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18 ABC OPINIÓN Panorama ESTUDIA Ifr? í ¡BiUtyiD te DEJAR aoe AI ÚH MARTES 10- 3- 87 LA REBELIÓN DEL ACNÉ L OS estudiantes de Bachillerato están desilusionados y un tanto furiosos con la política educativa del Gobierno. Sólo a partir de las manifestaciones callejeras el señor ministro de Educación, don José María Maravall, accedió a dialogar con los representantes estudiantiles. Para el señor Maravall el descender a este detalle fue como bajar a un severo estilita de su columna. Quizá por eso los chicos no están satisfechos de las entrevistas, las cuales han acogido con reservas, pues el señor ministro se ha limitado, en verdad, a ponerles sobre la mesa una fuente de buñuelos de viento y a prometerles que va a tirar la casa por la ventana: cuarenta mil millones de pesetas, más o menos. Jamás ha existido en España Gobierno menos perezoso para gastar que el socialista de don Felipe González. Por dinero que no quede. Se le pega una vuelta al tornillo de la fiscalidad y listo el bote. Es decir, los mandamases rompen los platos y luego le endosan la factura al pueblo pagano. (Convendría ir cambiando, poco a poco, soberano por pagano) y así no hay problema, escollo u obstáculo que se le resista a estos genios de la imposición. En el viejo régimen, en la oprobiosa, parecía que los bachilleres estaban como acuartelados. Únicamente los universitarios se le enfrentaban. Eran gentes de la izquierda quienes componían el núcleo de la protesta: cuasi profesionales de la abogacía, la medicina, la arquitectura... o sea, jóvenes talluditos que, en general, habían superado la erupción pustulosa y que alojaban en el coleto intelectual algunos centenares de lecturas y convicciones antidictatoriales y democráticas. Los que ahora se han tirado a la calle son unos pimpollos de entre catorce y dieciocho años. Se trata literalmente de la rebelión del acné. Los granitos en la cara son el denominador común de una muchachada que conforma un superarco iris político: izquierda, derecha, centro, con un toque (de botasillas) ultra y un picante ácrata. Todos contra Maravall, contra el Gobierno, contra Felipe, su floribundo oral. Y con tan mala fortuna para los compañeros del PSOE que el único tiro que se ha disparado en el curso de una manifestación- l a del 23 de enero- de bastantes miles de muchachos le ha venido a dar a la hija de un obrero de Vallecas. También es casualidad y, como antes decía, mala suerte para los del partido de la O. Ahora el buen trabajador vallecano creo que le pide a los mandarines pesoístas veinte millones por los desperfectos físicos y las molestias, y yo le aseguro al intrépido reciamente que por dinero no va a quedar, pues el Gobierno es un auténtico mago (o majo) de las finanzas, que abre y cierra los Presupuestos como si de un Sésamo casero se tratase, para que el señor Maravall pueda gastarse, además, la mísera cantidad, que casi vergüenza da decirlo, de cuarenta mil millones de pelas. Que de menos nos hizo Dios, cual solía decir don Santiago Carrillo, fino paremiólogo prematuramente desaparecido. Cristóbal PAEZ Planetario MAL OLOR EN EUSKALERRIA E L otro día, se inauguraba en la Sala Aleolea la extraordinaria, deliciosa exposición de ese gran pintor andaluz, radicado en Barcelona, que es Revello de Toro. Lleno agobiante durante tres horas. Una señora me aborda. Se cerciora de que yo soy yo y tras un bravísimo exordio de elogios, me dice: Lo que no le perdono, es lo que dijo en un artículo de que Euskalerría le huele a diarrea. Señora, repuse lo más amablemente que pude, lamento que siga oliendo. Lo que no tuve tiempo para explicarle es que no es su San Sebastián, ni el total País Vasco la causa del hedor. Lo que está descompuesto y huele que ya no puede ser peor en aquellas provincias es la acción, mejor se diría inacción, del Gobierno español que traga montes y morenas, que lo traga todo. Después de la vergüenza dé Yoldi, ahora ha tragado a ciencia y paciencia la apología del terrorismo promovida por los batasuneros al hacer pasar al asesino Txomin por un héroes de la lucha vasca. Los héroes ni matan por la espalda, ni por mano interpuesta. Txomin no era más que un fanático asesino cuya muerte, no sería sorprendente, puede haber sido, a su vez, un asesinato. A diarrea del Gobierno olía anteayer Mondragón. Decir como se ha dicho que el terrorista era el mejor brote que ha tenido el ár- T 2 LAYA EAL APARTAMENTOS DE LUJO 2- 3 Dormitorios. Jardines. Piscina. Lago Etc EN PRIMERA LINEA DE LA MEJOR PLAYA DE M ARBELLA INFORMES: Juan Alvarez. Mendizabal 3 5 T Tel: 91- 247 38 42 MADRID A UN PARAÍSO EN LA COSTA DEL SOt bol de Guernia rocía de mal olor el respetable roble totémico. Que lo hayan consentido los vascos es una tristeza: la de un pueblo cuya mayoría calla despavorida. Y una vergüenza: la de que el señor ministro de Justicia, ideólogo duro, declare a posteriori que el ministerio fiscal procederá ahora para depurar los supuestos delitos que rodearon a ese entierro. Un Gobierno debe anticiparse, debe prevenir. Imprevisión grotesca, en el caso de Yoldi. Imprevisión funesta, en el de Txomin. Los delitos no sólo se castigan. Hay que evitarlos. Produce un mal olor espantoso un Gobierno que deja en manos de unos centenares de delincuentes y de unos miles de agitadores, la paz y el orden en un espacio extenso del territorio español y que no hace nada eficaz para impedir que el crimen imponga su dura ley sobre el utopismo legislante del señor ministro de Justicia. Permitir que tipos embozados en pasamontañas intervengan en actos públicos para suscitar más odio, más garrulería, más desprecio a la ley y al orden, es una descomposición y las descomposiciones huelen mal, aunque sea en Euskalerría, nombre abertzale del País Vasco cuya fonética, y no es nuestra la culpa, evoca la de diarrea cuyas connotaciones indignan contra mí a esa señora donostiarra. Indígnese contra las autoridades cuya pavura es tan grande y tan mal olorosa como la de los condes de Carrión eternizada por el romancero del Cid. Cientos de miles de vascos dignísimos se sienten contaminados. No se sienten partícipes de la bárbara intransigencia, ni del odio estúpido, ni de la voluntad asesina. Llamar guadaris a los asesinos es insultar a los gudaris. Asesinar por la espalda, no es luchar. Tolerar el insultante desorden, la feroz difamación de España, no es gobernar. Menos todavía respetar y hacer. respetar la Constitución. Si eso no da mal olor, venga Dios y lo vea, señora. Lorenzo LÓPEZ SANCHO