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GENTE María José Cantudo, treinta y ocho grados a la sombra Buenos Aires AS vale sentir en la nuca el hálito glacial del invierno que el caluroso aliento del elefante enfurecido. María José Cantudo no ha escuchado la sabia conseja de El libro del dragón y se ha plantado de un salto en plena chicharrera austral, donde el termómetro practica con indolencia un cotidiano fosbury sobre el listón de los treinta y ocho grados a la sombra. ¿A qué tanto interés por acercarse a un Buenos Aires tan vacío cuanto estival? dicen las lenguas de fuego. La respuesta ya ha aparecido en la Prensa porteña. Al parecer, la Cantudo pasó sin escalas desde el aeropuerto de Ezeiza a la clínica del doctor Juri, el mago de la cirugía plástica que recompone bustos, grupas y demás cabos sueltos de la anatomía femenina con singular maestría. Tanto que su centro de reparaciones se, ha convertido en punto de cita inexcusable para cuanta starlette del mundillo iberoamericano pulula por esos celuloides de Dios. La prosa ha nacido ayer decía Flaubert, y lo mismo pensábamos todos de María José, que, al cabo, es una niña. Ella misma se ha encargado de recordárselo a los reporteros: Pero mírenme ustedes bien. ¿Piensan que yo necesito algún retoque en el quirófano? De modo que en tanto se averigua si la Cantudo ha venido a buscar en el bisturí del doctor Juri la durable materia de su perfil, como Petrarca buscaba en las guerras púnicas la durable materia de la Epopeya, los telespectadores argentinos van a poder disfrutar de unas cuantas actuaciones de la singular artista, quien tiene previsto presentarse ante las cámaras del Canal 9 para promocionar su último disco, La Cantudo de mi corazón título que refleja el pensamiento de muchos chantas (particular personaje de la fauna porteña) a quienes se les hacen los ojos estrellitas tras haberla contemplado de frente y de perfil en el semanario Libre Y mientras todo esto ocurre- como se ve, el propósito del mundo es algo más que un libro, como soñaba erróneamente Mallarmé- la simpática visitante ha tenido tiempo de disipar todos aquellos rumores que circularon años ha sobre sus romances con el ahora napolitano Maradona. Todo eso eran chorradas dijo María José, quien, además, ha dejado muy claro que en el futuro su única meta es hacer cine del bueno, con papeles aparentes, en los que tenga que reír, llorar y hasta cantar si se tercia. Mi aspiración es, alguna vez, hacer de Juana la Loca, Gilda o Sissi Emperatriz Y tras declarar esto, se perdió por los pasillos de la mencionada clínica estética en busca de algún príncipe de bata blanca y mascarilla, según cabe suponer. M José Alejandro VARA LUNES 9- 3- 87 A B C 97