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ABC, pag. 48- RELIGION -MARTES 17- 3- 87 Hace cincuenta años, cuando estaba en su apogeo, el nazismo fue condenado por la Iglesia La decisión supuso graves persecuciones contra los católicos Madrid. Santiago Martín La lectura en todos los templos católicos de Alemania, el 14 de marzo de 1937, de la encíclica de Pío XI Mit brennender Sorge supuso el enfrentamiento público de la Iglesia con ei nazismo, que estaba en ese momento en la cumbre de su popularidad. La decisión, motivada por los continuos ataques a la religión y por el racismo, desencadenó numerosas persecuciones contra los católicos, especialmente contra los religiosos. Las dificultades de los católicos en Alema- 1933, hizo unas declaraciones asegurando la nia se remontan a la época de la Reforma. independencia de la Iglesia católica y promeDespués, con el Kulturkampf prusiano, los tiendo el total respeto a sus instituciones. alemanes fieles a ia Iglesia de Roma se agru- Esta actitud del líder alemán motivó el primer paron fundamentalmente en torno a un parti- cambio en el seno del Episcopado y en los do político, el Zentrum, que mantuvo en el mismos políticos católicos. El 23 de marzo de Parlamento del Reich las reivindicaciones ca- 1933 el Zentrum votó afirmativamente a la ley tólicas para ser tratados con los mismos de por la cual Hitler adquiría plenos poderes por encima de la Constitución. Cinco días desrechos que los demás ciudadanos. Estos antecedentes hacían que la Iglesia pués los obispos publicaban una nota por la no viera con buenos ojos aquellas iniciativas que retiraban condicionaimente las prohibiciopolíticas que ensalzaban el nacionalismo ger- nes y amonestaciones hechas a los católicos mano. Sin embargo, en el momento en que que quisieran afiliarse al NSDAP. Hitler actuó con rapidez. A primeros de comienza la irresistible ascensión del partido nazi en Alemania, el partido católico, el Zen- abril propuso al Vaticano, a través de su vicetrum, se encontraba atravesando una de sus canciller, el católico Von Papen, la firma de mayores crisis. Los obispos quedaron de este un concordato. Era e! sueño dorado de la modo faltos de un apoyo en el mundo político Santa Sede, lo que durante siglos había deseado para Alemania. Las negociaciones fuepara enfrentarse con eficacia a Hitler. La actitud del Episcopado fue, desde el ron duras pero rápidas y el 20 de julio de principio, hostil al movimiento nazi. Uno tras 1933 se produjo la firma. Inmediatamente después de producirse el otro, los prelados alemanes condenaron, en la primavera de 1931, el racismo y el nacio- concordato, que dio a Hitler prestigio internanalismo del NSDAP, prohibiendo a los católi- cional, comenzaron los problemas con la Iglecos ia afiliación al partido de Hitler, basándo- sia. Las asociaciones católicas fueron tenazse en la desmesura y el odio de su agitación mente perseguidas. En agosto de 1933 capiy en la violencia ejercida contra los que man- tuló la de los maestros, aunque la de las tenían ideas políticas diferentes. Estas conde- maestras resistió hasta el otoño de 1937, fenas fueron enérgicamente contestadas por cha en que fue violentamente suprimida por casi toda la Prensa alemana, que acusó a los la Gestapo. El cambio de actitud sirvió para abrir los obispos católicos, una vez más, de ser traidoojos a la Iglesia. El cardenal de Breslau, Berres a la nación germana. tram, presidente del Episcopado alemán, protestó por escrito contra la injerencia del EstaLa Iglesia engañada do. La Santa Sede desencadenó una guerra Ante estas reacciones, Hitter se comportó de notas diplomáticas por las continuas violacon extraordinaria prudencia. Poco después ciones del concordato. Al ver la inutilidad de de su ascensión al poder, el 30 de enero de sus reclamaciones, Pío XI decidió romper su El Papa Pío XI hizo leer el 14 de marzo de 1937, en todos los templos católicos de Alemania, la encíclica en la q ue s e c o n d e n a b a el nazismo silencio público y ordenó la lectura en todas