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XII ABC ABC fíferano -Pensamiento y Ciencias Sociales- 14 marzo- 1987 P máximamente probable ROBABLEMENque bajo cierta legislaTE sea una trición vigente perderá la vialidad afirmar felicidad, no le queda que la obra de Kant más remedio que obeconstituye una de las decer (p. 38) En pricimas del pensamiento. mer lugar, porque la feSi en su teoría del coInmanuel Kant, Teoría y práctica. Estudio preliminar de R. Rodríguez Áramayo. Trad. de J. Hcidad es inútil, por su nocimiento- f u n d a M. Palacios, M. F. Pérez López y R. Rodríguez Aramayo. Ed. Tecnos (Madrid, 1986) mismo carácter variamentalmente en la Crí 68 págs. 425 pesetas ble, como principio de tica de la razón puranegó la posiblidad de la metafísica como cen titubear al sujeto, ya que las previsiones la legislación. Además, para que una ley sea ciencia, y con ello el conocimiento acerca de de su logro son siempre inciertas; mientras legítima es suficiente con que no sea contraproblemas como la existencia de Dios, la inque la consideración del deber puro impide dictorio que todo el pueblo pueda estar de mortalidad y la libertad, en su ética abrió una cualquier indeterminación de la voluntad. acuerdo con ella, por muy dura que resulte. puerta al tratamiento de estas cuestiones a Kant lleva a cabo un encendido elogio del de- Una Constitución que permitiera el derecho partir del análisis de la voluntad, es decir, de ber y de un talante moral puro, cuya existen- de rebelión se destruiría a sí misma. El pueblo no tiene el derecho a emitir constantemealgo que ya no pertenece al mundo. Pero la te un juicio sobre ei modo de administrar la ética kantiana, por su extremado rigorismo y Constitución. Si lo tuviere, ¿quién decidiría si su nivet casi sobrehumano de autoexigencia, tiene o no razón? No puede ser ni él ni el jefe ha recibido desde los más apasionados elodel Estado, por lo que habría que instaurar gios hasta las más acerbas criticas, no exenuna magistratura superior, lo que resulta contas, en ocasiones, de cierta malintencionada tradictorio. El error de los que bienintencionasátira. damente reconocen tal derecho es que conLos dos opúsculos ahora vertidos al castefunden los principios del Derecho en el princillano bajo el común título de Teoría y práctica pio subjetivo de la felicidad. En general, el constituyen dos interesantísimas muestras de reconocimiento del derecho de rebelión tomaeste rigorismo del formalismo ético y jurídico ría insegura toda Constitución y provocaría kantiano, constituyendo lo que Rodríguez un estado de anarquía absoluta. No obstante, Aramayó, autor del acertado estudio prelimidista mucho Kant de negar la existencia de nar, califica como los dos ejemplos paradigderechos de los ciudadanos frente al Soberamáticos det rigorismo jtirídido dé Kant no, a diferencia de Hobbes. El primero de eWos es el titulado En torno La última parte del opúsculo se refiere a la al tópico: Tal vez eso sea correcto en teoría, relación entre teoría y práctica en el Derecho pero no sirve para la práctica publicado en internacional y argumenta en favor del pro 1793, es decir, después de la publicación de greso moral indefinido de la Humanidad y las tres Críticas, en plena madurez del penpropugna una Federación de Estados que gasamiento de su autor. Se trata de una obra rantice la paz perpetua contra las ideas pemuy importante, pese a su brevedad, por simistas de Moses Mendelssohn. cuanto en ella se aplican los postulados básicos de la ética kantiana al tratamiento de El segundo de los opúsculos incluidos en la cuestiones prácticas- jurídicas y políticasedición es Sobre un presunto derecho de con resultados polémicos y sorprendentes. cía revela en el hombre un fondo de disposi- mentir por filantropía (179? en el que recoSu pretensión fundamental es probar que no ciones divinas que le hacen experimentar, por ge su célebre y disputado rechazo de la menes correcto afirmar que lo que es correcto en decirlo así, un sagrado estremecimiento ante tira de modo absoluto e incondicionado. Kant teoría carezca de validez en la práctica. Esta la grandeza y la sublimidad de