- licenciado. Se multiplicaron las Facultades, creando en muchos casos auténticas caricaturas lamentables de Universidad; se in- corporó a la docencia universitaria (y a la del Bachillerato) a miles de p e r s o n a s de modo sumamente irresponsable, sometiendo a la institución universitaria a un vertiginoso proceso de crecimiento cuantitativo que, combinado con otros errores, ha conducido a la Universidad a su situación actual. Las Facultades están repletas de estudiantes que nunca debieron haber sido hechos bachilleres. Muchos licenciados, en proporción bastante alta, salen de la Universidad con una competencia profesional o científica menos que mediana. Muchas (demasiadas) lecciones universitarias son malas, porque los sucesivos Ministerios han creado las condiciones óptimas para que así sea. Muchos, muchísimos licenciados no son ni juristas, ni economistas ni historiadores. Son personas que nunca debieron haber sido bachilleres, y que, una vez en la Universidad, han aprendido algo, no mucho, si han tenido suerte, y nada si no la han tenido. Mientras tanto, la Universidad se ha ido degradando, porque se ha visto forzada a desempeñar funciones que no son, ni pueden ser, las suyas. Hasta el punto de producir la actual situación de atonía. Toda expansión cuantitativa ulterior del sistema universitario constituiría pura mixtificación, engaño de la peor especie. Pero ahí están los bachilleres que desean ser abogados, médicos o historiadores. ¿Qué hacer? Errores de planteamiento Por lo pronto erradicar una creencia ampliamente instalada en la mente de muchas personas y que además de ser falsa constituye una causa, acaso la causa principal, del proceso que hemos descrito. Es ésta: qué las principales diferencias entre los individuos radican en la posición económica de éstos, siendo reía- SUMARIO Rebelión en la Universidad contra la reforma de Maravali Estudiantes universitarios abuchean al ministro Solana en un acto académico La Facultad de Letras de Alcalá, sin condiciones para la actividad docente Trabas para el estudio del francés en centros de enseñanza básica y media