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IV ABC ABC ÍITcrarío 7 marzo- 1987 L padre AthanaAthanasius Kircher: el sius Kircher esorbe catótico podía vataba magnífica, nagloriarse de cobijar a admirable y absolutaun espíritu universal, mente loco. Loco de capaz de contrarestar una locura saludable: las influencias reformisla del saber. ¿Quién tas. Y es que la pasión Ignacio Gómez de Liano fue este iluminado eruintelectual de Kircher Ediciones Símela, Madrid ¡986. Dos volúmenes. 468 páginasdito alemán? aspiraba a unificar caKircher nació el 2 de mavo de 1602 en zas de todo el mundo, algunas de ellas tan tólicamente el pensamiento de su época, reliGeisa. Era hijo de un profesor de Teología y singulares como el esqueleto verdadero de gándolo con los saberes trascendentales de frecuentó desde su más tierna infancia una una sirena. toda la antigüedad: el ocultismo egipcio y los vasta biblioteca. Recibió una formación esmeEn 1661 Kircher descubrió una ermita en la jeroglíficos creados por Trismegistos; la Kárada de manos de los jesuítas. En 1618 in- campiña, cerca de Marino, en la que San bala judía; la Biblia y los Evangelios; Pitágogresó en el seminario de Paderborn. Dos Eustaquio tuvo una aparición; la restauró y la ras y Plotino; Boecio y San Agustín... Todo años después, concluyó el noviciado y, desello para explicar la unidad trina del Cosmos, pués de hacer los votos, comenzó los estula Mónada supramundana, la Mens aeterna. dios de filosofía escolástica; estudios que La obra de Kircher es, ya lo hemos dicho, muy pronto se verían interrumpidos por la al mismo tiempo admirable y excelente. He guerra de los Treinta Años. Bajo la amenaza descifrado los enigmas de la esfinge dice de los protestantes, el joven religioso se vio en su Oedipus Aegyptiacus. Trató con inspiobligado a huir de Paderborn y, tras un viaje lleno de contratiempos, prosiguió su prepararada y atrevida suficiencia algunos temas bíción, primero, en Colonia y, después, en Coblicos (el Arca de Noé, la Torre de Babel) de blenza. la ciencia natural (el magnetismo, la óptica, la geología) de la física y la mecánica aplicaNo tardaría Kircher en alejarse de las ferodas; fue. quizá, el primero de los lingüistas ces intrigas de Coblenza y se encaminó a (descifró, muy a su manera, los jeroglíficos Heiligenstadt. Debido a su juventud, en seguiegipcios; estudió el copto y supuso que era la da llamó la atención de todos. Al amenizar la lengua de los faraones) hizo tratados de meestancia del arzobispo- elector de Main con dicina, filosofía y teología. En suma: entre el escenarios móviles y fuegos artificiales, tal genio y la sofística- entre la sabiduría y la insfue su éxito, que, de inmediato, los rijosos piración, penetró con tenacidad, y a veces murmiH- aron que practicaba la magia negra. con agudeza, en todos y en cada uno de los Sin embargo, el elector hizo caso omiso de saberes en busca de equivalencias universalas habladurías y se llevó al joven Kircher a les, símbolos, evidencias de un mismo origen la Corte de Aschaffenburgo. para que contide los lenguajes y de las cosas. Sin duda, Atnuara sus experimentos y realizara una inspección del Principado. Al morir el arzobispohanasius Kircher, por ser hijo de la Contrarreelector, Kircher regresó a Main. forma, por su neoplatonismo delirante, ha sido el emblemático sabio universal de la culAthanasius recibió las órdenes sacerdota: tura y del pensamiento barrocos. les en 1628. Poco después, fue enviado a enseñar a Würzburg; en 1631, el rey Gustavo convirtió en lugar de peregrinaje. El viejo jeEste Athanasius Kircher. Itinerario del éxtaAdolfo de Suecia invadió la región y Kircher suíta gustaba de pasar largas temporadas de sis o las imágenes de un saber universal es tuvo, una vez más, que abandonar la ciudad retiro en aquel lugar; a partir de 1678 se deun esfuerzo encomiable, porque Ignacio Góy dirigirse a Main. Allí alcanzó una extensa dicaría intensamente a las prácticas piadomez de Liaño nos ha acercado uno de los esfama, que trascendió las fronteras de