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SÁBADO 14- 3- 87 N sus primeras andanzas, Don Quijote no duda nunca de sí mismo. Tiene un destino que cumplir y una misión que realizar. Venga lo que viniere, se mantiene en el hito. Recordemos su retorno a la aldea en los primeros capítulos de la novela. Quebrantado, molido y semimuerto conserva su arrogancia y su seguridad, y así contesta al labrador que recoge sus huesos en el campo: -Mire vuestra merced... que yo no soy Don Rodrigo de Narváez ni el marqués de Mantua, sino Pedro Alonso, su vecino, ni vuestra merced es Baldovinos o Abindarráez, sino el honrado hidalgo del señor Quijano. -Yo sé quién soy- respondió Don Quijote- y sé que puedo ser no sólo los que he dicho, sino todos los doce pares de Francia. Pues bien, la actitud credencial que ha mantenido siempre contra viento y marea se va a romper en la segunda parte. Ahora empieza a dudar de muchas cosas; por. lo pronto, de lo que ha visto. De la mirada convencida y alucinada va a pasar Don Quijote al descreimiento visual. Duda de lo que sabe, como todos los hombres, pero, además, duda de lo que ve. En Barcelona, y en la casa de don Antonio Moreno, encuentra una cabeza parlante cuya virtud es contestar a todo y decir siempre la verdad. Don Quijote, que ha meditado mucho lo que quiere saber, le pregunta por el ver de sus ojos. Esto es todo: quiere creer en lo que ha visto: Dime tú, el que respondes, ¿fue verdad o fue sueño lo que yo cuento que me pasó en la cueva de Montesinos? Ver para no creer: ni más, ni menos. Y añadimos aún que la actitud credencial va a resentirse de. varios modos, pues padece también, ¡quién lo dijera! el enfriamiento del desengaño. El hecho es sorprendente y curiosísimo. Cuando el mundo le acata y le agasaja como héroe, se deshiela su fe y empieza a preguntarse por el sentido de sus actos. Ya no le bastan, como le habían bastado, la defensa de la justicia y la realización de sus caballerías. Llega i pensar algo TRIBUNA ABIERTA ABC, pág. 31 nace dudar de que sea cierto lo que leemos, y renovamos su lectura una vez y otra vez para certificar; nuestra opinión. Cuanto más meditamos en ella, la sorpresa es E 1 LA DUDA Y LA PREGUNTA POREL SENTIDO DE LA VIDA LOCALES Por Luis ROSALES increíble: quiere cambiar de profesión, y hay más honda. ¿A qué obedece esta actitud? ¿Cuál es el que aceptar esta actitud sin comprenderla, porque es cierta. Quizá no tiene aún desfalle- cambio que tanto nos sorprende? Recordecimientos, pero tiene amarguras que comien- mos unas palabras de Thomas Mann, que zan a quebrantarlo. Recordarán nuestros lec- fue el primero en descubrir algunos de los vatores que al salir del palacio de los duques, lores técnicos más sorprendentes de la novela: Todo el día me divierte el es decir, precisamente en el mohumorismo épico de Cervantes, mento en que su vida de cabaque hace nacer las aventuras de llero andante ha llegado a su la segunda parte de la popuplenitud, le vemos decaer. Sale laridad que gozan él y Sancho de allí desengañado, pero, adegracias a su novela, a la histomás, desengañado por el éxito. ria en que están retratados, es Tenía que ser así, pues sólo la decir, a la parte primera. Nunca realización de una esperanza se les hubiera admitido en la puede darnos la medida de su corte ducal si los duques no covalor. La observación cervantina, nocieran ya por la lectura a está en este como en tantos casos, pareja maravilosa y no se sintiees aguda y escalofriante. Al lleran encantados de verla ahora gar Don Quijote a la mayor altupersonalmente y en realidad y ra de su fama es cuando so le albergarla algún tiempo en su para el corazón. Diríase, y es casa. Esto es completamente cierto, que la realización de su nuevo y único: rio conozco iért la destino le deja a solas con la literatura universal a un héroe de Luis Rosales muerte y le hace pronunciar esnovela que, por decirlo así, viva déla Real Academia tas palabras renuneiadoras y exEspañola la gloria de su gloria: la simple tinguidas, que anuncian ya el fireaparición de personas conocidas en las nonal de la novela: Ellos se refiere a San Jor- velas clásicas, como en las de Balzac, es ge, a San Diego Matamoros y a San Pablo otra cosa... En El Quijote hay mucho más veconquistaron el cielo a fuerza de brazos, por- jamen romántico, mucha mayor magia irónique el cielo padece fuerza, y yo hasta ahora ca; Don Quijote y su escudero salen de la esno sé lo que conquisto a fuerza de mis trabafera real a que pertenecen, de la novela en jos, pero si mi Dulcinea del Toboso saliese que han vivido. Andan como realidades pode los que padece, mejorándose mi ventura y tenciales por un mundo que, como ellos, readobándoseme el juicio, podría ser que enca- presenta un grado más elevado de realidad minase mis pasos por mejor camino del que en comparación con su mundo anterior llevo. Palabras terminantes y tembladas que Así que Sancho se permite la broma de decir nos transmiten su agonía. No las podemos a la duquesa: Y aquel escudero suyo que comentar en todo su alcance: nos basta su anda o debe andar en la tal historia, a quien lección. Nos enseñan que el fracaso y el éxi- llaman Sancho Panza, soy yo, si no es que to son el haz y el envés de una moneda. El me trocaron en la cuna, quiero decir, que me trocaron en la estampa. cumplimiento del destino es la mejor preparación para la muerte. Estas palabras son el último estertor de la ilusión de Don Quijote. Todo ha quedado atrás al pronunciarlas. Del caballero andante sólo queda la vividura. Nada más. C H Ó R A L A S MEJORES Ahora sigamos con lo nuestro. El tiempo apremia. Todos hemos leído con asombro, casi con incredulidad, el arranque de la segunda parte del Quijote, y todos hemos avanzado en su lectura de sorpresa en sorpresa. Para que nadie se confunda, añadiremos que esta sorpresa es algo más que admiración; se refiere a la técnica. Esto es lo que pretendo señalar. En la lectura de la primera parte siempre nos encontramos admirados, ¡qué duda cabe! pero no sorprendidos. Nos maravillan las aventuras, los contrastes de humor, la fuerza comunicativa, la viveza del estilo y la inocencia del héroe, pero la técnica no nos sorprende. No puede sorprendernos. Es una técnica directa y lineal, como la de Bocaccio, por ejemplo. Ahora bien, en la segunda parte del Quijote la impresión es distinta, muy distinta. Ya en sus primeras páginas entramos en un nuevo continente, y las fronteras conocidas del mundo novelesco pierden su validez. La invención es tan afortunada que nos NUEVO ZOCO ARGANDA EN CANARIAS SE VENDEN EDIFICIOS COMERCIALES 1. En zona industrial de Las Palmas NEUMÁTICAS DE IMPORTACIÓN A PRECIOS NACIONALES: Superficie construida: almacén. 1.263,83 m 2. cámaras frigoríficas, 420,96 m 2. oficinas y viviendas. 1.090.91 rr. 2. V amplios espacios para maniobra de carga y descarga (incluso containers CZ Principe de Vergoro. 221 Tei. 4 5 7 0 6 3 2 MADRID 2. 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