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X ABC ABC Hiera rio Pensamiento y Ciencias Sociales 7 marzo- 1987 ACE unos años, gar, esa preocupación el p r o f e s o r colectiva condicionó la Fuentes Quindirección dada a las tana publicó un enpolíticas económicas José Luis García Delgado (ed) La crisis de la Restauración: España entre (a primesayo titulado El estilo arriba enumeradas. ra guerra mundial y la II República, II Coloquio de Segovia sobre Historia Contempotributario latino acerLa aparición en los ránea de España, dirigido por M. Tuñón de Lara, siglo XXI (Madrid, 1986) 429 págs. Rica de la evolución hisúltimos años de una chard F. Kuisel, Le capitalisme el PEtat en France. Modernisation et dirigisme au tórica del sistema fisserie de trabajos sobre XXe siécle (trad. del inglés por André Charpentier) Gallimard (París, 1984) 477 págs. cal español, en que se la actividad económica Vera Zamagni, Lo Stato italiano e l economia, Le Monníer (Firenze, 1981) 120 págs. demostraba la fuerte y la intervención en ella influencia francesa sode los Gobiernos, en bre el cuadro tributario establecido en España nes sociales y del desenvolvimiento parla- varios países europeos, permite avanzar una a mediados del siglo XIX, el cual pervivió sin mantario en la Europa occidental de los serie de hipótesis: En los países mediterrácambios fundamentales hasta después de la siglos XIX y XX, incluyendo a España. Muy neos se trató de articular la política arancelaguerra civil de 1936- 39. Dicha influencia se posiblemente estemos en una posición pare- ria proteccionista de la agricultura (en Espacentraba en el papel protagonista otorgado cida por lo que se refiere a la historia econó- ña, en 1891; en Francia, en 1892; en Italia, en el sistema tributario a los llamados im- mica. De esta manera cunde el interés por en 1887) como un intento de suavizar el impuestos de producto a diferencia de otros pacto del progreso tecnológico, que se habría sistemas fiscales que ya en el siglo XIX, traducido, en otro caso, en el abandono masicomo el británico o el alemán, giraban en torvo de tierras y en una emigración mucho no a la figura central del impuesto sobre la mayor de la que hubo, y que en el caso de renta. El profesor Fuentes Quintana subrayaItalia supuso la salida del país de seis milloba, además, cómo los sistemas tributarios de nes de personas entre 1887 y 1913. Se optó, producto reunían graves inconvenientes para por consiguiente, por una modernización graun Estado moderno. Sin duda por ello los dual, conservadora de un sector agrario que países latinos acabaron adoptando el sistema sólo se iría modificando lentamente, pero sin de imposición personal, aunque la medida no perder de vista a la vez la necesidad de fortadejó de levantar tortísimas oposiciones entre lecer las estructuras industriales que en los contribuyentes, y fue necesario en algún aquellos años estaban experimentando una caso, como el de la propia Francia, que las verdadera segunda revolución en la Europa apremiantes circunstancias de la guerra mundel norte, Japón y Estados Unidos. En estos dial, cuando se vio que era un conflicto de últimos países, una estrategia industrial que larga duración, hicieran pasar a gobernantes estaba dando resultados positivos era la intey políticos del plano del debate al de los hegración de unidades productivas diferentes en chos. grandes empresas, buscando la obtención de estudiar los procesos de similitud y parenteseconomías de escala y el ahorro de costes Investigaciones posteriores han comple- co en la sucesión de hechos económicos y de intermediación. También se llegó, en ciermentado esta tesis del profesor Fuentes en las políticas que se aplicaron en España tos casos, a la consolidación de Bancos con Quintana y han corroborado influencias y pa- de 1850 a 1975, respecto a las economías de complejos industriales. En la Europa del sur rentescos en otros campos de la política eco- la Europa próxima. la estrategia seguida fue algo diferente. nómica entre los Gobiernos de Francia, Italia De todos modos conviene subrayar que se Como revelan Kuisel para Francia y Vera Zay España antes de 1913, e incluso después trata no tanto de afirmar una identidad como magni para Italia- y como ya sabíamos para para tos casos de Francia y España. La ex- de observar una semejanza de comporta- el caso de España- la Banca