Alema- sas, hasta su muerte, ocurrida el 27 de nopíritus fundamentales de nuestra cultura; y lo nia, y no tardó en recibir una invitación para viembre de 1680. La suya fue, indudablemen- ha hecho con inteligencia, amplitud, erudición impartir sus enseñanzas en Aviñón. donde te, una vida intensa. y buen gusto. Es cierto, también, que puede conocería a Nicoiaus Claude Fabri de PeiEn efecto, si la peripecia biográfica de At- hacérsele algún reparo. Por ejemplo, más resc, quien le puso en contacto con los pri- hanasius Kircher estuvo jalonada de mil cerca de la erudición francesa y anglosajona meros jeroglíficos egipcios que vio en su aventuras singulares, la biografía intelectual que de la hispánica, el ensayo olvida dilucidar vida. En 1633 recibió la honrosísima proposi- del jesuita es no menos agitada e inquietante: la influencia de Kircher en el ámbito de nuesción de suceder a Kepler como matemático un portentoso ejercicio de excentricidad. El tra cultura. Una presencia que es fundamende la Corte de Habsburgo, accedió. Fue un largo ensayo de Ignacio Gómez de Liaño re- tal, y a la que aluden Francés A. Yates y muviaje accidentado. Después de naufragar dos corre pormenorizadamente vida y obra; asi- chos de los mejores ensayos de Octavio Paz. veces, Kircher recaló en el puerto de Roma, mismo retrata el mundo de las ideas y de los El pensamiento novohispano- e l de Juana Cittavecchia. y visitó la Ciudad Eterna. Allí lo saberes que permeaban las ciencias del Re- de Asbaje, por ejemplo- es inexplicable- sin esperaban; ¡as protestas de Peiresc habían nacimiento y del Barroco. Es un largo, alam- la presencia intelectual del autor del Iter exta- v logrado su objetivo, y Kircher n o sería el ma- bicado recorrido: Kircher se bañó en las co- ticum. Itinerario del éxtasis y Primero suetemático de la Corte de Habsburgo, pero in- rrientes herméticas del Renacimiento. Hijo del ño obras coincideníes: el poema de la dégresaría en el Colegio Romano de la Or- neoplatonismo pitagorizante, fue heredero de cima musa es un viaje simbólico del alma, a den... para estudiar jeroglíficos. Gíordano Bruno, de Nicolás de Cusa, de través del sueño, hacia el conocimiento. Un Kircher convirtió a Federico Landgrave de John Dee, de Marsilio Fiscino (traductor, por viaje poblado de reminiscencias herméticas, Hesse- Darmstadt al catolicismo y el príncipe encargo de Lorenzo de Medicis, del manus- neoplatónicas y pitagóricas. Este olvido, el fue bautizado solemnemente en Roma; des- crito de Hermes Trismegisíos, y compañero autor debería repararlo en las próximas edipués, en compañía del jesuíta, visitó Sicilia y de mesa, junto con Pico de la Mirándola, de ciones del libro. Malta, Siracusa... Cuando regresaban a Miguel Ángel) Es preciso elogiar, -por último, la dedicación Roma, el Etna y el Strómboli entraron en Francés A. Yates, a quien Gómez de Liaño erupción y Kircher- -el sabio aventurero- no cita ampliamente, se ha detenido en sus dos y el empeño de Jacobo Fitz James Stuart, perdió la oportunidad de asistir de cerca al te- obras más conocidas (El iluminismo Rosacruz que logra para Siruela un verdadero acierto rrible fenómeno telúrico. y Giordano Bruno y la tradición hermética) a editorial. La vieja (y ahora renovada) tradición A partir de 1638, el padre Kircher se dedi- estudiar la influencia intelectual del hermetis- tipográfica nacional, el gusto por el libro bien caría plenamente a la vida intelectual; duran- mo, tanto en la Reforma como en la Contra- diseñado y mejor ilustrado, una bella presente aquellos años publicó la mayor parte de rreforma. Si las jerarquías del mundo protes- tación, eran cosas que parecían haberse persus. obras. Su estudio romano se fue convir- tante alentaban viva y oscuramente el pensa- dido en España. tiendo en un museo, uno de! os primeros miento iluminista, los jesuítas vieron con abiertos al público, y en él se albergarían pie- satisfacción las inclinaciones intelectuales de Tulio H. DEMICHELI E 1 ATHANASÍUS KIRCHER. EL ITINERARIO DEL 0 LAS IMÁGENES DE UN SABER UNIVERSAL