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ABC, pág. 32 TRIBUNA ABIERTA SÁBADO 14- 3- 87 L O que hemos visto. El Carnaval caraqueño se encierra en los clubes más o menos exclusivos, donde se baila hasta los primeros ciaros del día. Mucho whisky, no poca aventura amorosa que luego va a encontrar las trabas impuestas por las limitaciones de un medio reducido; mucha máscara gritadora y nada más. Eñ Montevideo, cuyo Carnaval presenciamos en 1947, el arco es más amplio, sin duda. Por lo pronto, hay un voluminoso desfile a lo largo de las avenidas principales, especialmente la del 18 de Julio. A ese desfile llaman el corso: Por el corso ya no pasa la figura del Marqués; el Marqués de las Cabriolas, que vuelve a resucitar, con cristales, cacerolas, animando el Carnaval... Esa era una marcha que todavía nos anda por los oídos, y a cuyos autores conocemos: Julio Guadalupe y Alberto Britos, un mulato y un blanco. Otras veces es música más criolla, en cuyo ritmo toma parte desde muy hondo el negro uruguayo, numerosísimo no sólo en Montevideo sino eri el restó del país. En los Carnavales de hace dos años se cantaba por allá: Dale yumba, yumbambé, tira el gancho, negra, ya, que el tambor suena o- ye- yé... Los permitieron hasta el tamaño de un huevo de ñandú... Después supe qué, Por Nicolás GUILLEN en d a ñ e 1861, Santiago Botana, jefe político Masas de negros y mulatos pasaban gol- a la sazón, autorizó los tales juegos, que peando sus tamboriles, como llaman en el hubo que suprimir al cabo porque la gente Uruguay a ciero tipo de bongó cuyo cuero amiga de las emociones fuertes los llena- ellos le dicen lonja- se bate casi siempre ban de barro o almidón... Algunos incidentes pararon en cementerio y cárcel, con dos bolillos de madera, auncomo el célebre del hotel Malaque alguna vez se hace también koff. Ocurrió- cuéntase- en el con las manos, a la manera curso de una batalla entre dos nuestra. Acostúmbranse además bandos, armados los componenlos tablados, que son ciertos estes de uno con huevos de cera cenarios rústicos erigidos en llenos de sustancias no muy recada barriada y adonde acuden comendables para aquella dislas comparsas y los grupos de tracción, y provistos los del otro cantadores trashumantes para de baldes y tinas de agua. Estos divertir con risueñas improvisase refugiaron en el hotel, con tan ciones a un auditorio móvil que mala suerte que una de sus salise renueva constantemente. Hay das o ataques coincidió con la que añadir a esto el desfile de llegada de un matrimonio argencarrozas (casi todas debidas a tino que iba en busca de hospefirmas comerciales) los bailes daje en el Malakoff. Tan pronto públicos y el paseo de coches Nicolás Guillen la señora descendió del carruaje alborotados, que forman en el Poeta cayó sobre sus vestidos una cacorso una algarabía de rnjl detarata de almidón y barro que la monios. puso en las condiciones que suCon todo, advertían iós. uru- pondrá el lector. Trató de volverse al coche, guayos que entre ellos el Carnaval ha decaí- pero allí recibió el ataque del bando contrario, do mucho también. atrincherado detrás del vehículo. Ello duró- Y a no hay- dicen- el juego de agua... hasta que, furioso, el marido extrajo su revól- ¿Y qué es el juego de agua? ver, con que hirió al cochero, a dos huéspe- Consistía en. disparar huevos con agua des del hotel y mató a un muchacho... perfumada, ya fueran naturales o de cera. DE CARNAVALES L A sociología, que hoy, en relación con otras ciencias, se vuelve hacia el Futuro, no lo hace buscando prever un futuro, en singular y con mayúscula, sino los varios futuros posibles, en plural y con minúscula, como objetos de consideración sociológica. Esa es la tendencia revelada en los ensayos actualísimos, como en inglés el de Robert Heilbroner sobre The Future as History (1960) en alemán, en trabajos como el de Erwin Schródinger sobre las relaciones entre las ciencias y las artes y los contextos de los varios tiempos sociales ya vividos o que están para ser vividos por el Hombre; en francés, como los estudios publicados en la serie Futuribles por la Société d Études et de Documentaron Economiques, Industrielles et Sociales, destacando entre los sociólogos o politicólogos franceses de hoy más preocupados por el asunto, Bertrand de Jouvenel, cuyo L Art de la Conjecture (Monaco, 1965) puede estar incluido entre las obras modernas más específicamente expresivas de una sistemática de estudio, ahora en formación, especializada en la consideración de los futuros sociales humanos, nacionales o regionales. Para De Jouvenel, como para casi todos los futurólogos, por futuribiles se deben entender los futuros posibles varios y no uno solo. Susceptibles de ser orientados por el hombre y no inflexiblemente determinados. De ahí su actitud sociológica que envuelve una oposición académica salida, a lo que parece, según Cranston, de la creencia, Por Gilberto FREYRE ahora fuera de moda, inductivista en la ciencia como actividad puramente empírica o colas relaciones inmediatas de teoría con acleccionadora de hechos Diferente, por tanción, de sociología con ingeniería social o to, de aquellas otras actitudes más actuales con arte política. Pues al no ser su criterio el representadas por tos metodologistas, aún, considerar sociológicamente los futuros como según Cranston, más sofisticados que los indeterminista, admite desde e) principio que ductivistas o empiricistas, que dan relieve a las proyecciones sociológicas sobre esos fula importancia de la imaginación en la cienturos bajo la forma de provoyance (en francés se distingue provoyance como tentativa cia Podría todavía decirse de la conjetura de ver lo que pueda acontecer, de previsión, politicológica o sociológica de De Jouvenel la supuesta visión del futuro con ojos del pre- que se parece a la más filosófica que sociolósente) son proyecciones que, sistematizadas, gica de Kart Popper, y a la más antropológica posibiliten unas intervenciones humanas so- que sociológica de Robert Redfield- todos inclinados a buscar en la imaginación científibre el rumbo de aquellos mismos futuros. camente controlada, aun cuando parezca Aun así, son varios los sociólogos conven tosca a los empiricistas: cuantitativistas pucionalmente científicos que no admiten ese ros o no- estímulo o clima favorable al detipo de sociología proyectada sobre los futusarrollo de los métodos antes empáticos que ros; algunos, además, no admiten tampoco la empíricos. No sólo esto: métodos antes próxisociología que se vuelve hacia los pasados mos a los novelísticos que se proyectan soreconstituidos por souvenir, o evocación embre los futuros humanos (y aun cósmicos, pática, siendo del todo horizontalmente precon la fuerza poética a base de saberes ciensentocentristas en su modo de ser objetivos, tíficos, en obras como las de los Verne, de empíricos, científicos. Pues sólo el presente los Wells, de ios Huxley y, actualmente, de sería empíricamente verificable. los Snow) que de los métodos de los botánicos o de los zoologistas, o de los anatomisSe trata de una actitud que uno de los in- tas, que simplemente describen lo que sus térpretes más preclaros de ese nuevo tipo de ojos, sólo por sí mismos o ayudados por misistemática del estudio proyectada sobre los croscopios o aparatos fotográficos- u n tanto futuros posibles- Maurice Cranston, en el deformadores ellos mismos de la realidad Encounter (Londres) de octubre de 1965- no exacta- ve, observan, fotografían. vacila en clasificar como siendo en gran parte VUELTA AL FUTURO