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VI ABC ABC 14 marzo- 1987 Poesía -Novela- Columnae Jaime Siles Colección Visor de Poesía. Madrid Jaime Siles reencarna con fortuna y propiedad la figura de cualquiera de los grandes poetas- profesores del 27, sólo que con cincuenta y tantos años menos. No es una boutade La nueva poesía española tiene en ¡a obra del autor de Columnae al poeta imprescindible no tanto para armar el mármol pentélico de una decoración neomodernista, como para ofrecer la arquitectura- l a estructura alegórico- textual- -de un texto poético. En este libre reúne, según propia confesión del poeta, poemas escritos Jaime Siles entre octubre de 1982 y enero de 1986, aunque con ¡a precisión de formar una unidad orgánica. Y, especialmente, una identidad plena. Celia se pudre Héctor Rojas Herazo Ediciones Alfaguara. Madrid, 1986. HÚ páginas Si En noviembre ¡lega el arzobispo cia. Acaso se ha exagerado por algunos críticos la frialdad de esta lírica, puesto que (1967) Rojas Herazo (Colombia, 1921, con nunca- n i siquiera. en Cañón o en Música obras de poesía, narrativa y ensayo) manifesde agua -ha perdido un oculto esplendor taba extraordinarias dotes de narrador herméexpresivo, una última latencia de las sensa- tico, sugerente y alegórico; Celia se pudre a veinte años de distancia de aquella última ciones. Si me refiero a Columnae como libro novela, es la confirmación tajante de una maprodigioso de la cruz a la fecha- auguro a durez humana y un alarde de dominio literaSiles un triunfo total, entre tirios y troyanos- rio. Porque parece ser la respuesta a un dees porque aun manteniendo los supuestos safío de exigencias que a sí mismo se ha básicos de su lirismo intelectual y de su reno- propuesto el autor. Ya que en esta frondosa y vación estilística- ha llevado a su poesía a un abrumadora obra de inusual extensión en estadio impagable: la identidad del poeta con esta hora de prisas y premuras nos ofrece su poesía se produce en el yo poemático, algo así como una summa de hallazgos e- invenciones, un cúmulo de formas, escrituras, pero también en el logos cultural. estructuras, lenguajes. Y ciertamente símboEstamos ante una poesía reactivada con los, alegorías, imágenes, sueños, reflexiones. los allegamientos de una tradicionalidad liteVale decir un tumultuoso y fascinante univerraria (del horacianismo frayluisiano, de un so, mezcla colorida y palpitante cte magia, becquerisrrio resistente, la- quevédismo más o misterio, crítica, filosofía. Laberintoso feonda, menos formal, por dejarlo erv ascendencias barroquismo u onirismo, brumas crepusculaespañolas) en la que cuentan toctos los otros res o semipenumbras interiores, urgencias de átomos del aire que sobrevuelan los experirescatada historia o desafíos de futuros claumentalismos multidisciplinares de la estética surados. Algo absolutamente lógico en Siles un poe- actual, filosóficos y textuales. Celia se pudre es, bajo la apariencia de ta tan esencialista en el concepto como conBien. Es una razón legítima. Pero que en una historia reiterada y hasta cotidiana, una ciso en la palabra. Pero en esta ocasión la todo caso no legitimaria una poesía. La variaomnipresencia de la soledad humana que se novedad se impone por sí misma. El autor de ción, que Columnae supone en su obra tiereencuentra; rescata o burla en la memoria Columnae parece haber firmado un armisti- ne un signo entrópico: todo se transforma y cio con la palabra y, aunque la sigue some- nada se pierde. Pues el poeta enriquece y los recuerdos, pese a los inevitables escomtiendo a su rigurosa muñeca, no le niega la exprime sus experimentos al límite. Y así la bros que conlleva, son como tablas de un naufragio a los que aferrarse a ia desesperaintensidad ni el espacio de su forma. Quiere intensificación poética revela el sentido prodecirse que Jaime Siles 4 ha variado su estra- fundo de las cosas, porque tanto su actitud da) un cúmulo de incursiones por las huellas tegia lírica. Columnae es su reconciliación mental como su herramienta expresiva han de una interioridad del corazón (reflexiones sobre la agonía de Celia, la abuela lejana definitiva- porque