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ABC, pág. 32 TRIBUNA ABIERTA MARTES 10- 3- 87 estas beneméritas instiA recuperación de tuciones, y- lo peor es la libertad en Esque ya ha sido dado. paña ha sido definida recientemente En el reciente proyecto Por Javier TUSELL por un conocido y bride ley sobre el impuesllante sociólogo, como to de sucesiones y dola recuperación de la sociedad civil. Es, sin tas acciones o citar las de otros campos. naciones de hecho se sustituye la legislación duda, así y no sólo en el caso de España, No hay quien ponga en duda la bondad de vigente y queda previsto que los legados a sino de cualquier país en cualquier latitud. Si la tarea que realizan las fundaciones ni el fundaciones queden gravados con el 20 por hay algo característico de la ausencia de de- agradecimiento que todos debiéramos mos- 100 como si se tratara de unas personas jurímocracia es la existencia de una acción tute- trarles. Sin embargo, en la práctica parece dicas con fines distintos de los no lucrativos. lar absorbente por parte del Estado que, que el Estado no está dispuesto a admitir el Es obvio que, por este procedimiento, no sólo como mínimo, cloroformiza la capacidad de carácter positivo que tiene esta no se fomenta la constitución de reacción de la sociedad. Todo se espera del actuación. Lo paradójico del nuevas fundaciones, sino que Estado, tanto lo bueno como lo malo, y todo caso es que ese mismo Estado puede ponerse en gravísimo petambién se acaba de él aceptando con pasivi- repetidamente ha honrado con ligro a muchas de las existentes. dad; en la libertad, en cambio, se produce condecoraciones y honores a las ¿Quién va a constituir una funaquella inquieta actividad que Tocqueville fundaciones y ha colaborado con dación cuando tan mal la trata veía como característica esencial de la Nor- ellas en empresas importantes quien debiera ser el primero en teamérica de su época. protegerla? en todos los terrenos. Lo lógico ¿Hay en todo ello una volunEsa inquieta actividad tiene obvias repercu- sería que hubiera contribuido, tad perversa de quitar a la sociesiones positivas para todos: el ejemplo más mediante disposiciones concreespectacular lo tenemos en las fundaciones tas, a crear un ambiente y unas dad española una parte de su que, nacidas de la solidaridad voluntaria, condiciones óptimas para el decapacidad de acción, de su esprestan un servicio no sólo a determinados sarrollo de su función. Pues pontaneidad o de su vitalidad? sectores sociales (los más desfavorecidos o bien, no ha sido así y de ello hay Quiero pensar que no, porque, si aquellos que por su supuesta no rentabilidad numerosísimas pruebas. Hubiera así fuera, se demostraría una cuinmediata, como la investigación, siempre ca- sido del mayor interés que la Adriosa vocación por él suicidio. recerán de recursos suficientes) sino también ministración hubiera promovido Probablemente Hacienda sólo Javier Tusell a la totalidad de la sociedad cuyo tono vital una nueva legislación de funda- Catedrático quiere lo de siempre; es decir, elevan el nivel. No hace falta probarlo para ciones para sustituir a la actualaumentar la recaudación. Creo, cualquier español atento a la realidad poste- mente existente que data del sisin embargo, que lo lógico sería rior a 1977. A partir de esta fecha en la vida glo XIX; no lo ha hecho, porque esto no pare- que hubiera una reacción por parte de otras intelectual y cultural española las fundaciones ce estar entre sus prioridades. Sería parcelas de la Administración que deberían han cumplido un relevantísimo papel, por su- esperable que las donaciones hechas a fun- ser más conscientes de la benéfica acción de puesto ya iniciado en etapas anteriores, pero daciones hubieran tenido algún tipo de bonifi- las fundaciones, como es el Ministerio de que ahora se ha visto confirmado y ratificado. cación fiscal en la declaración de la renta Cultura. Para éste la protección de la labor Han sido fundaciones las que han tenido la para quienes las hacen; por desgracia han de las fundaciones debiera constituir una funsensibilidad para atender en los momentos fisido