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SÁBADO 14- 3- 87 TRIBUNA ABIERTA El dardo en la palabra -ABC, pog. 27 S IGO con mi vieja afición a deambular por las radios los domingos por la tarde, para oír cómo. se clamorean las incidencias del f ú t b o l Aparte obtener noticias de mi, este año, desmedrado Zaragoza, me fascina el espectáculo idiomático que ofrecen. Por cierto, de extraña homogeneidad: un locutor se parece a otro locutor, como éste ai anterior. No vacilan en imitarse, en imitar más bien, casi todos, a las dos o tres estrellas que promueven mayor fervor. Y, en efecto, durante mi paseo hertziano del último domingo, un informante invitó a un insigne, llamándolo maestro a exponer su opinión sobre la marcha de un partido. El requerido empezó así: Te puedo contar efe que hasta ahora... Esta apoteosis radiofónica dominical constituye un escenario privilegiado para observar tendencias del idioma, y avizorar su rumbo hacia el futuro inmediato. La influencia de tal alarde- docenas de emisoras captadas con avidez por millones de oyentes- ha de ser, por fuerza, muy potente. Lo que dicen, puesto que es, además, convergente, tenderá a ser imitado los lunes, cuando, en el tajo o en el bar, se discutan con pasión proezas, fallos y tanteos. En mi exploración de ayer he observado el aumento, si cabe, del énfasis. Por supuesto, en la pronunciación y entonación: erres, eles y eses alargadísimas; subidas de tono dignas de un ápice trágico, sobre todo si el balón ronda por el área, hasta el punto de que el desgañitamiento impide la comprensión. Pero no sólo en eso se enfatiza: el léxico se elige en los extremos de la panoplia. En un campo donde eran esperados incidentes, reina una paz fenomenal un delantero desperdicia una oportunidad de platino (más, pues, que de oro) porque era una ocasión clamorosa de gol Del mismo modo, el balón ya no se designa sólo con sus habituales y simples metonimias (esférico o cuero) sino que se supera a Ledesma o a Cáncer, tremendos forjadores de jeroglíficos barrocos, llamándolo cuero blanco con pintas negras A veces, este extremismo expresivo produce raros cruces, como abortar el peligro de gol que se cernía sobre una meta. Los peligros pueden conjurarse o alejarse; pero abortares malograrse alguna empresa o proyec- RESTAR DE NUEVO ejemplo de Ambrosio de Morales: al pretor Graco, por lo que restaba de su año, no parece que hizo cosa ninguna digna de histoPor Fernando LÁZARO CARRETER ria En las dos frases se considera una cantito y et peligro no parece que pueda ser dad total, el año, de la cual hay una parte abortado. Lo que se habrá malogrado o abor- gastada, y otra aún por consumir, que es la tado es la acción de ataque. Se dice, igual- que resta o queda. Lo que no se ve es que, mente, que un jugador no ha podido chutar en ese contexto, pudiera emplearse faltar; poporque el pase lo ha pillado a traspiés (ab- dría decirse Aún faltan dos meses para que surdo plural) lo cual resulta lingüísticamente acabe el año porque faltar señala una cantiimposible, dado que traspié es dad que se precisa para alcan resbalón o tropezón Pero el lozar otra. cutor quería decir contrapié, voz La diferencia entre ese verbo y sorprendentemente excluida del quedar o restar se observa bien Diccionario académico, y que el en su distinta distribución sintácde María Moliner define como tica. Debo decir: Me faltan ocho zancadilla En mi sentir idiomápesetas para tener cien pero tico, la locución a contrapié signino: Me restan ocho pesetas fica con ineficacia en la acción para tener cien ni su equivade un pie, porque era el contralente Resta un cuarto de hora rio del que estaba preparado para el final del encuentro La para ejecutar el movimiento Por frase Me quedan o restan ocho ello no pudo disparar el jugador. pesetas no equivale, ni remotamente, a Me faltan ocho peseBrotan de continuo en las ontas más bien, afirma lo contradas los consabidos anglicismos (así, una treta estaba en el planrio. Es cierto que, en ocasiones, ning del entrenador, pues tal voesos verbos son permutables enF. Lázaro Carreter cablo parece más ilustre que tre sí: Faltan o quedan o restan de la Real Academia plan) y los ya aburridos iniciar y Española dos minutos de partido pero la finalizar, que excluyen todo sinóperspectiva del primero difiere nimo. Pero la mayor sorpresa de mi excur- sensiblemente de la que se adopta con los sión dominical me la proporciona la temible otros dos: uno mira la acción hacia el moguerra a los artículos que han declarado mu- mento final, y quedar y restar, desde los nochos microhablantes. Se esfuma con misterio venta minutos de que se disponía al comienal referirse a los equipos Barcelona y Espa- zo. Esa diferente posición del hablante puede ñol siguen empatados conforme a una ten- producir casos de incompatibilidad total, dencia que sólo apuntaba en la mención de como acontece en los ejemplos anteriores, ciudades (Coruña y Ferrol, sin su secular artículo) y calles o plazas En Cibeles Pero Por ello, el Diccionario académico definirá se escamotea también, y esto es nuevo, ante restar, en su próxima edición, como sinónimo nombres comunes. En el curso de pocos mi- de quedar, pero no de faltar. Sospecho que nutos anoté Quique Ramos intenta remate con efectos nulos, mientras los locutores de Balón que sale con golpe de cabeza Gol- portivos pueblen la tarde de los domingos pea con bota derecha Se sale por línea de con ese empleo exclusivo de restar (jamás dicampo Se va por línea de fondo ¿Obecen faltar o quedar) con que neutralizan la dece esto a una tendencia que puede tener éxito y cambiar la faz del idioma? Bien puede clara oposición entre estos dos verbos. Están ocurrir. Ya, anglomaníacamente, es normal lo infiriendo al léxico una herida importante. ¿No de jugar tenis o jugar mus Así es que, habrá ninguno que se acomode clementedentro de nada, el padre advertirá al hijo: mente al común sentido lingüístico, y dé que Niño, no te hurgues nariz o Vete a imitar a los demás? Aunque lo normal nunca seduce tanto como la extravagancia. cama Nos están sincopando el idioma estos deportivos, porque ya ha triunfado con plenitud la omisión, también anglosajona, del pronombre, en verbos como entrenar o calentar Llórente está calentando en el césped de La Romareda ¿qué calentará? Y, luego, el inmisericorde restar como sinónimo correcto pero abusivo de quedar Restan siete minutos de partido y disparatado y abusivo de faltar Resta un cuarto de hora para el final del encuentro Hace varios meses, dediqué uno de estos dardos a esa perturbadora confusión, y recibí algunas cartas advirtiéndome que la equivalencia estaba sancionada por la Academia, cuyo Diccionario define así restar: Faltar o quedar y lo ejemplifica: En todo lo que resta de año Tal identidad procede del Diccionario de Autoridades, que dice de ese verbo: Vale también faltar o quedar y ofrece- este otro FABRICANTE DE TEJIDOS PUNTA EN MODA PRECISA MUEBLES ANTIGUOS CÓMODAS, BUROS, OBJETOS, BRONCES, UN COLABORADOR entre veinte a treinta años, adjunto a delegación Madrid- L. S. M. El candidato deberá proceder del ramo de la confección de caballero señora o haber estado relacionado con ei mundo de la moda o diseño Las condiciones económicas serán sueldo más comisión a convenir. Incorporación inmediata Interesados escribir al Apartado 158 de Madrid, indicando en el sobre Ref. 1413 H AS: MESA