Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
IV ABC ABC ÍITcrarío Historia- 14 marzo- 1987 -Ensayo- El siglo XX. Historia Universal Dirigida por Golo Mann y Alfred Heuss Espasa- Calpe, S. A. Madrid, 1986 Cuestión batallona mientras existan historiadores. ¿Puede sacudirse el historiador del apremio de los sucesos inmediatos cuando escribe al hilo de los mismos? ¿Se precisa una cierta distancia para enjuiciar, con visión global, una época determinada o un, acontecimiento decisi- vo? ¿O, por el contrario, enriquece la proximidad de los hechos y la plural información el mejor entendimiento de lo acaecido? Podríamos proseguir enunciando interrogaciones y aventuradas respuesGolo Mann tas. Unas y otras nos conducirían a la pregunta capital: ¿Qué es la Historia? Generalizando el debate, desde los planteamientos radicales a las materias adyacentes... Lo cierto, meticulosidades académicas a un lado, es que el hombre moderno se siente ciudadano- o prisionero- de la Historia. Teorías filosóficas y políticas, sobre todo al través de interesadas simplificaciones, le han conducido hacia esa idea. Poseídas por la sensación de su cautiverio en el inexorable devenir histórico, las gentes se afanan por conocer- e n su faz y su reverso- la realidad de los fenómenos que han conformado el ámbito y los determinantes de sus existencias. Se devoran volúmenes, crónicas y fascículos que atañen al acaecer contemporáneo. El éxito de los libros de memorias- hasta que lo hiciera decaer el oportunismo, trivialidad e intenciones justificativas, patentes en muchas de ellas- acredita curiosidad semejante. La realidad, debemos registrarlo con pesadumbre, es que gran número de esas publicaciones son vías abiertas a la defraudación. A ella contribuyen, entre otras causas, la improvisación y premura con que fueron concebidas y realizadas, así como las servidumbres políticas y propagandistas impuestas a muchas. Pero no todo ha de ser deformación y baratería alrededor nuestro. Los dos tomos- más de ochocientas páginas de gran format o- que la Historia Universal dirigida por Golo Mann y Alfred Heuss, dedica a lo que lleva corrido el siglo XX confirman la alta significación y limpidez que pueden alcanzarse cuando los criterios científicos se aplican a una empresa clarificadora. Naturalmente, de los quince especialistas seleccionados para analizar los distintos aspectos- políticos, sociales, culturales, económicos, ya de ámbito general o parcelados por razones geográficas o temáticas- del desarrollo histórico de nuestro siglo, no todos mantienen idéntico nivel ni se amoldan a homogéneos puntos de vista. Golo Mann uno de los directores de la obra, resume en la Introducción al conjunto de trabajos, la posición y perspectivas globales. En un párrafo de amargas elucidaciones apunta un hecho decisivo para la conciencia del universo humano G. Mann escribe: Europa tuvo una vez más la iniciativa en la formación e ilustración de ese universo, una Europa en su momento culminante y próxima a su rápida decadencia. Lógica, pues, la atención concecida a las dos grandes novedades del año 1917, la intervención americana (en la primera guerra mundial) y la revolución rusa acontecimientos decisorios en la evolución de la cuasi omnipotencia de Europa hacia su gradual pérdida de poder. A La revolución rusa se dedica un extenso estudio debido a Valentín Gittermann, profesor en la Universidad de California. Aunque no se pueda decir de Gittermann que sea un. consecuente leninista sobre todo en lo referido a las rigideces del Estado que enjaularía al pueblo soviético- pauta para subsiguientes totalitarismos- en opresiones extremas, no disimula su admiración por la personalidad y empuje revolucionario de Lenin. Sentimiento proveniente, quizás, del prestigio romántico que nimbó a la vigorosa rebeldía de Vladimir llich Ulianov tras de su muerte, de tan honda caladura en los medios intelectuales- como lo prueba el libro apasionante del escritor norteamericano Edmund Wilson, Hacia la estación de Finlandia del que no he encontrado alusión alguna- frente a cuya actitud el espíritu liberal de Mann siente la obligación de oponer algunos