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SÁBADO 7- 3- 87- OPINION -jABCpág. 15 LAS CASAS DE LOS POETAS A casa número 3 de la calle, de Velintonia, de Madrid, fue durante muchos años una sede espiritual de la poesía española: en ella vivía Vicente Aleixandre y allí recibía a poetas y amigos. Por ella, antes de la guerra civil, habían pasado nombres míticos de la cultura hispánica: Federico García Lorca, Pablo Neruda, Luis Cernuda. Fallecido el autor en 1984 y muerta después su hermana, sus herederos han vaciado la casa y se ha llegado a hablar de su puesta en venta. En todo caso, los intentos del Ayuntamiento por recuperarla tropiezan con dificultades de testamentaría. Ante esta situación, el Municipio parece dispuesto a empezar la búsqueda de otros locales, que se habilitarían como museo de la generación de 27, en general, y de nuestro último premio Nobel, en particular. Aunque desconocemos la situación jurídica de la casa que fue de Vicente Aleixandre, creemos que no debiera destinarse a otros fines opuestos a los que tuvo durante años: muerto el gran poeta, ese mismo espacio físico de Velintonia, 3 (hoy calle de Vicente Aleixandre) es el que debe acoger la plausible idea del museo. La sensatez se ha impuesto en este asunto y las primeras informaciones de que se pensaba crear allí un museo del exilio interior han quedado felizmente desmentidas. Pero sería penoso y traumático para la cultura española la desaparición de la casa donde se escribieron algunos de los versos mayores de la lírica española de este siglo, que visitaron figuras capitales de la literatura contemporánea, donde se habló y discutió de poesía y de poetas, esto es, de lo que fue un centro de espiritualidad de primer orden. Salvar Velintonia, 3, es rescatar un trozo de la historia literaria y cultural de España. La vida de las naciones civilizadas se mide, entre otras cosas, por la existencia de estos pequeños monumentos en que la vida cotidiana y la llama de la pasión creadora se funden en una sola entidad. Visítese Stratford, la patria de Shakespeare, ó tantos lugares de Europa que recuerdan in situ a grandes figuras de la cultura. Entre nosotros, sin embargo, parece haber otro rit- L mo: hace años la piqueta se llevó por delante la casa granadina en que vivió Lorca. Y no sólo esto: cuando se consiguen, después de muchos años y esfuerzos, obras tan admirables como la reconstrucción de la casa de Lope de Vega en Madrid, en la calle de Cervantes, resulta que no hay dinero suficiente para su mantenimiento y periódicamente el local debe ser cerrado. Si se piensa en lo que el Estado español dedica a gastos suntuarios y se contemplan estos espectáculos, las conclusiones que se extraen no son precisamente luminosas, Velintonia debe pasar a integrar el patrimonio espiritual contemporáneo de Madrid y de España. Si esto no ocurre, tendremos que reconocer que somos un poco menos europeos de lo que pensamos. M HERRI BATASONA Y LA LEY directa de las acciones terroristas ha sido posible desde la disponibilidad dentro del territorio nacional español de un estatuto legal de respetabilidad política, a partir del momento en que Herri Batasuna consiguió su legalización. El status de partido del que ha dispuesto ETA en el seno de la democracia española es, prácticamente, como el equivalente al status de refugiado político de que los etarras disfrutaron en territorio francés. Con ello montaron sus sistema de impunidad; pero ese sistema se acaba. A la revisión francesa de las facilidades que se concedía a los terroristas puede sumarse ahora, en España, la revisión judicial de la impunidad que se les otorgaba con su legalización. Desde el punto y hora en que Herri Batasuna fuera legalizada sobre la base del principio constitucional de presunción de inocencia, conforme al cual nadie es culpable mientras no se demuestre lo contrario, puede resultar ahora que las cosas hayan cambiado radicalmente desde el instante en que se produjo la legalización. Esos documentos encontrados en la sede de la empresa Sokoa, establecida en Hendaya, a trescientos metros del puente internacional, podrían probar, cuando se encuentren en manos de la Justicia española, que la tal presunción sería gratuita. Este es el nudo de la cuestión actualmente. La hipótesis de que Herri Batasuna pierda su status legal de respetabilidad política en breve plazo no es, ciertamente, descabellada. Se trataría sólo, al parecer, de autentificar judicialmente las pruebas documentales que han sido encontradas sobre las asistencias financieras prestadas por ETA con los recursos obtenidos de secuestros, atracos y extorsiones a empresarios. El hecho de que las empresas, organizaciones o personas de Herri Batasuna hayan recibido de ETA ese apoyo económico, bastaría para que los jueces dispusieran de las evidencias formalmente idóneas para descabalgar a los terroristas de su impunidad política. Estas pruebas documentales pueden ser, por todo lo dicho, de una importancia capital en la lucha contra el terrorismo. IENTRAS las. fuerzas aliadas y cómplices de ETA preparan la agitación social y política en el País Vasco, en tanto llegan de Argelia los restos del terrorista Iturbe Abasólo, se acumulan, conforme la información facilitada por el Gobierno francés, las pruebas documentales sobre la identificación real entre ETA y Herri Batasuna, aunque formalmente se presenten de forma diferenciada. La explotación propagandística de la muerte del dirigente separatista incluye la propuesta aberrante de que se le declare hijo predilecto de su pueblo natal. Toda esta estrategia de agitación encuentra su propia posibilidad en el hecho de que ETA dispone de una plataforma política. Pero este escenario podría estar en las vísperas de su fin. La explotación política CLUB SIGLO XXI L AS excusas públicas pedidas por la Junta directiva del Glub Siglo XXI suponen, por lo que tienen de rectificación y humildad, la liquidación del problema creado por la invitación a un miembro de un partido que es el brazo político de la banda terrorista ETA. Algo ha demostrado claramente este asunto. Frente a la ligereza y la falta de responsabilidad de quienes tomaron la decisión se ha producido una sana reacción de gentes de derecha y de izquierda que defienden seriamente el orden constitucional y que no están dispuestas a tolerar frivolidades en favor del terrorismo que lo compromete. Adrián Piera, como presidente del club, ha tenido que arrostrar el desgaste de una decisión colegiada, con desprestigio personal para él, aunque luego haya rectificado con dignidad, en un clima poco propicio al reconocimiento de los propios errores. La sociedad española ha demostrado por otra parte no estar ni dormida ni mortecina. Ha sabido reaccionar frente a la frivolidad y la ligereza hasta llevar a los que cometieron el error a pedir públicamente excusas. No todo el mundo pasa de todo y hay límites que no se pueden traspasar. Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Subdirectores Francisco Giménez- Alemán D. Valcárcel, J. Vila. J, Javaloyes, Subdirector: Antonio Burgos M. Adrio, R. de Góngora, J. Amado Jetos de Redacción: J. A. Gundín (Continuidad) J. C. Azcue (Internacional) B. Berasátegui (Sábado Cultural) A. Fernández (Economía) J. I. G. a Garzón (Cultura) A. A. González (Continuidad) R Gutérez (Continuidad) L Lz. Nicolás (Reportajes) C. Mañbona (Continuidad) J. L Marín Descalzo (Sociedad) J. Olmo (Edición) L I. Parada (SuctemenBs Eccnómbce) L Prados de la Plaza (Continuidad) C. Prat (D o m i Sarfacp Castelo (Co Hraaones) Secciones: J. Rubio (Arte) J. M. Fdez. -Rua (Ciencia) A. Garrido y J. Espejo (Confección) J. C. Diez (Deportes) A. 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