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56 A B C VIOLA, ULTIMO COMBATE CON LA LUZ LUNES 9- 3- 87 EL GENIO BEL ABSTRACTO C UANDO Wassili Kandinski publicó su libro Punkt und Linie zu Flásche trazando las líneas primordiales del arte abstracto, gran parte de los movimientos artísticos del mundo respondían ya a un afán de esquematización y de síntesis, nacido del denominador, común de) simbolismo. En este sentido alcanzaba su máxima intensidad el expresionismo, que, para Cirlot, no es otra cosa que el arte producido por la insurrección desbordante del principio de expresión Van Gogh, tal vez el primer expresionista, resumía su intimidad angustiada en estas palabras: Yo quisiera pintar a los seres con no sé qué de eterno. Toda la escuela expresionista parece haber surgido, con violencia desgarradora, delabismo de ser. Es un arte desesperado, sin equilibrio, tumultuosamente disgregado, invadido por figuras alucinantes, agitadas y contorsionadas, que producen una infinita sensación de caos, reflejo exacto de la crisis que comenzaba a zarandear al mundo. El expresionismo granaría con la obra de Rouault y alcanzaría su vivencia de máxima angustia en Kokoschka, figura inteligentemente interpretada por Hans Platschek. Entre las tendencias posimpresionistas, que evolucionan a partir de Cézanne, el fauvismo cobró en seguida vigorosa personalidad propia. Vlamink, que sufría por no conseguir un máximo de intensidad en el color pone la primera piedra creando la Escuela Chatou. Con la obra genial de Henri Matisse, el fauvismo alcanza proyección universal. El desbordamiento del color, derramado gozosamente por los fauvistas, abría el camino para ensayos posteriores: Esta preferencia, dada al color a través del simbolismo, impresionismo, expresionismo y fauvismo, significa, al mismo tiempo, la destrucción progresiva de la forma y, con ello, la eliminación del arte figurativo. De aquí se deriva el cubismo como una tendencia esencialmente intelectual. Según un agudo crítico español, el cubismo es la representación pictórica del análisis de las estructuras de la realidad en lo que éstas tienen de geométricas En el arte cubista, lo mismo en las pinturas de Braque, Picasso, Gleizes, Legér y Gris, como en las esculturas de Brancusi, Gargallo y Hans Árp, predomina el carácter intelectual como fundamento de la representación. Los perfiles y las aristas de las formas geométricas que descomponen las figuras cobran la dureza del cristal de roca, en una síntesis de soledad y pureza. La arquitectura oscila hacia el funcionalismo apuntado ya en la Bauháus, la escuela de Waltet Gropíus. Adolf Loos, para el que la ornamentación es un crimen Van der Rohe, Le Corbusler y Wright esquematizan la estructura lineal de sus construcciones, produciendo una infinita sensación de belleza y angustia. Más genial resulta el español Gaudí, el hombre que ha pensado en piedra y en hierro y en inmensidad, y que ha dejado unaarquitec, tura pura y transparente. Al mismo tiempo que estas tendencias artísticas se desarrollan, los descubrimientos de Evans y Helben, del alemán Schliemann y de lord Camavon ofrece a los ojos cansados de Europa la cultura fascinante del mundo antiguo. En un clima desesperado de decadencia de la cultura occidental, recogido agudamente por Spengler, surge incontenible una admira- ción sin límites por todo lo intuitivo, lo primitivo, lo salvaje y primordial. Va a triunfar el entendimiento artístico de la Negritud. Por otra parte, Martin Heidegeer edifica, sobre el tronco común eidétíco y racionalista de la fenomenología de Husserl y la línea trazada por Nietzsche, la metafísica de la existencia. El ser está de más diría Sartre. El ser es un ser para la nada, es un ser para la muerte. La angustia infinita de estas teorías que prenden en el ánimo de las gentes y la posición nihilista que de ellas se deriva crean un clima denso y palpable de indiferencia, de olvido absoluto