Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Frontera Sur Círculo de Bellas Artes Alcalá, 42 Marzo Soledad Sevilla Galería Montenegro Santa Teresa, 7 Hasta el 21 de marzo E S fácil caer bajo el hechizo de la Alhambra. Allí siente uno que así debieran ser las cosas, que este lugar flota entre el cielo y la tierra, la más perfecta unión de lo espiritual y lo sensual, una irrealidad infinitamente concreta. Soledad Sevilla (Valencia, 1944) no se ha resistido a la fascinación. Nos hace ver las sombras, las puertas y los reflejos a través de una retícula que se antoja espejismo, pero no es más que una vaporosa gradación de velos, de gasas de algodón purísimo que hacen vibrar aún más la vibración. Cierto es que Soledad Sevilla presenta una Alhambra estática, en carencia de un elemento capital: el fluir, el saltar, el sonar del agua. Aquí el agua son reflejos. Pero cla- Tan afín es lo duro a lo fluyente (1986) ro, es difícil que en el seno de todo este rigor formalista se desmadre una gota díscola. J. M. C. Lupe Tomás Una pintura de Ernesto Valcárcel Galería Novart Monte Esquinza, 46 Hasta el 15 de marzo De 11 a 14 y de 17 a 21 F RONTERA Sur. Las islas atlánticas. Qué lamentable realidad. Una frustración y una vocación que tratan de ser explicados en un fino catálogo por los responsables de esta selección de diez artistas, Carlos Díaz Bertrana y Antonio Zaya. Partiendo de la tesis incontestable de la insularidad, los autores acaban denunciando el muy escaso conocimiento del arte canario de hoy en la península, en parte porque los intercambios han sido escasos y también porque los creadores canarios suelen relacionarse con Europa y América sin pasar por España, que se considera un tránsito más que un destino Muy bonito, pero rigurosamente falso. De los diez artistas seleccionados, sólo Julio Cruz Prendes ha tenido exposición individual en el extranjero, y muchos otros jamás han expuesto su obra en solitario fuera de su misma tierra. Alguno de ellos vive en la península. Ninguno, creo, fuera de España. La realidad se nos presenta así mucho más desoladora que lo indicado por la elegante y optimista arrogancia del texto. Parece cierto que la pintura canaria está ausente. Aquí y fuera. Mirando la exposición, cuyos protagonistas andan por la treintena avanzada, se echan de ver algunas características comunes. Una de ellas, cierta permanencia del mimetismo hacia la moda internacional que sus coetáneos peninsulares han ido per- diendo con el tiempo. Otra, esa fascinante combinación de húmedo L bodegón y la- e l océano- y seco- algunas isfigura son los las- que a los forasteros nos conmotivos que la mueve tanto. Eso y el asentamien- pintora ha venido trato muy sólido en una geografía, tando preferentemenuna sociedad y una tradición de te desde su primera características muy diferentes. individual de 1978. Fernando Álamo parece nadar Con una formación en ningún sitio o en todos, es la académica, Lupe Tosuperviviencia. Como Julio Cruz más (O n t e n i e n t e Prendes, nos remite al desierto y a 1941) ha evolucionalos pólipos que crecen en el mar do al cambiar la pincaliente. Leopoldo Emperador pre- celada menuda tipo senta una instalación como de al- impresionista por el dea nativa e indicios de ser huma- trazo amplio propio no carbonizado sobre una parrilla de la abstracción; li- todo esto presidido por un neón bera su paleta pasanrosa- José Antonio García Alva- do de los tonos lumirez se nos va por plataneras y bu- nosos de atardecer a gambillas blancas y Juan José Gil los crudos de neón, maneja con una rotundidad tremen- utilizando un cromaUna obra de Lupe Tomás da el espacio, la forma y el color tismo más fuerte y de de la isla y de la construcción hu- grandes contrastes donde el juego mana. Las esculturas de Juan Ló- del blanco y el negro confiere a las tornos compensan la mancha abspez Salvador han surgido efectiva- telas cierta trascendencia o serie- tracta. Esa tensión se encuentra al mente de la tierra sobre la que dad que roza en ocasiones el dra- igual entre el sufrimiento resignado vive; mientras, Carlos Matallana y matismo; la incorporación del rojo que desprenden algunos acrílicos, José Luis López Navarro residen sangre, el azul noche, la gama de y la posición de movimiento de sus en un espacio mucho más ensoña- grises nublado y pastel sobre fondo escenas en ese dibujo y desdibujo do. Las formas geométricas, basa- claro evita la sensación, que para casi fílmico de trazos discontinuos. das en las pintaderas guanches de nada llega a producirse, de oscuriCon una seguridad que algunos Rafael Monagas adquieren todo su dad, ya que más bien se trata de sentido en la utilización de arena argumentos entre luces y sombras podrían entender como signo de incomo material. El más moderno y algunos de los cuales aparecen ve- madurez, la valenciana ha sabido americano- europeo parece Ernesto lados o latentes por efecto de la escoger varios aspectos de distintas tendencias en su búsqueda Valcárcel y todos, en general, po- abstracción. plástica, y armonizar una agresiviseen un grado de competencia noUna suma de figuración y abs- dad al estilo expresionista sin pertable. Desde luego, merecen mayor tracción está patente en cada una der su identidad hispánica. audiencia, mayor presencia. de las casi treinta obras expuestas, J. M. C. donde los marcados trazos de conE. del C. E 14 ABC JUEVES 12- 3- 87