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MARTES 17- 3- 87- CULTURA -ABC, pág: 45 Juan Marichal: Los intelectuales deben quedar fuera del ruedo político El catedrático abrió en Alcalá las jornadas sobre la figura de Azaña Madrid. José Javier Esparza Los intelectuales no deben entrar en el ruedo político manifestó ayer a ABC el catedrático de la Universidad de Harvard Juan Marichal, que participó en el primer debate de las jornadas que sobre la figura de Manuel Azaña ha organizado la Universidad de Alcalá de Henares junto a diversas entidades oficiales. Como yo vivo en los Estados Unidos, donde los intelectuales no tienen ningún peso político, tengo cada vez más respeto por el político puro. Decía Ortega en su Mirabeau que cuando las cosas se complican, los políticos deben ser también intelectuales Estoy en pleno desacuerdo con esa frase. Azaña pecaba de esa doble condición. Pero Indalecio Prieto me dijo una vez, cuando yo le pregunte por qué no había escrito un Diario, que el político tiene que ser político las veinticuatro horas del día; no debe haber tiempo para hacer otra cosa. A mi juicio, esto es lo que ha salvado a la transición española: que la han hecho políticos que lo eran las veinticuatro horas del día Así respondía Juan Marichal a la pregunta de si los intelectuales debían intervenir más en la política española de nuestros días y romper su silencio, a propósito de aquella generación de intelectuales- políticos que. fueron Azaña, Ortega y Araquistáin. la paz, y así propuso en 1937 una negociación saltándose a su Gobierno. Azaña, un patriota según Marichal, vio en la guerra el fracaso de todo lo que él deseaba. Para él fue la tragedia más grande imaginable. Las jornadas se abrieron en un ambiente enrarecido por la huelga universitaria. Por la mañana, los estudiantes abuchearon al ministro Solana, como informamos en nuestra sección de Educación. Quizá por ello el problema de la Universidad flotó en el aire durante la sesión y surgió con frecuencia en el transcurso del acto. Pero ni la huelga estudiantil logró mermar el protagonismo de Azaña. Ni ángel ni demonio, pero más cerca de lo primero que de lo segundo: tal es la imagen de Manuel Azaña que los participantes en el debate fueron creando a lo largo de sus intervenciones. Marichal, con cierta emotividad, afirmó que Azaña ha dejado el más valioso legado de los grandes patriotas que soñaron con el cambio institucional del 14 de abril de 1931 Situado en la raigambre liberal de los doceañistas bañado de racionalismo francés y de espar- Juan Marichal terismo progresista, Azaña se imaginaba un pueblo como una herencia histórica corregida por la razón Toda su trayectoria política ha de entenderse en ese sentido: su reforma militar, su política religiosa: religión no en tanto que cuestión de Dios, sino en tanto que libertad de cultos y libertad de educación. No fue Azaña un tragacuras como lo ha presentado la crítica conservadora- señaló Marichal- sino un secularizador, motor de la modernización de las estructuras sociales españolas. La idea de modernización fue quizá el concepto del consenso entre los participantes. Para Manuel Aragón, el patrimonio de Azaña no corresponde a partido alguno, sino a la entera civilización española. Para Santos Julia, Azaña fue quien modernizó el lenguaje político español desde el campo republicano. Dijo una cosa sugestiva Santos Julia, y fue que Azaña integró la burguesía y la clase obrera dentro de un mismo poroyecto de sociedad. Raúl Morado, que también intervino en el debate, dijo que Azaña reflejaba las grandes contradicciones de la España de su tiempo, como las reflejaban Ortega y Araquistáin- todos ellos, como por azar, coincidieron en la dirección de la revista España proviniendo los tres de la matriz abierta por el Regeneracionismo de un Joaquín Costa. Azaña liberal, socialdemócrata, racionalista, jacobino, secularizador, urbano y moderno. Tal es el resultado de la primera jornada de estudios sobre el polémico republicano español. En los próximos días se examinarán las limitaciones de su proyecto, su polít i c a r e l i g i o s a y m i l i t a r su vertiente literaria. Todos- o casi todo- los rostros de un hombre que, siendo historia, es historia viva (Más información en página 59) GRiniS: S l i l L Longtemps je me suis- -si se me consiente empezar este artículo como empieza el Ulises de Joyce- (quiero decir: de cuando tuve cuarenta a cuando tuve cincuenta años) dormido haciéndome, para provocar al sueño y que se conciliara, la siguiente imagen en la cabeza: que los Pirineos fuesen de cremallera corrediza, y no sólidos propiamente dichos y sujetos: posibilidad consiguiente de que se desprendiese, motu proprio, este subcontinente (y celebro que The Economist acabe de alinearse, en lo de llamarnos así, con mi campaña desde hace años: somos un subcontinente, eso es lo que somos) del bolollón que tiene encima, y se pusiese Iberia nuestra, pues, a la deriva, en busca de un sitio mejor, etcétera. Segundo: en diciembre de 1984, y en la segunda (y última de su gran época) de las Conferencias Madoz- Utande, dije: Descartemos esta tentación del sur, por la carga negativa antes citada. Acojámonos a los meridianos. El de Grínis deja al este suyo las islas británicas, la Península, menos un buen trozo- -pero el más europeo nuestro, dicho sea de paso- y coge la divina Gascuña (etimología: Vasconia; y otra vez Occitania) y Bretaña, tierra igualmente marginal. Pero es que ahora descubro, alborozado, el alcance máximo de los misiles soviéticos, y va y resulta que los SS- 22 dejan fuera de su endianada Europa precisamente a este subcontinente, amén de Occitania, Bretaña y Escocia, ¿a que es bonito el parecido? Y es que, como expresé públicamente en aquella misma ocasión, mal que nos pese y hagamos lo que hagamos, mientras no nos corra de placa la tectónica estaremos en una punta. Y nunca, ni en orden de la vida alguno, puede ser la mentalidad de la periferia la mentalidad del centro, ni son los problemas del centro problemas de la periferia. No seremos nunca Europa. Seremos, si acaso, marginales suyos, unijambiste (estos defectos físicos se dicen mejor en francés) furioso de Mitteleuropa, cuyas farolas scattole le rompe, Cibeles, en sus bocas de metro oscuras. Julio CERÓN Pero hay más como dice, a cuento de cualquiera de sus majaderías, Ricardou. Hay que la franja situada entre el radio máximo de los SS- 22 y el de los SS- 21 coincide con la antigua Lotaringia (lo que fue luego la Europa Común de Schuhman, Adenauer y de Gasperi) ¿a que es parecido de bonito? La España de la paz Marichal piensa que el horizonte de la utopía no se debe perder de vista. Vivimos tiempos de pleno desarme ideológico, de absoluta regresión de las utopías de la modernidad (eso, y no otra cosa, sería la posmodernidad) pero para Marichal es necesario, para que una sociedad se mueva, -que tenga utopías; no que éstas se tengan que aplicar mecánicamente, sino que actúen siempre como elementos movilizadores del impulso social. Por eso- añade Marichal- es importante conmemorar a Azaña: hoy, desde nuestra realidad, las ideas de Azaña cobran un sentido nuevo. Para Marichal, como para la mayoría de los participantes en el debate que ayer abrió el ciclo dedicado a Azaña en la Universidad de Alcalá de Henares, gran parte de la utopía azañista está ya hoy realizada. Entre una España que generó Paracuellos y otra que generó Guernica, Azaña representó la España que quiso