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24 A B C NACIONAL -Madrid- París: etapa de distensión- MARTES 10- 3- 87 El entendimiento antiterrorista no oculta lashondas diferencias políticas Armas nucleares y presupuesto europeo, motivo de discrepancia París. Juan Pedro Quiñonero La colaboración antiterrorista y la política museística, siendo estimulantes, no permiten olvidar que la colaboración hispano- francesa está estancada y roza la incomprensión en terrenos capitales: presupuesto financiero de la CEE, colaboración industrial, defensa europea. Tras la ratificación del Acta Única que proyecta la creación de un mercado único, la Comunidad está enfrentada ante un problema capital: su propio presupuesto. París comparte con Bonn y Londres la opi- González prefiere entenderse con los Gobiernión y necesidad de controlar el gasto público nos italiano y griego, pero teme las reacciocomunitario. Madrid comparte con Roma y nes negativas de un vecino particularmente Atenas el proyeco de reclamar un nuevo te- influyente en el terreno europeo. cho para el gasto público. En materia estratégica, París y Madrid deeuropeo. Se trata de pofienden, silenciosamente, sus propias y poco siciones que, hasta hoy, compatibles posiciones: París ha creado un se han manifestado irreEstado Mayor del Espacio, se dispone a lanconciliables. La colabozar su propio satélite de observación militar, ración industrial hispanoconfirma la vocación nuclear de su defensa, francesa no ha dejado ha comprado dos Airborne Warning And de decrecer en los últiControl System (AWACS) que confieren al mos diez años. Airbus, arma aérea francesa una posición decisiva, Eurodif, son proyectos integrada con el sistema de defensa aérea de que datan de los años la OTAN y la propia fuerza de disuasión nusetenta, y España, desclear. de entonces, no ha in- El encuentro será institucional y no habrá acuerdos concretos París. J. P. Q. Las fuentes diplomáticas francesas y españolas coinciden en comentar que la cumbre hispano- francesa presidida por Su Majestad el Rey y el presidente Francois Mitterrand, con la participación de los primeros ministros de España y Francia, tiene un carácter institucional que no prevé, en esta ocasión, grandes resultados concretos Por parte francesa, ¡se trata de una visita ¡de Estado que debió realizarse en 1986, tras Ma visita de Don Juan Carlos y Doña Sofía a París, el verano de Jacques Chirac 1985, cuando Madrid y París firmaron una carta que institucionalizaba las relaciones bilaterales a, un nivel semejante al existente entre París, Londres y Roma, un nivel sensiblemente inferior al de las relaciones París- Bonn. Las fuentes diplomáticas francesas y españolas insisten en subrayar la cordialidad y buena voluntad restaurada por ambas partes, instalando el diálogo diplomático a un nivel que ambas partes consideran excelente. Francia se felicita y se maravilla (literalmente) de los efectos políticos encantatorios que tiene en España la colaboración antiterrorista. España considera positivos y estimulantes los esfuerzos bilaterales en varios terrenos: desaparición de los grandes contenciosos históricos de la última década (terrorismo, CEE, pesca) considerando que la política cultural y museística española tendrá en París, durante los próximos dieciocho meses, una relevancia que las fuentes diplomáticas califican de excepcional. En el terreno cultural, sin embargo, todavía no ha podido entrar en funciones, plenamente, un Alto Consejo Cultural creado hace más de año y medio, y que todavía no acaba de encontrar la cobertura administrativa que, en principio, se preveía repleta de posibilidades. Discretamente marginado, el Alto Consejo Cultural está siendo sustituido, de facto por el lanzamiento en París, los próximos meses, de varias exposiciones y actividades culturales. Por ambas partes, la agenda de la visita de Estado de Francois Mitterrand y Jacques Chirac ha sido situada en un marco institucional que evacúa, casi completamente, las conversaciones a un nivel de empirismo más modesto e inmediato. La difícil alquimia de la cohabitación francesa (un presidente y un Gobierno de distinto signo político) no ha dejado de estar presente en la concepción estratégica del viaje. Por parte de los estrategas presidenciales, se ha tratado de confirmar, con este viaje, un cambio que el presidente Mitterrand no desdeñaría encarar en solitario. Por parte de los estrategas gubernamentales, se ha tratado de no poner puertas al campo de los grandes debates de ideas (discretamente alejados de la realidad) evacuando de esta visita cualquier prerrogativa negociadora, nes comparables a las proporciones alemana, inglesa o italiana. La colaboración militar e industrial no ha dejado de decrecer de modo alarmante a juicio de los analistas franceses. Francia y España participan en proyectos industriales enfrentados en el terreno de la aeronáutica militar: Rafále (francés) contra el avión de combate europeo (ACE, consorcio inglés, alemán, italiano y español) Francia no ha dejado de presionar, en vano, para conseguir nuevas partes del mercado del rearme militar e industrial español (que ha privilegiado las relaciones estadounidenses y alemanas) En el terreno de la defensa europea, París y Madrid sostienen un amable e ininteligible diálogo de sordos: -Históricamente, Francia concede al arma nuclear un puesto privilegiado y capital, confirmado y reafirmado desde 1981. España ha decidido renunciar al arma nuclear. -Francia considera amenazante cualquier proyecto de desnuclearización de Europa. El. Gobierno español sostiene una ambigüedad aparentemente no desfavorable a la desnuclearización europea. -Francia es un actor privilegiado y decisivo en el teatro estratégico europeo. El Gobierno español defiende con tenacidad un silencio que no despeja las ¡ncertidumbres pendientes sobre la eventual participación o aportación española a la defensa europea. París y Madrid consideran preferible y deseable mantener y no despejar todas las cotas de ¡ncertidumbre, malentendididos y enfrentamientos potenciales, por razones complementarias y evidentes, que ambas partes consideran estimulante ocultar. En materia europea, el Gobierno de Jacques Chirac prefiere evitar y hacer públicas las diferencias de criterio por varias razones: para no incrementar su eventual aislamiento, cuando las relaciones París- -Bonn atraviesan un mal momento; el Gobierno de Felipe