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14 marzo- 1987 ABC ABC XI cuencia, su novela no es lo que hubiera debido ser. Aunque Sueiro se sirvió en todo momento de datos debidamente confirmados, aunque la información que recoge su libro es absolutamente fiable, el retrato que ofrece de la época y de los hombres sobre los cuales versa su novela se desliza poco a poco, a medida que progresa el libro, hacia la irrealidad- ello se debe, fundamentalmente, a que la vida ordinaria no está representada de manera alguna, como obligado contrapunto, en el cuadro que traza; pero también, a que no ha logrado, o querido, ver desde dentro a las siniestras figuras de que habla, y a que, cuando lo ha intentado, como es el caso de la figura de Franco, ha incurrido en simplificaciones excesivas- Por otra parte, en Balada del Manzanares las búsquedas verbales ahogan el esquema narrativo de base en muchas ocasiones, confieren al conjunto una apariencia esteticista en conflicto con la realidad odiosa, a cuya denuncia atiende la novela, desequilibran por completo la estructura del libro, que acaba por tornarse caótico. ¿Cuál es, por otra parte, la razón de que Balada del Manzanares se desarrolle en dos planos temporales: años 40 y años 80? ¿Mostrar cuál es la situacián actual de los hombres que realizaron tantos desafueros en el pasado? Dé ser así, forzoso es convenir en que el autor sólo consigue este objetivo en escasa medida. Y, al margen de esto, ¿qué sentido tiene que los personajes positivos del presente lo sean tan poco, parezcan animados exclusivamente- como los acólitos de la dictadura- por una lujuria seca, nihilista, y por el deseo de servirse del alcohol para eludir el énfrentamiento con los problemas esenciales? ¿Se debe ello al personal desencanto del autor ante la evolución política de la vida en los últimos años? La muerte de Sueiro debería mover a muchos a revisar su obra, a intentar situarla en el panorama de nuestra narrativa actual. Esto supondría una muestra de respeto mucho mayor que entregarse a la parafemalia necrofílica a la que somos tan adeptos. Leopoldo AZANCOT del Manzanares Daniel Sueiro Plaza Janes Barcelona, 1987; 224 páginas Prematuramente falleció hace pocos meses, Daniel Sueiro formó parte del grupo de jóvenes escritores que a mediados de los años 50 iniciaron una indagación realista de la vida española del momento, gracias a la cual se inició el renacimiento de nuestra novela, hasta entonces- durante todo el período de posguerra- únicamente vitalizada por algunas individualidades aisladas. Este grupo, cuyo realismo sería pronto desbordado por el de otros escritores mucho más comprometido, políticamente, Daniel Sueiro acertó a conciliar la voluntad: de. verdad y el gusto por la forma, y sus integrantes fueron objeto de un rápido reconocimiento por parte del público y de la crítica: así, Sueiro, concretamente, vería galardonado, en 1964, su libro de relato Los conspiradores, con el premio Nacional de Literatura. A diferencia de otros miembros de su grupo, como Jesús Fernández Santos, Daniel Sueiro no se preocupó de actualizar sus supuestos estéticos, y ello, unido al hecho de que a fines de la década del 60 dejó de publicar nuevos libros, fue causa de que su prestigio disminuyera y de que se le fuera olvidan- do- si bien, hace escasos años se habló de él como probable ganador del premio Planeta. Balada del Manzanares, aparecida ahora, postumamente, debería atraer de nuevo la atención hacia este escritor en absoluto desdeñable, muy honesto, y cuya trayectoria artística permite entender en profundidad una de las opciones básicas que se abrían ante los novelistas españoles apenas empezaron a desaparecer las secuelas más terribles de la guerra civil y de la posguerra. A poco de la muerte de Frarífco, Günther Grass manifestó que en Europa se esperaba con interés el testimonio narrativo de los novelistas españoles sobre el período de la dictadura. Pero la realidad era muy otra: ni los europeos, ni en concreto los españoles, deseaban que se hurgara en un pasado desagradable, y, así, las novelas sobre la posguerraa fueron escasas- s i bien, entre ellas se cuentan algunas de las más incisivas y vivas aparecidas en los últimos años. Balada del Manzanares constituye un fruto tardío de esa necesaria- socialmente necesaria- revisión histórica por vía imaginativa de los años atroces que siguieron al fin de la guerra, no llevada a cabo por casi nadie; y, aunque sólo fuera por ello, merecería la atención de lectores y de intermediarios culturales, pues una etapa histórica no puede ser asumida y superada comunitariamente si antes no ha sido objeto de un número suficiente de recreaciones literarias que permitan distanciarse de ella y verla con un mínimo de objetividad. El modelo escogido por Sueiro para dar razón de algunos de los aspectos más desagradables de la España de los años 40 es El ruedo ibérico, de Valle Inclán. ¿Constituye ello un acierto? Yo diría que no, y por razones muy simples: cuando una realidad es en sí misma caricaturesca y monstruosa, sólo el máximo ascetismo formal puede impedir que su reflejo literario se torne fantasmagórico, ¡o creíble; encontrar el equilibrio entre esa realidad agresiva y las búsquedas formales con que se intenta dar cuenta de ella resulta muy difícil para la mayoría. A mi parecer, Daniel Sueiro no tuvo esto en cuenta, v en conse- V o Fundesco COMUNICACIÓN. TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD La Fundación para el Desarrollo de la Función Social de las Comunicaciones (FUNDESCO) pretende estimular, mediante este certamen, la elaboración en nuestro entorno cultural de un discurso teórico, crítico y multidisciplinar, sobre las Nuevas Tecnologías de la Información, su introducción y utilización, los modelos y sistemas comunicativos que de ellas se derivan y los cambios sociales de todo tipo que están generando. Podrán participar autores españoles e hispanoamericanos con reflexiones globales sobre las relaciones entre Tecnología, Comunicación y Sociedad, o específicas sobre alguno de sus aspectos: comunicacionales, sociales, económicos, laborales, políticos, filosóficos, culturales, etc. Para esta tercera convocatoria, correspondiente a 1987, la dotación del premio será de DOS MILLONES DE PESETAS. Los originales deberán ser inéditos, escritos en castellano, y deberán tener más de 150 folios. El plazo de entrega finaliza el 31 de octubre de 1987. Para solicitar las bases dirigirse a: FUNDESCO, Alcalá, 61. 28014 MADRID. Tfnos. 450 58 00 y 435 12 14.