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7 marzo- 1987 ABC ííTcrarío ABC IX Iras elplateado abrazo del oso habituales en sus historias, y que no es, según él, tan concreta como a veces se le ha acusado) pues no, todo lo contrario: yo ahí soy el supremo egoísta: en un reparto contrataría a mi peor enemigo si creo que es el actor idóneo para el papel; no me dejo llevar nada por la amistad, aunque dé otra impresión en mis películas. Y, hablando de actores, desvelemos que Fernando Trueba tiene una secreta y aún no realizada pasión: Tengo unas enormes ganas algo buenísimo. Una vez paseado de trabajar, desde antes de hacer el bicho del deseo, metámosle en la mi primera película, con Angela Mo- jaula. lina... Me fascina su cara en la pantalla, sus maneras, su voz, la intenDe jaulas, vanidades sidad de lo que hace siempre. Muy políticas chas veces c o m e n t a m o s la necesidad de hacer una película Tal y como nadie había previsto, juntos, y la última vez me á f o: ueno el jurado berlinés decidió no hacer no pasa nada porque aún no haya- oídos sordos al indudable éxito dumos hecho esa película, asi hemos rante la proyección de El año de aprendido mucho los dos, y el día las luces dejar por un instante el que nos pongamos a ello haremos devaneo de políticas cinematográficas y reconocer que, sin otro apoyo que el estricto merecimiento, había que otorgar a Fernando Trueba un Oso de Plata por algo así como el logró personal en el conjunto de su película una de las coletillas que siempre acompañan a los premios y que el director no puede precisar más. -L o que sí puedo precisar, en cambio, es que se ha premiado una labor de conjunto y que, en cualquier caso y sin querer pecar de vanidoso, que ése no ha sido un premio político... (Un paréntesis, que se presiente faena. Todos sabemos- continúa- que en el Festival de Berlín se dan muchos premios políticos. Por ejemplo, este año, el Oso de Oro ha sido para los soviéticos; cosa que no me parece mal, porque si es cierto que en la Unión Soviética hay, o al menos se detecta, un intento de apertura cultural, es bueno que seamos los europeos los primeros en reconocérselo y premiárselo; y más si ellos han enviado a competir una película (se refiere a Tema de Gleb Panfilov) que ha estado prohibida durante años y de repente la liberan. Yo sería el último en criticarlo. ble no se puede negar que Fernando Trueba sobrelleva una dedicación muy intensa a su labor cinematográfica, que no se acaba en dirigir, sino que se extiende en producir y otros menesteres. De tal forma que se da en él un hecho curioso: que dirige las películas que otros producen, y produce las que otros dirigen. Su método de trabajo tampoco se puede incluir en el manual del postmoderno. No me gusta escribir ni por las mañanas ni por las noches; mis horas de lucidez son a partir de que como (han oído alguna vez una declaración de principios tan rotunda) y las aprovecho hasta no demasiado tarde. En cualquier caso, cuando me encuentro, como ahora, entre película y película, hay más sitio para la pereza; pero una vez en el trabajo, se desencadena una mecánica de actividad que hasta el más vago (no se señala) no puede dejar de entrar en ella. Te levantas con la cabeza llena de lo mismo con lo que te habías acostado. Mejor risueños que no llorosos Y lo que tiene ahora rondando por la suya es un guión, una comedia, por supuesto enclavada en Madrid y que tratará sobre los fantasmas sexuales de un personaje actual -Es una comedia, pero no madrileña ni de ningún otro sitio. Date cuenta que la risa es la cosa más unificadora del mundo, ni diferencia ni segrega, une a la gente en una sala oscura. Por eso, la comedia es el género que va más contra cualquier tipo de diferencia e ¡guala a los que la ven. Lo cierto es que, aunque a mí me resulte más fácil encontrar la fórmula para que el espectador se ría, es muchísimo más complicado que hacer llorar... Se llora hasta con La casa de la pradera V si alguien como Michael Landon es capaz de provocar eso en el público, no debe ser muy difícil. El abrazo del Oso lo recibió de manos de Klaus María Brandauer, presidente del jurado, y al tiempo que se lo daba (el mismo oso, el mismo abrazo, el mismo presidente) a la directora húngara Marta Meszaros por su película Diario para mis amores Sobre eso de compartir, Fernando Trueba, reconocido motor, como ya se ha dicho, de los principios de modernidad, vuelve a tener una frase absolutamente huérEn fin, que Fernando Trueba quifana de diseño, aunque resulte, a la larga, un mural: A mí no me pare- zá viniera a ser el encendido de alce mal compartir, siempre que sean gún motor, pero lo suyo no pasa por el diseño de escobillas de ¡nocosas buenas. doro, y cualquier intento de relacionarlo con un hecho cultural de El diario ajetreo de un tintes locales le hace tanta gracia como Michael Landon. Bueno, la perezoso memoria juega mates pasadas, y Aunque se tilda de vago con pa- uno se acaba olvidando de aquellas labras que no dejan lugar para la sobremesas con Bonanza duda- me levanto lo más tardé E. RODRÍGUEZ MARCHANTE que puedo y trabajo lo menos posi-