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20 A B C OPINIÓN El recuadro ZIGZAG De Cajal a Ochoa Hay un verdadero movimiento de salvación de las Humanidades: entre los juicios que acreditan esta actitud, basada en un profundo conocimiento de lo quees el hombre y lo que es la ciencia, está el de Severo Ochoa. En la misma línea que Cajal- que fue hombre de no escasa preparación humanística y escritor de pluma clara y vigorosa- Severo Ochoa cree que el papel de las Humanidades en la sociedad, pero muy especialmente en la Universidad, es esencial Y lamenta el gran investigador que el griego no haya concurrido a su formación. Su juicio no puede ser más acertado y rotundo: Las Humanidades son la base de la educación, aunque luego se desarrollen actividades en el campo de las ciencias; pero incluso para un científico, la formación humanística es fundamental. Globalmente este parecer es el de todas las vanguardias científicas de nuestro siglo. JUEVES 12- 3- 87 BAILAR SEVILLANAS E N Bilbao hay treinta y dos academias de sevillanas, que viene a ser como si en Sevilla se abrieran treinta y dos cursos del PPO en la modalidad de aizcolaris. Tengo a la vista una invitación de discoteca tan de moda en Barcelona como Up Down, en la que anuncian que todos los miércoles hay s e v i l l a n a s con fino, tapeo de feria, pescadito frito (sic) y chocolate con churros (sic) Bueno, señores de Barcelona: el pescadito frito que ustedes dicen, en Sevilla le llamamos pescao frito, y a los churros que ustedes dicen, aquí le decimos calentitos. Y, además, hombre, que ya estamos hasta el gorro de tanto sevillaneo y tanto pitorreo: ¿Saben ustedes una cosa, señores de Barcelona, y de Bilbao, y de Madrid? Que en Sevilla los hombres que se tenían por hombres, los señores, nunca bailaron sevillanas. Las sevillanas las bailaban los mariquitazucas, los horteras, los mañosillos de tos corrales de vecinos y los de la pluma. Los señores en Sevilla no bailaban sevillanas jamás, estaba muy mal visto. Tan mal visto como bien visto estaba mantener una querindonga. En cuanto a las señoras, la sociedad de Sevilla nunca bailó sevillanas, ni mucho menos se vistió de flamenca. Para eso se contrataba a un cuadro flamenco. Pero yo no sé lo que ha pasado, que esto se ha subvertido, y tenemos que con la democracia y con el socialismo, Andalucía y Sevilla no sólo no han sido redimidas de su condición de tablao de España, sino que además se ha puesto de moda bailar sevillanas. ¡Maldita moda... Maldita moda de la peor Andalucía, que me hace recordar lo que escribió Luis Cernuda: Una ola falsa de tradición renovadora ha venido anegando a Sevilla en estos últimos años; se la ha disfrazado para un carnaval. Pero no es más andaluz quien de andaluz se disfraza, sino quien lleva intacto dentro de sí, límpido y seductor, el reflejo de esta tierra misteriosa... ¿Qué relación tiene lo otro con Andalucía? Preferibles son mil veces las ruinas, fieles siempre, a ese absurdo y- externo andalucismo reciente, de una facilidad repugnante. Vergüenza de todos los andaluces, gritos, coplillas y escenas vulgares compuestas a imitación de algo que nunca fue real. Nunca fue real esta fiebre de las sevillanas. Por detrás andan las multinacionales discográficas y el horterismo de una clase socialmente ascendente. A algunos sevillanos nos dan náuseas los madrileños bailando sevillanas, Carlitas March bailando sevillanas, Enrique Sarasola bailando sevillanas, Francisco Laína bailando sevillanas, los Cisneros aprendiendo sevillanas por correspondencia en Hispanoamérica. Es la mejor forma de perpetuar la peor Sevilla, de que Sevilla no avance. ¿Esto es el cambio? Han cambiado, en todo caso, las parejas. En vez de la niña de la duquesa de Alba, ahora baila la niña de Múgtca Herzog y la niña de Guillermo Galeote. Espectáculo de vergüenza ajena para los que nos tenemos por sevillanos y, precisamente por eso, no hay Guardia Civil suficiente para que nos obliguen a bailar sevillanas. En Sevilla los señores no bailaban sevillanas, y exculpo de paso a Guerra y a González, de quienes se ha dicho: El apego a las sevillanas esconde la irrefrenable pulsión de acercarse y conectar, por vía de emulación, con los representantes de la nueva casta del poder político, residenciada ideológicamente en Sevilla. Pues, miren ustedes: eso no es verdad, esas son tres mentiras, tres falsedades y tres calumnias, que diría Guerra. Guerra será todo lo que quieran, pero tiene una cosa buena: que no baila sevillanas, porque los sevillanos no bailamos sevillanas. Eso se lo dejamos a los madrileños y a los vascos. Antonio BURGOS En los Juzgados La corrupción en ciertos niveles de la Administración de Justicia no es sólo problema de honradez personal de los funcionarios, sino también del modo de funcionamiento de esa Administración, que implica acumulación, retraso en el despacho de asuntos y falta de control del juez, materialmente desbordado, sobre la totalidad de los casos sometidos a su competencia. La corrupción es un se creto a voces, pero no pueden hacerse acusaciones generalizadas contra unos funcionarios, en su mayoría irreprochables. Hay que actuar contra quienes se aprovechan en beneficio propio de) desbarajuste de la Justicia, pero hay que poner el foco sobre el problema de fondo. El Parlamento ¿Por qué es democracia estar una hora en el Parlamento preguntando a un ministro? Eso es perder ef tiempo declaraba Nicolaevich Yakovlev, hombre de confianza de Gorbachov, durante su estancia en el Congreso de los Diputados. Además hizo una exposición de lo que él nadie duda de su gran experiencia en esta materia) considera la verdadera democracia, advirtiendo que ustedes, en el futuro, deberán tomar ejemplo de nuestras actividades Con estas palabras Yakovlev nos demostraba que la reforma soviética no se quedará sólo de fronteras adentro, si no que también ilustrarán a los regímenes parlamentarios occidentales cómo hay que ejercer el axioma de Lincoln: Todo para el pueblo, por el pueblo y con el pueblo O lo peor, sencillamente explicaba que en la Unión Soviética sigue siendo impensable que un alto cargo tenga que justificar sus actuaciones ante un grupo de personas elegidas libremente por sufragio universal. Guarismos y palabras La estupidez humana no conoce límites, o al menos adopta toda suerte de manifestaciones. Inspira este comentario la fotocopia que nos hace llegar un lector: un inocente cupón de cargo por exceso de equipaje- u n MCO en la jerga técnica- emitido por nuestra primera compañía aérea. El cupón se extiende por valor de 202.500 pesetas. Y en un apartado contiguo, previsto para que se detalle en letra la cantidad, el funcionario que lo expidió anota resueltamente: Dos cero dos cinco cero cero pesetas Soberbia perla del lenguaje administrativo, notable ejemplo de desarticulación sintáctica de una cifra. ¿Acaso el futuro del idioma reside en esta expresión simbólica y elemental inspirada en el lenguaje informativo? Pida información a EDITORIAL PRENSA ESPAÑOLABA. Padiíla, 6 28006 MADRID Tal 4312628 y 4312711