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SÁBADO 14- 3- 87 ESPECTÁCULOS- ¿Ustedes lo vieron? A B C 77 Destituidos varios corresponsales de TVE en Europa y EE UU Madrid Los corresponsales de Televisión Española en Estados Unidos, Diego Carcedo y Rosa María Calaf, concluirán sus labores en EE UU a partir del 15 de junio, según les ha sido comunicado ayer oficialmente. El director de personal de TVE, Enrique Sesña, informó al jefe de la corresponsalía en Nueva York, Diego Carcedo, y a la corresponsal adjunta, Rosa María Calaf, la decisión tomada por el jefe de los servicios informativos, Julio de Benito. Diego CarCedo manifestó a Efe estar sorprendido por la forma de la comunicación, que no ha sido precedida por ninguna conversación con los directivos de TVE. Rosa María Calaf, por su parte, declaró que había barajado la posibilidad de un cambio de destino con los directivos de Prado del Rey hace algunos meses, sin que se hubiera concretado hasta la fecha nada en firme. Los contratos de ambos periodistas, que cumplen sus funciones en Estados Unidos desde marzo de 1984, fueron renovados automáticamente el pasado mes de febrero por un año más. Además de Diego Carcedo y Rosa María Calaf, fueron destituidos los corresponsales de TVE Javier Pérez Pellón (Roma) Julio Bernárdez (París) y Rafael Herrera (Buenos Aires) Continuarán en sus puestos Guillermo Díaz- Plaja (Londres) José Martínez Siles (Bonn) y Ana Cristina Navarro (Centroamérica) VIETNAIY 1 TODAVÍA SANGRA El cronista estaba en los Estados Unidos cuando el gigante del mundo tropezaba una y mil veces con el menudo amarillo. Recuerdo las firmas de protesta que los profesionales poníamos junto a los alumnos en las mesas preparadas al efecto en el campus californiano tras ver las escenas tremendas que la televisión nos ofrecía del trato a una población civil que sólo quería ser dejada en paz. Porque la verdad es que el mismo país que hacía el mal lo denunciaba al mundo con sus cámaras. Por ellas supimos del desastre material con que acabó la guerra... Pero no intuíamos entonces el desastre espiritual que el martes nos mostró el excelente documento presentado en TVE. No sabíamos de unos hombres que, después de la tragedia, se encontraron que no eran bienvenidos en su país, que tras acabar con el mayor número de enemigos posible, como les habían dicho era su obligación, iban a ser recibidos con manifestaciones hostiles y pancartas preguntando: ¿Qué efecto causa matar niños? El realizador, nada proamericano a juzgar por sus palabras, advirtió que no sabía de ningún ejército que, aun perdiendo una guerra, hubiera sido recibido por sus compatriotas con una actitud que iba desde las ganas de olvidar el trauma (por vez primera no habían sido los buenos a la hostilidad total. No es raro que entre aquellos excombatientes se prodigaran los casos de demencia, de manía persecutoria, de alejamiento, actitud que en la película personalizaban unos hombres que preferían vivir en los bosques que con su familia y sus amigos, gente, toda de antes Los episodios dramáticos se evocaban en la pantalla, y lo más impresionante es que se contaban sin retórica, sin aspavientos, como un tema normal. Nos habían enseñado a matar y a matar, acabábamos con trece vietcong por cada compañero que perdíamos y los contábamos cortándoles las orejas. El espléndido y profundo filme (uno de los que te reconcilian con la televisión) sólo tuvo un lunar: fue el brillante periodista Bastenier, que nos interrumpía continuamente la honda y humana explicación del presentador para enumerarnos todas las fechas de la guerra de Vietnam con tanta erudición como escasez de medios oratorios. Tropezaba, sobre todo, con la palabra guerrilla lo que, hablando de Vietnam, es como si al señor Luque le fallase el compare y una vez remató enfáticamente un párrafo asegurando que aquélla había sido la Ierra más garla del siglo. Todo ello con un cigarrillo en la mano- -todavía en España se cree que eso hace modernos- que milagrosamente aparecía más largo a cada toma y del que jamás aspiró el humo. Sólo sacudía la ceniza de cuando en cuando mientras charlaba; Es una pena que no nos Jo hubiese dado por escrito... Fernando DIAZ- PLAJA Música Maris Jansons y la Sinfónica de Oslo, en el ciclo de Ibermúsica Teatro Real. H- lll- 87. Ibermúsica. Grandes Orquestas del