las iglesias alemanas de la encíclica Mit brennender Sorge el 14 de marzo de 1937, con lo que denunció ante el pueblo católico y ante la opinión pública mundial la hostilidad del régimen nazi hacia el cristianismo. Para evitar acusaciones de partidismo, cinco días después el mismo Pontífice publicaba la encíclica Divini Redemptoris contra el comunismo ateo. La primera parte de la encíclica contra el nazismo la dedicaba Pío XI a protestar por las violaciones del concordato. En la segunda, específicamente religiosa, hacía una valoración detallada y rigurosa del nacionalsocialismo: la doctrina racista, el mito de la sangre y la tierra la afirmación Derecho es lo que es útil a la nación alemana y el intento de crear una Iglesia nacional alemana desvinculada de Roma. La respuesta de Hitler volvió a ser inmediata. A partir del verano de ese año, la Gestapo fue reprimiendo, diócesis tras diócesis, las asociaciones juveniles católicas. Los reíigiosos, considerados por el dictador como la avanzadilla de la Iglesia, sufrieron una intensa campaña de desprestigio. La Gestapo buscó en escuelas, conventos y asilos huellas de delitos contra las costumbres y, cuando no las encontró, las inventó y montó grandes campañas publicitarias. Después, entre el otoño de 1940 y mayo de 1941, numerosos religiosos fueron expulsados de los conventos y los sacerdotes que no quisieron doblegarse fueron encerrados en el campo de concentración de Dachau. Gracias a eso, la Iglesia fue la única institución alemana no judía que pudo presentarse ante el mundo como resueltamente hostil al dictador nazi. La Encíclica en frases Quien hace de la raza o del pueblo, del Estado o de sus representantes, la suprema norma de todo, incluso de los valores religiosos, y los diviniza con culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios, y está lejos de la verdadera fe y de una concepción de la vida conforme a ella. Solamente espíritus superficiales pueden caer en el error de hablar de un Dios nacional, de una religión nacional, y emprender la loca tarea de aprisionar en los límites de un pueblo solo, en la estrechez étnica de una sola raza, a Dios, creador del mundo, rey y legislador de los pueblos, ante cuya grandeza las naciones esto no es otra cosa que renegar son g o t i t a s de agua en un de la única Iglesia de Cristo. cubo. Ningún poder coercitivo del Aquel que con sacrilego des- Estado, ningún ideal puramente conocimiento de la diferencia terreno, por grande y noble que esencial entre Dios y la criatura en sí sea, podrá sustituir por muosase poner al nivel de Cristo, o cho tiempo a los estímulos tan peor aún, sobre El o contra El, a profundos y decisivos que proun simple mortal, aunque fuese vienen de la fe en Dios y en Jeel más grande de todos los tiemsucristo. pos, sepa que es un profeta de Decimos a la juventud alefantasías a quien se aplica esmana: Os hablan mucho de pantosamente la palabra de la grandeza heroica, contraponiénEscritura: El que habita en el dola osada y falsamente a la hucielo se burla de ellos- mildad y a la paciencia evangéli Si personas, que ni siquiera ca, pero ¿por qué os ocultan que están unidas por la fe de Cristo, se da también un heroísmo en la os atraen y lisonjean con la selucha moral? Os hablan de las ductora imagen de una Iglesia fragilidades humanas en ia historia de la Iglesia, pero ¿por qué nacional alemana, sabed que os ocultan las grandes gestas que la acompañan a lo largo de los siglos, los santos que ha producido, los beneficios que la civilización occidental recibió de ia unión vital entre la Iglesia y vuestro pueblo? La Iglesia de Cristo no puede comenzar a gemir y a lamentarse solamente cuando se destruyen los altares y manos sacrilegas incendian tos santuarios. Cuando se intenta profanar, con una educación anticristiana, el alma del Niño, cuando se arranca de este templo vivo la antorcha de la fe y en su lugar se coloca la falsa luz de un sustitutivo, que no tiene nada que ver con la fe de la cruz, entonces ya está cerca la profanación espiritual.