suprimidas. Parecería lógico esperar que ción primordial, absorbente y decisiva; incluso nales de su vida a figuras preclaras de nuesla formación de fundaciones fuera convenien- su prioridad por excelencia. Ya lo es, desde tro pensamiento las que han sabido difundir luego, para quienes han sido beneficiarios de entre nuestros jóvenes el arte contemporáneo temente fomentada desde el poder; en realidad éste parece interesado tan sólo en lograr actividad de las fundaciones en el pasado. A o las que han sido capaces de premiar ellos habrá que apelar obviamente en el caso trayectorias ejemplares de dedicación a la la financiación parcial de sus propios proyecciencia, normalmente muy lejanas del tráfa- tos por parte de una iniciativa privada no es- de que en las instancias políticas y administrativas no se detenga una situación que, en go de la publicidad. Cito tan sólo unos ejem- tabilizada en forma de fundación. ¿Falta algo más? A lo que parece, todavía puridad y con plena justicia, puede ser denoplos ceñidos al mundo que mejor conozco; cualquiera podría poner nombre propio a es- queda un paso más que dar en un sentido minada como una agresión a las fundaciones. diametralmente opuesto a los intereses de L UNA AGRESIÓN CONTRA LAS FUNDACIONES E N 1883, cuando Richard Wagner muere en Venecia, Thomas Mann tiene ocho años. Estaría por ver si ese niño de Lübeck tuvo noticia de tal muerte y conciencia de la figura que desaparecía; si ese niño de la alta burguesía alemana había tomado contacto por entonces, de un modo u otro, con la obra ambiciosa y gigante de su genial compatriota. Mágica la llama Mann. Como llama mago a su autor, lo que sería suficiente; mas, no conforme con ello, añade: Un mago tan inspirado como sabio. Con él- con su obra- va a mantener una relación apasionada y singular. Si uno sigue cronológicamente los escritos de Mann (no ya novelas como Los Buddenbrook, Tristán o Sangre de Welsas, sino sus cartas, artículos, ensayos y conferencias) podrá comprobar cómo, desde su temprana juventud, muestra un interés inusitado por esa obra que le subyuga y que le influye poderosamente, ya como conocimiento artístico o ancha vía hacia él, ya como mero goce y compañía. Pero no se trata de MANN Y WAGNER Por Carlos una atracción estática, de una entrega incondicional, sino de un revulsivo, de un sentimiento desazonante, que le lleva del elogio más encendido a la más dura crítica. El preludio de Lohengrin puede conmoverle hasta las lágrimas, pero, hombre ya maduro, es incapaz de soportar Tristán e Isolda. Wagner es para él el talento cumbre de toda la historia del arte pero también el revolucionario ansioso de lujo, el vanidoso, el ególatra, el chalado de los disfraces un individuo que repele y en el que hay demasiado Hitler Esta entusiasta ambivalencia este amorodio, esta automortíficación, este exaltado escepticismo, es lo que caracteriza la relación de Mann con Wagner- Nietzsche por medio- que va a durar hasta el fin de sus días. En 1942 escribirá a Agnes B. Meyer que su actitud hacia Wagner siempre fue ambivalente y sigue siéndolo acerca de él- d i c e- puedo escribir hoy esto y mañana lo otro o enredarse en esas discusiones fervorosas y perversas que tanto le atraían. Ello fue lo que indujo MURCIANO a Erika Mann, muerto ya su padre, a recopilar en un volumen todas sus páginas concernientes a Wagner, con excepción de las novelísticas, que ella consideró poco útiles fuera. de su contexto. Tal volumen, titulado originalmente Wagner und unsere Zeit, ha sido traducido al fin a nuestra lengua como Richard Wagner y la música (Plaza Janes) poniendo al alcance de los españoles interesados en el tema no sólo buen número de papeles dispersos, sino esos dos ensayos mayores que son Penalidades y grandeza de Richard Wagner y Richard Wagner y El anillo de los nibelungos en los que se refunden las ideas básicas de Mann, no por contradictorias menos interesantes, sobre ese gnomo de Sajonia deslumbrante y mezquino, que colmó el mundo con su música. Un carromato camino del reino de los cielos dijo de ella Lembach, y tenía razón. Densa más que grácil, sí, pero segura hacia su destino.