Mundo. Sinfónica de Oslo. Director: Maris Jansons. Sibelius: Primera sinfonía Tschaikowsky: Quinta sinfonía Poeta en Nueva York de García Lorca, ahora en vídeo Madrid. Vicente A. Pineda Se suma el vídeo en España a las actividades que en el dominio del arte y la investigación merece la consideración y ayuda de fundaciones culturales. La Fundación Banco Exterior con oportuno criterio sitúa el vídeo entre aquellos medios nuevos que no pueden ignorarse en una mirada de mecenazgo actual hacia la creación y la experimentación humanas. Juan Carlos Eguillor, ilustrador inspirado en una observación de sutil humor y de mesurado lirismo, llega al vídeo en su dedicación al apasionante y multiforme mundo de las imágenes. Es un vídeo- autor que igual que crea imágenes con los instrumentos habituales de las artes figurativas lo hace ahora con la materia electro- magnética e incluso con las posibilidades más sofisticadas de la tecnología a través del ordenador. La Fundación Banco Exterior ha presentado en Madrid la conclusión de la beca que concedió a Juan Carlos Eguillor para que durante un año investigase en el Pratt Institute, de Nueva York acerca del lenguaje y la expresión artística que se derivan de la utilización de los medios tecnológicos. Dos obras reflejan la consecuencia de una etapa neoyorquina: Menina que se presentó en la inauguración del Centro Cultural Reina Sofía, y Poeta en Nueva York dado a conocer el pasado jueves, junto a una interesante exposición videográfica paralela a la edición del libro Poeta en Nueva York ilustrado por Juan Carlos Eguillor, con edición y prólogo de Mario Hernández. La Orquesta Sinfónica de Oslo, primera de las noruegas y una de las mejores de ios países nórdicos, llega, después de unos años de titularidad de Maris Jansons y por influjo de su nueva, magnífica sala de conciertos, en un momento de claro progreso y avance. Recojo al decirlo el testimonio autorizado de quien conoce desde hace tiempo un conjunto que oigo por vez primera. La impresión personal es muy positiva, sobre todo por la cohesión y la disciplina globales y por la cuerda sólida, llena, compacta y muy brillante. Muy superior al viento, de cali- dad más relativa, aunque el trabajo del primer fagot y el solista de trompa sean encomiables. Bastante más que el del clarinete que tocó la introducción de la sinfonía de Sibelius, con clase muy discutible en lo sonoro, aunque, lo mismo que el trompa, fuese ovacionado con intensidad al señalarse por el director. Pero ese nivel, lejos de la excepcionalidad de madera y metal (porque no parecen tenerlo cada uno de los instrumentistas) se hace mucho más notable en los resultados colectivos. Destaquemos, en fin, la gran sonoridad del arpa y el buen concurso de la percusión, para insistir en que es la cuerda lo que da rango a la orquesta: desde los violines, con brillo y poder, a los contrabajos, soporte magnífico, de la más noble condición. Dos obras de signo romántico integraban el programa. La Primera sinfonía del finlan- y des Jan Sibelius, que, por cronología y contenido, está muy ligada al XIX, y la archiexplotada Quinta de Tschaikowsky. Aquélla, de signo poemático, largas frases cantábiles y sello nacionalista, logró una gran versión, muy bien planteada por Maris Jansons. La versión que de la Sinfonía en mi menor de Tschaikowsky, ofrece el citado maestro es muy personal. Algún desmayo de fraseo en motivo del primer tiempo cae en lo cursi. El Allegro vivace del final pasa a ser en momentos vivacísimo pero hay que anotar en el haber de Jansons la claridad de un gesto eficaz y el dominio de obras e instrumentistas. Todo ello, por lo que atañe al juicio del crítico. Porque el del público pareció mucho más entusiasta y limpio de reservas, hasta e punto de alcanzar niveles de gran éxito. Prueba de ello, como de la generosidad de director y profesores, los tres regalos concedidos: una primorosa versión del popular Minuetto de Boccherini; ríra brillantísima de la que acabaremos por juzgar inevitable Marcha Húngara de La condenación de Fausto de Berlioz, y- ¡por fin, apareció la música noruega! -un fragmento del Peer Gynt de Grieg, en desarrollo de gradual y atrayente ritmo acelerado. De esta visita me quedo con el recuerdo especial de una cuerda envidiable, también por su ejemplar entrega juvenil... Antonio FERNANDEZ- CID