experimentó periencia mussoliniana en Italia marcó una di- mientos y situaciones económicas, frente a una reorganización profunda en estos países, vergencia en los decenios de 1920 y, sobre unos problemas parecidos. El hecho de que en los últimos años del siglo XIX y primeros todo, en el de 1930, luego asimilada por la el grado de bienestar individual de británicos del XX, en el intento de aumentar su capaciFrancia de Vichy y por la España de Franco. y franceses fuera muy parecido en 1913, y en dad de asimilar recursos ajenos y elevar su La similitud de rasgos y comportamientos ambos casos muy por encima del de los es- posibilidad de otorgar crédito a corto y largo económicos de los Gobiernos, tras la segun- pañoles de entonces, o el que Italia hubiera plazo. Asimismo, la Banca propició la asociada guerra mundial, se ha ido acentuando, en ya traspasado en aquel tiempo la frontera de ción financiera de diferentes empresas, a la medida en que las relaciones entre los paí- la industrialización treinta o cuarenta años an- base del control de la propiedad y de la coloses se han intensificado, culminando en la tes que España, marcan unas indudables di- cación de consejeros comunes, en Francia, pertenencia común a organizaciones supra- ferencias. Pero, una vez establecidas las dis- en Italia y en España, pero sin que en ningunacionales uniformizadoras. Pero lo intere- tancias, se trata de saber si hubo confluencia, no de estos países se llegara, de modo genesante, a estos efectos, es subrayar los pare- o al menos paralelismo, en las respectivas ralizado, a la integración física de plantas incidos y coincidencias anteriores a 1913, de trayectorias de los Gobiernos y las socieda- dustríalas, y sin que ni siquiera perdiesen las sociedades emparentadas su personalidad forma que pueda hablarse, al menos como des. hipótesis de trabajo, de un estilo ¡atino de poEn el estudio histórico de las políticas eco- propia y su gestión independiente. lítica económica en aquella época. Mucho nómicas, desarrolladas en la España contemmás conocida resultaba, para los historiado- poránea en relación con las seguidas en Lo que resultó mucho más raro fue la interres del Derecho, la familiaridad de los siste- otros países de la Europa del sur, conviene vención directa del Estado en la economía mas jurídicos de las naciones mediterráneas distinguir diferentes apartados: e sistema tri- productiva. Incluso con un ambiente favorable y de sus ordenamientos administrativos, in- butario, la composición del gasto público co- al aumento de intervención gubernamental, cluso antes de la Revolución francesa. rriente, la inversión directa del Estado en acti- como el de una guerra mundial, en Francia Sin duda, por la peculiar evolución de la vidades productivas, la política de estímulos a no se perdió de vista, en 1918 y 1919, la nepolítica española en los últimos cien años, la inversión industrial, la estrategia del comer- cesidad de regresar al comportamiento ortoron una actitud de neutralidad en los conflic- cio exterior, la organización y orientación del doxo liberal del Estado, como efectivemente tos internacionales y con una larga etapa de sistema bancario y la formación de corpora- se hizo. Y de ello también se tienen pruebas aislamiento después de 1939, se ha propicia- ciones de empresarios y sus relaciones con en España. Un régimen calificado generaldo tanto entre los observadores extranjeros el Gobierno. Detrás de todo ello conviene no mente de nacionalista e intervencionista como entre los propios españoles la idea de perder de vista dos hechos: a partir de ía se- como el de! general Primo de Rivera tuvo en que el nuestro era un caso excepcional en gunda mitad del siglo XIX, sobre todo en sus realidad, de fronteras para adentro, un comEuropa occidental sólo acompañado por el últimos decenios, los sectores más preocupa- portamiento irreprochable desde el punto de aún más exótico de Portugal. Sin embargo, dos por las cuestiones económicas en la Eu- vista financiero, apenas tímidamente desviaen estos últimos años hay algunos especialis- ropa mediterránea eran conscientes de que do del clásico laissez- faire. tas en historia política que se han preocupa- ya no les correspondía el papel de protagodo por destacar las semejanzas de situacionistas del prpgreso material y, en segundo luPedro TEDDE DE LORCA H El estilo económico latino