es el libro de una perfec- estado condicionadas siempre a encontrar ción clásica- con el mundo real, con los refe- -más que a buscar- esa identidad. La luz que se desvive entre sus fantasmas: lucha de rentes sensibles, en una afirmación vital sin ática, el canon oe la belleza, la columna del. realidad- realidad posible casi esperpéntica) a la vez que alegoría o símbolo del paso del precedentes en su obra anterior. Obra que lenguaje no son conceptos dialécticos simestá muy lejos de corregir en ningún punto, ples. Circunscriben el mundo silesiano y le tiempo y sus inevitables devastaciones: incitación al pesimismo, a una destemplada depero a la que. desborda por la riqueza y per- dan forma. sesperanza, a un creciente escepticismo, porfección de su estilo. Columnae es aparte del título la expreque la condición humana es frágil, lábil, deteCon todo ello se abre paso una evidencia: sión de la metáfora estructural que el libro es. riorable en demasía. Siles situaliza su lenguaje en un nivel comu- Las cinco partes conspiran hacia su forma, Pero también, como una aguda espada, nicable pleno, con una inmediata visuación desde el grado cero de la escritura de Horestá el dolor continuado de la patria, Colomobjetiva. Esto puede ser bueno o puede ser tus conclusus a la superficie abierta a los bia, la otra realidad inseparable- habitat, simalo, según. En Columnae es gratificante. sones y colores de Lo azul y lo lejano Situs et locus -que se deteriora y resquebraja Arrastrará y seducirá a los remisos lectores les entrega una suma de sones que suecomo un proyecto o una utopía nunca factide su anterior lírica en una inmersión subyu- nan- en una vez y una voz- columnas que ble, como un sueño de porvenir trastocado en gante. Pues lo que el poeta ofrece es un do- no sostiene- sino sólo, sí, su son En el pesadilla. Una sociedad en desequilibrio, gesminio total de sus recursos en todos los nive- papel preciso de la página pone la pasión de ticulante, más próxima a la caricatura que al les: fónicos, sintácticos, estilísticos. Jaime Si- poseer las cosas, visualizando las voces del afrontamiento de la realidad. les tiene, hasta ahora, una imagen de poeta vivir... Lo que hasta nos sorprendía en Siles, Introspección (onirismo) y análisis (reflexión puro, de poeta intelectual, de poeta del silen- esa utilización del espacio poético como un crítica) enhebran de continuo y destejen la cio- -una suerte de meta- poeta- -para quien elemento más de la estructura lírica, queda trama del tiempo corrosivo. Y como contrala poesía es algo antes en el pensamiento enriquecida también con la valoración plena partida a la frustración, emerge la ironía o la que en la emoción, algo antes en la mente de la expresividad de la palabra. Siles, lírico burla. O la caricatura agigantada y esperpénque en el corazón. No es falso, pero solo re- esencial al cabo, prescinde de las adjetivaciotica. Un humor entre travieso y avieso. lativamente. nes o epítetos, aunque no de la flexibilidad, La imaginación y la fantasía están en contiSin embargo, a Jaime Siles, desde Géne- del ritmo, del juego fónico o retórico, pues nua fluctuación y en desmadre, sin contensis de la luz a esta última obra suya, le ha con ellos apuntala el orden del poema, él ción ni fronteras. Lo mismo que la escritura, interesado aprehender la realidad en sus ca- conjunto de un libro, rigurosamente clásico en en constante recreación de lenguaje rescates pas más consistentes, casi inivisibles de esa la forma (el soneto y la oda pasean la marade formas populares o incursiones por munrealidad. Así, a la vez que ha ¡do potenciando villosa melena de su belleza real por Columdos clausos y herméticos. Personajes reales la pureza de la expresión, incluso con algún nae y turbador en la sabiduría del contenido o fantasmales se entrecruzan y conviven en peligro de desecación verbal, para devolver a de un libro que sitúa a Siles en la cima de la un climax asfixiante, descorazonador, desla palabra una tersa profundidad, ha buscado maestría. concertante. el poema consciente, es decir, la inmanente R. C. palpitación del poema, su luz, su transparenFlorencio MARTINEZ- RUIZ