reparos. Criterios que no precisan de apostillas al capítulo Los Estados Unidos de Wilson a Roosevelt Y menos aún al que analiza La economía mundial Ni, por supuesto, a las escasas referencias a los dramáticos avatares del vivir español durante ese período, incluido el trágico incendio de nuestra guerra civil. La obra alcanza su más espléndida aportación con el conjunto de ensayos en que se examinan los portentosos descubrimientos de La nueva ciencia Los increíbles y fecundos logros de los grandes físicos, que llegaron a cambiar la fisonomía del mundo en la primera mitad del siglo, con la terrible culminación del lanzamiento de la bomba atómica y la apertura de la angustiosa era nuclear, son el pórtico que abre el desfile panorámico de los territorios ganados por el hombre en las demás ciencias. A nuestro siglo le sentimos como el de los miedos insoportables, los progresos alucinantes y los desalentadores remordimientos. Pero para la Humanidad del mañana- s i es que consigue proseguir la procelosa carrerasignificará el ensanchamiento del universo, en todos los sentidos, por fe y gracia de la capacidad creadora de los hombres. La ciencia moderna no sólo ha sido adelantada, sino inventora del futuro. José María ALFARO Siete ensayos aragoneses y un apócrifo Darío Vidal Prólogo de Pedro l. aín Entraleo Ayuntamiento de Alcañiz, 1986 Buena puerta es siempre para penetrar en un libro un prólogo de Pedro Laín Entralgo. Pero mucho mejor si la puerta nos abre no un territorio o un paisaje, sino la perspectiva del alma aragonesa, el principio de identidad de Aragón mismo. Laín se limita a poner un telón de efecto y de cortesía, porque el impulso e incluso el fervor polémico lo pone todo Darío Vidal, como es lógico, que para eso es autor del libro. Son siete ensayos y una crónica alimentados por la sociología y la historia, a la vez que por el entusiasmo y la energía. Darío Vidal tiene ojos para ver lo que hay- bueno y malo- y también para ver lo que no hay- las carencias y los olvidos- y una excelente pluma, en ocasiones un poco apasionada que le sienta muy bien al autor y al lector, precisamente para contrarrestar la atonía ambiental. En Reflexión sobre una apatía se remonta a algunos condicionantes históricos- e l trauma de la ejecución del justicia mayor Juan de Lanuza- para considerar a Aragón como el más vivo testimonio de una derrota. La apatía aragonesa, en su opinión, es el reconocimiento de una impotencia invencible. Sin embargo, aua a despecho de que Ara gón, no fue un pueblo afortunado- e n los relevos del poder en el siglo XX- y que incluso se castiga- no se sabe bien en pago de qué culpas- Darío Vidal señala que el reino de Aragón es tierra de diálogo y quiere vivir en libertad acaso como nota más característica con la inevitable consecuencia de que la ra- zón suprema del existir de sus hombres es garantizar la dignidad del hombre. El ensayista se enriquece en este libro con el antropólogo, rastreador de sus costumbres- Comer y beber es una interesante indagación sobre la influencia religiosa en los ritos domésticos- y de sus majares como el queso de Tronchón, el zambullo o la torta de Peñaflor, o el vino áspero de Cariñena. Voces para Aragón demuestra que no sólo de pan vive el aragonés, sino que está inmerso en la complejidad de los medios de comunicación social, en los que cuenta con una tradición liberal importante. Vidal dedica un certero capítulo al creador del primer diario en la Europa continental en 1758, Francisco Mariano Nipho. Hay, en cualquier caso, dos ensayos dedicados a Alcañiz que son una pura delicia, en tanto como una cala decisiva. Son el marañoniano Elogio y nostalgia de Alcañiz -donde actúa como cicerone de su historia- y Los tambores de Alcañiz avance de una teoría muy convincente del silencio interior motivado por la tamborrada más allá de una costumbre superficial, que conecta al hombre con el misterio. El Apéndice para un apócrifo cierra el libro como un homenaje al rabí Isaac Santángel. Ideas y personas, rito y mitos mediante los que el ensayista turolense ofrece una imagen de sus impulsos y de sus convicciones con particular brío y brillantez. Eduardo ALCALÁ