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La boda de los príncipes de Gales L ONDRES, en la soleada, veraniega y luminosa mañana del 29 de julio de 1981, era realmente una fiesta. Pero el millón largo de londinenses que se agolpaban a lo largo del trayecto de cinco kilómetros, comprendido entre el palacio de Buckingham y la catedral de San Pablo, era un extraño, abigarrado y multitudinario conjunto de hombres, mujeres y niños ojerosos y demacrados, ya que durante dos días, con sus dos largas noches, ese entrañable lugar de Londres fue un inmenso dormitorio. Un inmenso dormitorio la gigantesca plaza donde se alza el palacio; un dormitorio todo el famoso paseo del Malí, y dormitorios la plaza de Trafalgar, Fleet Street y- la- plaza- donde- se encuentra- lacatedral. do descubierto, tirado por cuatro caballos. Todos los cocheros, postillones y palafraneros vestían libreas. Los postillones del carruaje del novio llevaban los colores escarlata, púrpura y oro en sus casacas, similar a los colores de las cuadras de la reina. El resto de los cocheros vestían los colores escarlata y oro en sus casacas, medias rosas de seda, zapatos con hebillas doradas, pelucas y tricornios con plumas. Los postillones llevaban casacas escarlatas y doradas, pelucas, sombreros y botas. Recorrido del cortejo El recorrido del cortejo que iba desde el palacio de Buckingham a la catedral era, aproximadamente, de cinco kilómetros. Se distribuyeron veinticinco puestos de socorro, ocho bandas de música, once toilettes rodantes y diez pasos de peatones. También se montó un servicio especial para niños perdidos, heridos y recuperación de objetos. Pero ese cansancio no fue obstáculo para que el entusiasmo se desbordara al paso de la comitiva nupcial, protagonizada por la pareja que más interés y expectación había despertado en el mundo entero. Todos los soberanos reinantes de la vieja Europa, menos los de España a causa de la elección de Gibraltar por parte de los novios para iniciar su luna de miel, se dieron cita en Londres para la boda del príncipe heredero de Inglaterra. Los de Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Monaco, Dinamarca, Suecia y Noruega, y los ex reyes de Grecia, de Bulgaria y de Rumania acompañaron a la familia real británica en aquella jubilosa y gozosa mañana primaveral. Y con ellos, varios jefes de Estado y Gobierno, como el presidente de la República Francesa, Francois Mitterrand, y su esposa. Padres divorciados Los problemas protocolarios que envolvían a los padres de la novia, ambos divorciados y vueltos a caDiana lucia un vestido blanco, diseñado por David y Elizabeth Ema- sar, se resolvió de la forma más nuel. El veto medía ocho metros. En la imagen, tos príncipes de Ga- sencilla: lady Di estuvo siempre les salen de la catedral de San Pablo. acompañada por sus padres auténticos, que formaron parte del da por más de setecientos cin- bodas sucesivas, se guardaba en cortejo oficial, y sus respectivos cuenta millones de personas. el Buckingham Palace. cónyuges estuvieron invitados a la boda, pero sin ninguna prerrogativa familiar, simplemente como Un dato histórico Damas y pajes amigos de los novios. Lady Diana fue la primera ingleLady Diana fue acompañada por su padre al altar y llevó cinco da- sa en casarse con un heredero al El vestido de la novia y mas de compañía y dos pajes ele- trono desde hacía trescientos otros detalles gidos entre Carlos y ella. El prínci- años, cuando lady Anne Hyde pe de Gales no llevó un hombre contrajo matrimonio con quien seEl vestido de la novia, creación bueno o padrino, como es tradicio- ría el futuro Jaime II, de quien lady de los diseñadores David y Elizanal, sino que fueron sus dos her- Diana desciende. beth Emanuel, fue confeccionado manos, el príncipe Andrés, veinen tafetán de seda natural color Landos y casacas tiún años, y el príncipe Eduardo, marfil y encaje antiguo, bordado a que contaba diecisiete por entonMuchas de las carrozas y ca- mano con pequeñas madreperlas ces, quienes compartieron esta rruajes que se encuentran en el y perlas. obligación. El príncipe Andrés fue museo del palacio de Buckinghan El cuerpo llevaba un ancho voel encargado del anillo. fueron utilizadas en la boda, inclui- lante alrededor de la curva del esda la carroza de cristal que fue cote, con encaje bordado en el espalda. realizada en 1910 comprada por El anillo de lady Diana el rey Jorge V paray su coronación. frente y en la amplias yLas mangas eran muy llevaban El anillo de lady Diana provenía En ella se trasladó la novia desde un volante al final de las mismas de la misma pepita de oro que el Clarence House, donde había resi- de encaje, haciendo juego con el de la reina madre (1923) la reina dido los últimos tiempos con la rei- resto del encaje. Aparte de los vo (1947) la princesa Margarita na madre, a San Pablo, y fue tira- lantes de encaje, llevaba también otro de tafetán. La falda del traje (1960) y la princesa Ana (1973) da por un par de caballos. El novio acudió a San Pablo en era muy amplia, con mucho vuelo Esta pepita de oro, originalmente perteneció a una firma llamada un lando con postillones, fabricado y muchas capas de tul. Sobre Bert. Tras haber hecho el anillo de en 1902 para el rey Eduardo Vil, y ellas, otra capa de tafetán color boda de la reina madre en 1923, tirado por cuatro caballos tordos. marfil, llevando ribetes en la cintuguardó la pepita de oro, que pro- Los príncipes de Gales regresaron ra y en el borde del vestido de envenía de una mina de Welsh, al desde San Pablo en este mismo caje bordado. El velo medía ocho metros, llevaba encaje salpicado, norte de Gales. El resto de la pie- carruaje. La reina fue y volvió en un lan- era de tul de seda natural marfil, za de oro, ya muy reducido por las Pasará a la Historia Con justicia, la boda de Carlos y Diana pasará a la Historia como la boda del siglo porque en ella concurrieron todos los ingredientes para considerarla como tal: se trataba de una boda morganática que convertía en realidad el cuento de la Cenicienta, ya que una bella y joven desconocida se transformaba nada menos que en la princesa heredera de Inglaterra; el novio era el futuro rey de uno de los países más importantes del mundo, y la novia era la primera inglesa que en trescientos años sería la reina de la Gran Bretaña. Tras un compromiso oficial de cinco meses, el príncipe Carlos, treinta y dos años, y lady Diana Spencer, veinte, se casaban. Era la primera boda de un príncipe de Gales desde hacía ciento dieciocho años. La ceremonia fue segui- 100 A BC LUNES 9- 3- 87