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MARTES 10- 3- 87 CULTURA Doscientos años de Martínez de la Rosa ABC 45 Un romántico moderado Madrid. Servicio de Documentación Francisco de Paula Martínez de la Rosa Berdejo Gómez y Arroyo nació en Granada el 10 de marzo de 1787. Se cumple hoy, pues, el segundo centenario de su nacimiento. Fue un hombre de figura, actitudes y oratoria elegantes, fina sensibilidad y condición dúctil. Tanto en política como en literatura era moderado por naturaleza y partidario del justo medio; de ideas liberales, no gustó de los excesos revolucionarios. D Muchacho de pr. ecoz inteligencia, estudió Retórica, Poética, Mitología e Historia Antigua antes de ingresar, a los doce años, como colegial de San Miguel en la Universidad de Granada. Concluida su carrera de leyes en 1807, ganó por oposición la cátedra de Filosofía Moral de la Universidad. D La sangrienta jornada del Dos de Mayo de 1808 inflamó su espíritu, convirtiendo su cátedra en tribuna de exaltación patriótica. Su ánimo le valió el nombramiento de comisario de la Junta de Salvación y Defensa de Granada. Una misión le condujo a Cádiz, donde conoció a Arguelles y a Quintana. O En 1810 marchó a Londres y fue colaborador del periódico El Español dirigido por el célebre Blanco White, pero tuvo que regresar prontamente, apremiado por el asedio francés a Cádiz. D: En si congreso celebrado en esta- ciudad, en 1811, resultó elegido diputado por el Partido Liberal. En lo que sería una constante en su vida, al simultanear política y literatura, ese mismo año estrenó el drama La viuda de Padilla y la comedia Lo que puede un empleo Q Al proclamar Fernando Vil la nulidad de las Cortes de Cádiz, Martínez de la Rosa fue desterrado al peñón de la Gomera. Allí permaneció cinco años, en los que pudo restañar en parte sus heridas políticas con la creación de los dramas Aben Humeya y La conjuración de Venecia reputadas como sus mejores obras. La sublevación liberal de Riego en 1820 le devolvió la libertad y Martínez de la Rosa, enfermo y casi ciego por el clima de La Gomera, volvió a Granada, de donde salió elegido diputado, pero esta vez unido a la más moderada de las fracciones liberales, la de los anilleros que pretendían reformar, en sentido monárquico, la Constitución de 1812. D En 1822, encargado de formar gobierno, se reservó la cartera de Estado, pero dimitió al producirse la sublevación de la Guardia Real en Madrid. D Tras la entrada en España de los Cien Mil Hijos de San Luis, en 1823, Fernando Vil anuló por decreto las leyes vigentes. Comienza entonces la década ominosa y Martínez de la Rosa salió desterrado hacia París, donde vivió ocho años alternando con la crema de la cultura europea. D En 1834 residía en Madrid, volcado en la creación literaria, pero ante las circunstancias no supo negarse a la llamada de la política y volvió a hacerse cargo de la jefatura del Gobierno, en sustitución de Francisco Cea Bermúdez. Ese mismo año se estrenó en Madrid La conjuración de Venecia, que supuso la aparición del teatro románticio español. D Desde su regreso a la palestra política, en 1834, tuvo que enfrentarse a múltiples problemas, como la guerra carlista, una epidemia Francisco Martínez de ia Rosa vivió una época llena de convulsiones y de cambios. Tanto en política como en literatura fue un hombre moderado, de ideas liberales y poco amigo de los excesos revolucionarios de cólera, numerosos conflictos de orden público e incluso fue objeto de dos atentados. Nadie gobernó a gentes más ingobernables en días más azarosos, ni nadie salió del poder con la conciencia más limpia según afirmación de un comentarista de la época. Son entonces ocupó diversos cargos como embaaños en que su oratoria triunfa en las Cortes. jador en París y en Roma, ministro de Esta En 1840, al abdicar la reina María Cristina do, en 1857. Fue presidente del Consejo de y asumir Espartero la regencia, Martínez de Estado en 1858 y ocupó la presidencia dé las la Rosa volvió a emprender el camino del exi- Cortes desde 1860 hasta el 7 de febrero de lio. Regresó a Madrid en 1843 y a partir de 1862, fecha en que falleció. MÁRBELLA El Hotel Don Carlos está situado en el centro de 450.000 m 2 de pinares y jardines subtropicales que descienden suavemente hasta la más bella playa, de fina arena, de Márbella; extensas facilidades deportivas y de recreo; ofertas especiales que incluyen golf, tenis, sauna, jacuzzi y gimnasio gratuitos; club infantil Para mayor información y reservas, diríjase a: Hotel Don Carlos Jardines de las Golondrinas (Márbella) Teléfonos (952) 83 11 40- 83 19 40 Télex: 77015- 77481 o a su agencia de viajes habitual