su verdadero plantea el problema desde la perspectiva juríerrónea aformación pretende arrogantemente destino (p. 23) En conclusión, en la moral dica, pero su argumentación implica que la ilireformar por medio de la experiencia a la ra- todo cuanto es verdadero en la teoría tiene citud jurídica descansa en su maldad moral. zón misma. Si en ocasiones la teoría sirve que poseer validez en la práctica, en contra La tesis fundamental es que la veracidad en poco para la práctica la razón, es, según de Garve, que pretendía la impracticabilidad las declaraciones que no pueden eludirse es Kant, que no hay bástente teoría y no una de los principios de la ética kantiana. un deber formal del hombre para con cualpretendida insuficiencia de la misma. La segunda parte del opúsculo analiza la quier otro (p. 62) Si así no fuera, quedaría Kant analiza la supuesta validez del tópico relación entre teoría y práctica en el Derecho dañada la credibilidad de las declaraciones en tres órdenes: en la moral en general, en la político y concluye con una crítica a la teoría en general con lo que perderían vigor todos política de Hobbes. El punto de partida es la los derechos fundados en contratos, lo que política y en el orden internacional. En la primera de las tres partes del defensa del contractualismo entendiendo el significaría cometer una injusticia con la Huopúsculo, y como réplica a las objeciones pacto social no como un hecho real sino manidad en general. Por e lo, la mentira que Garve había presentado a su ética, Kant como algo ficticio, como una mera idea de la siempre perjudica a alguien, al menos a la explica cómo los principios de su teoría moral razón que constituiría el único criterio de legi- Humanidad misma. Si de la veracidad se deno dejan de tener validez, sino todo lo contra- timidad aceptable: constituir la sociedad civil riva un mal para alguien, éste no puede ser rio, cuando se trata de llevarlos a la práctica. de tal modo que pueda ser aceptada por to- atribuido al declarante, sino a la casualidad. El formalismo ético kantiano constituye una dos los miembros como si hubiera surgido en Ciertamente, Kant presupone que el declarefutación de toda suerte de eudemonismo. un contrato. Aquí se recoge la célebre defini- rante esté forzado a hablar. En conclusión, el Esto se deja ya ver en su definición de la. mo- ción kantiana del Derecho como coordinación deber de decir la verdad es incondicionado, ral como una ciencia que enseña, no cómo de la libertad de cada uno con la de los de- porque las posibles excepciones aniquilarían hemos de ser felices, sino cómo hemos de más, según una ley universal de libertad, la la universalidad de los principios. llegar a ser dignos de la felicidad (p. 10) idea de la coacción como elemento esencial Éstas dos tesis- negación del derecho de Además, las prescripciones sobre cómo llegar del Derecho y la determinación de los tres rebelión y prohibición universal de la mentiprincipios a priorí en los que se funda el esta- ra- seguirán siendo discutidas. Podrá discrea ser felices no constituyen verdaderos preceptos. Ello no implica que el hombre deba do civil: la libertad de cada miembro en cuan- parse del excesivo rigorismo kantiano- n o renunciar a la felicidad como su fin natural, to hombre, la igualdad de todos en cuanto tan fácilmente como parece a algunos- pero pero sí prescindir de ella cuando entre en subditos y la independencia de cada miembro no cabe duda de que de la obra de Kant y de juego e! precepto del deber. La pureza del de una comundiad en cuanto ciudadano. su propio ejemplo vital dimana mucho de lo Pero lo que sin lugar a dudas ha provocado más noble y elevado que puede contener el deber implica desligarlo de cualquier consideración acerca de la propia felicidad. Otra cosa la perplejidad y el rechazo de muchos co- espíritu humano. implicaría la muerte de la moralidad. Además, mentaristas es su tesis acerca de la ilicitud las consideraciones acerca de la felicidad ha- de toda rebelión. Si el pueblo juzga como Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA La ética de Kant, elderecho de rebelión y la mentira por filantropía