de Dios, de deseo de no atormentarse, viviendo el presente sin preocupación por el futuro. El arte intenta reflejar este sentido de la vida y, al mismo tiempo, todos los problemas de su época. La música oscila hacia el atonalismo y el dodecafonismo con Webern, Krenek y Alban Berg, o hacia el desenfreno del primitivismo con Ellington, Gerswing, el jazz o el Ragtime de Strawinski. Magritte, Chirico y, en cierta manera, Campligi y Dalí revelan, con el surrealismo, las posibilidades estéticas del subconsciente y la vida onírica. Surge el mundo alucinante de Chagall y Max Emst, que tiene un fiel paralelo literario en las obras de Kafka, el cual decía de él mismo este juicio acertado: Yo soy un pájaro del todo imposible, soy un grajo. abstractismo es el arte entendido radicalmente como una cosa mental; es el intento inmenso de concretar la esencia de las cosas; de abandonar el tema y la realidad para buscar la pura sustancia; de remontarse en un esfuerzo infinito a la primera célula engendradora del cosmos. El tema perjudicaba a mi pintura escribió Kandinsky, y en una forma muy parecida se expresaron luego los componentes del grupo Der Blaue Reiter. Ante un cuadro abstracto, intencionadamente ausente de tema, la pregunta del espectador medio es siempre la misma: Y esto, ¿qué significa, qué representa? Vale para tal ocasión la respuesta de Picasso: Todo el mundo desea comprender el arte. ¿Por qué no intentar comprender la canción de un pájaro? El arte abstracto, tan esencial, tan hondo, con tantas ventajas y tantos inconvenientes, tan anhelante siempre de ofrecer la sustancia de las cosas y de producir la más pura emoción por la simple emotividad del color, en- Ejemplo de máxima incoherencia sería el teatro de Beckett. Un poco al margen de esta línea se encuentra el fecundo movimiento del dadaísmo, fundado por Tristán Tzara, el poeta que vivió su desgarrada nostalgia en una casa construida por Adolf Loos y que, en medio de cien versos absurdos, escribe una frase de hermosa ingenuidad: ¡Capitán, haz guardia a los ojos azules! El futurismo de Marinetti carece, en cambio, de auténtico relieve, pero hace universal uno de sus más falsos pensamientos: Un automóvil rugiente, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia. A lo que Maiakowsky añadiría: En lugar de creencias, en él corazón: electricidad. Este poeta ruso, del grupo de Pastemark, murió suicidándose, naturalmente. La superación de todos estos movimientos, fecundos unos y estériles otros, cristaliza, dentro del arte moderno, en el abstractismo. No hay que confundir, como sueie hacerse, al arte abstracto con el cubismo, ni con el surrealismo, expresionismo, simbolismo o infantilismo. Dentro de un mismo intento de esquematización y de síntesis, estos movimientos responden a una llamada distinta. El sayo pronto su más aguda expresión con el tachismo Los artistas abstractos españoles demostraron en certámenes internacionales, con sus premios y sus éxitos, ser valores de indiscutible resonancia mundial. Ahí están los nombres de Tapies, Oteiza, Chillida, Chirino, Ferrant y la obra llena de fuerza y de garra, de inquieta zozobra por la búsqueda, del grupo de Madrid El Paso, formado por Saura, Millares, Canogar y Feito. Rivera se resistiría a encuadrarse con su admirable rebeldía en su generación. Y Viola se convertiría en muy poco tiempo en el genio del. abstracto español. No se trata de hacer comparaciones. El abstracto ha producido en España, en pintura y escultura, varios genios. Pero Viola ha invadido con su personalidad poderosa todo el abstractismo y lo ha hecho estallar en rojos y cárdenos, en azules y grises, en los colores de la paz y la armonía unas veces, de la pasión y el dolor otras, del tiempo tormentoso y la atormentada duda, en el nido de fuego de sus pinceles. Su muerte, hoy, ha sido una campana que dobla por el arte vivo en el estudio descoyuntado del genio del abstracto. Luis María ANSON