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52 A B C VIOLA, ULTIMO COMBATE CON LA LUZ LUNES 9- 3- 87 La poética violencia cr Hace apenas unos días, nuestro colaborador Mario Antolín charlaba con Manuel Viola en su casa de San Lorenzo de El Escorial, en la que es la última entrevista concedida por el pintor aragonés, y que ABC tenía previsto publicar en su próximo suplemento dominical. En esta conversación, Manuel Viola, enfermo y consciente de la gravedad de su mal, pasa revista a su pintura, a los granManuel Viola, uno de los artistas más destacados de la pintura contemporánea española, en cuya antigua y heroica vanguardia viene luchando desde hace cuarenta años, está enfermo. Y la consciencia de esa enfermedad- con la esperanza de que sea superada -le ha dado a su carácter apasionado y, a veces, agresivo, una sobrecogedora serenidad, en la que se resume y define la grandeza de su alma (o si tú lo prefieres Manolo, la grandeza de su viejo y cansado corazón) sin que por eilo haya perdido ni un ápice de su arrolladura personalidad, en la que se dan cita un entrañable sentido de la amistad, un agudo sarcasmo y una avergonzada ternura. Cuando le visito en su casa de El. Escorial me parece mentira no oír ya desde la entrada su voz incon- fundible- ronca y aguda a la vezprotestando por algo, o sobresaliendo, incomprensiblemente, sobre el desafinado coro de su innumerable corte de amigos. Está solo, sentado frente a un ventanal; cerca de él, para que no tenga que moverse demasiado, unas manos femeninas han improvisado un mínimo estudio de pintor. (Las mujeres siempre son, al final, más fieles que los hombres. Tiene el pelo más blanco, y los ojos más grandes y más dulces. Lo que siento es que ya me queda poco tiempo para hacer la obra que quisiera. Una obra que ahora veo con absoluta claridad. des nombres del arte contemporáneo, y reflexiona, con una impresionante lucidez, sobre su estado de salud y sobre la muerte. Lo que siento es que ya me queda poco tiempo para hacer la obra que quisiera. Una obra que ahora veo con absoluta claridad afirma Viola en un momento de la entrevista, en la que también expresaba su deseo de salir a la calle cuando mejorara el tiempo. más con los dedos que con la espátula y hace minuciosos rayados y arañados, distribuyendo sus fluctuantes formas resbaladizas, de una manera todavía bastante contenida, mediante un amplio tipo de ordenaciones, ya diagonales, ya concéntricas. la lo piensa, se peina con los dedos y sonríe. Miró es otra cosa, yo diría que un surrealista naif Me parece imposible verle sin fumar. La tarde es calurosa en este día de invierno y el pintor bebe a pequeños sorbos una copa de champaña. Está excesivamente abrigado y suda. Cuando llegue la primavera podré salir a pasear. Tras diez años en Francia fija su residencia en Madrid en 1949 y comienza a pintar aquí. Al principio, en París, lo hace sobre papel de lija de grandes dimensiones, en los que consigue sorprendentes relieves con una mezcla de guaches y caseína. Más tarde trabaja sobre tablas cuyos bordes quema y en las Un pintor instintivo Sus manos juguetean con la copa, respira con una cierta dificultad y deja pasear sus ojos por el paisaje familiar de su ventana. Todo Jo que he hecho hasta ahora no han sido más que ensayos. Quisiera pintar, antes de morir, catorce o quince cuadros definitivos. Cuadros que por lo menos me conven- o Yo soy un pintor instintivo, que me he dejado llevar por las corrientes más distintas, pero a mi manera Siempre he pensado en la muerte, pero ahora lo hago con mayor intensidad. Estoy lleno de intuiciones y de dudas. Lucho contra los tópicos y los lugares comunes Quisiera pintar, antes de morir, catorce o quince cuadros definitivos, que me convenciesen que pinta una obra, que luego completa con un nuevo modelado al fuego y añadidos de tela repintadas por él. Poco después abandona estas técnicas artesanales que cohartan sus posibilidades de expresión y comienza a pintar sobre soportes tradicionales. Como señala Carlos Arean en su libro Veinte años de pintura de vanguardia en España Antes de llegar a encontrar su camino pintará, entre 1951 y 1957 varios óleos, primero sobre papel, en pequeño formato, y luego sobre lienzos de formato normal, obras de fuerte cromatismo, en las que predominan los azules, verdes, ocres y grises. En una intensa búsqueda de calidades, trabaja aquí la materia ciesen a mí. Sin traicionarse nunca la pintura de Viola ha ido incorporando los distintos movimientos de estos últimos años, pero como él mismo afirma no se ha integrado plenamente en ninguno. Yo soy un pintor instintivo, que me he dejado llevar por las corrientes más distintas, pero a mi manera. Cuando el informalísimo, nunca me consideraron del todo informalista, cuando la neofiguración no llegue a incorporarme del todo... Siempre he estado fuera de juego. Porque las vanguardias han tenido siempre leyes inmutables, y yo me encontraba en la encrucijada de dos caminos: por una parte, la abstración y, por otra, el clasicismo. Si ahora pudiese, in- Un baturro en la Legión Manuel Viola, o mejor José Viola, su auténtico nombre con el que firmaba sus primeros poemas cuando aún no había cumplido los catorce años, en la revista Art ya que Manolo era el seudónimo que usó durante nueve años en la Legión Extranjera y en la Resistencia, nació en Zaragoza en 1919, y hasta 1942 no comenzó a pintar. Hoy su poeta preferido es Vicente Aleixandre, pero en su juventud fue vitalmente surrealista, por eso algunos poemas suyos figuran en las antologías poéticas de ese movimiento junto a los de Eluard, Bretón o Benjamín Perret... Dalí, se diga lo que se quiera, es el más grande de los pintores surrealistas. ¿Y Miró? Vio- i