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D Í- s n i E S de oonirastiiT la- i cüMumhrcs y las iii; int ras d e di iinlUN píijstfs (Icl miindii. Julm C imh; i se ¿iirc virt a tlixir t K paiii digcnr ÉiJosoíia alcm. ina convcníji Cdincr cn a k m i i r i v enconir- ir de esa forma acá. cn un p. in di: t c n i c n o un reguslu a Kant, y Mía. en una salchicha d v e un pusiillo a F i e h l c y I ÜC woieamenic seria posíbie c (adentrarle en la pramal i c a alemana sirviéndose de Ui ayuda de la eer CTtir fiASTBOlOHIA COCINA ALEMANA EN MADRID ctaburad. i con Lis vit- iJiv recelas tradicionales, y los p ipulares postres lan gratos a los alemanes, como el- haumküchen eon helada de vamilla y chocolate calienle, los crepés flambcados ante el diente, la- sacheriorie de chí colaie. la vippleslrudel- -de manzana... V otr. is invencrones de la nueva cocina. I laios como lubina eon salsa de bcrrí s, rapo con sclas, satníón con cebolhn escjl ipcs con crep de m a l o los rollitos de icrnera cun sesí) s. acomp iñadus Clin k grandes vinos de su Posibkmcnrt. asi so p xlríu explicar el i iic en un p j i s como el nucAlro. lan puco dadu al apit ndizajc de idiomas como a tas Tilosofias. enci. mir ¡iT: in lanlo arraii n el krausismii v el convumo de COTveta. Si el Lrauv snii resulta ser una moda pa ijerxi v p m n i o cansó a nuevlro i pcn hadnrC 5. no le sueediíS lu mismo a la ecrvc a. y ahora p r o h f e r a n los eslablecimienios amhicniado al gusío a l p i n o bavaro o aUaciano en Jos guc se practica ct don de lenguas cnn una espumante j a r r a en la mano, y sí no se llega esirieíamcnie a d o m i n a r el alemán, el- prosiU i c Tcpiie sin ccsür. Casi todas auueltas cer CítTiai y abrassencs- han dcsapaiccHlo (aún cxtsie la Cervecería Alemana, de la plaza de Santa A n a) pero muchas mas han venido a ocupar su lugar, y se puede decir va que la cerveza c lambicn una bebida madrileña ranlo como alemana. No LK Tirrc. sm embargo, lo m i s m o con la cocina a l e m a n a que tiene en Madrid t j n sólo algunos lupures. aunque también con larga t r a d i c i ó n algunos de ellos. V solera bástanleSe podna aventurar que el gran momento de U cocina alemana en nucsUa villa coincidió con el apasionamiento bélico de la Primera (rran Guerra, cuando el Inlcr cncionismo o la neutralidad, las simpatías por uno u o i r o ando, eran ividas con un Icrvor semejanle al de los g u i d o r o de nuestros equipos locales en sus confroníaciones dcponivas: y quienes abrajaron el bando prustaiKj revivían la kultura- alemana a iraves tk- su cocin i. en restaurante que se llamaban Gamb r i n o s o- H e i d c l h c i g pues ¿cómo digerir la filosofía alemana SI no se puede con la choucruiEdelweiss. dGcarx de los restaurantes alemanes, ti ño sus pueítas en 1921 en ta calle Jardines y, tras nuestra goena d v i l pasó a su actual emplajamieolo üe Joveilanos pues se abno primero, en Ví 2 A. en la calle Jardines, y luego, iras nucsrra guerra, en 19.19. pasó a su actual cmplazamienlu de Jovcllanos. 7 (Iclífono 9 -3 2 n X i 2 h) De él se pucik- detir que. se i mantenido, ponit ndola al día, su decoración y H I cana, ha ido mudando su dientela, que sigue acudiendo masivamenie v hace eoJa para esperar mesa, cctn cierta desazón para los afortunados que llegaron primero y ven ci imo son acunados por ias miradas p u n rantcs y no se atreven a prolongar la sobremesii o siquiera a padficamenle el postre. El restaurante fue pasando por éxitos sucesi -os y do signo distinto, y SL p r i m e r o l u c l a l e r i u t i a niosófico- eulinarLa de entreguerras. tras la nuestra privo sobre todo b atracción por lo- sustancioso- de su cocina, en liempiís en los que Madrid apenas estaba saliendo del hambre y ei racionamiento, y aquellas imponentes raciones, pensadas para alemanes corpulentos v glotones. pjTccian enuinacioncs casi malcanzablc -sauerkraui- que ahora se hace confeccionar directamente v traer de A l e n M n i a E l a b u n d a n t e koliisai- codillo de cerdu hace furor entre los comensales, que en ciimn con un solo plato habría comida suficiente para dos personas, pero, deportivamente, hacen el sacrificio de comer de una sentada lo que bastaría piira dos jornadas. Hay otros píalos, como es natural, desde ei cocido (iiadrileno a la caz t el rosbdt con salsa tañara o la tarta de martzana. Si uiendo la linea familiar, Jorge K o t h l n t continua llevando la batuta del establecimrenio. e lloreher (A l l o n s o X H b. teléfono 91 S 220731 que abrió sus puertas en 1943, se puede afirmar i ue es uno de los grandes- lestauranles de Europa y. naturalmente, de Bspaúa. y que va lo fue desde el principio, cuando O l i o Horcher abriera en Madrid el restaúrame que su padre tuvo en Berlín desde una iremiena de años anics. Hoy es su hijo ü u s i a v o q u i e n eslá al l í e n t e como lo esl. i iguzdmenle de su oira creación personal, el restJífj a n t e L u F nda de M a r b e l l a Jiorchcr es un restaurante de corte cen roeuTopeo que no ha o l i dadü sus tradiciones y u origen berlinés, y la caza y los postres si. n proTugonislJis. Aquí se puede enconlrai la mejor CnUa de Europa, t a n t o m a y o r c o m o m e n o r h niega Ahora ha v: i oira docena larg de testauíanles alemanes para hacer eiTmpahia a estos d o i ¡Clásicos: se trai. i de Fass ÍCnncha Espina, l teléfom yi- 4 S 7 í i24 con embutidos alemanes vanados, o el codillcí de cerdo: I- AIsacr íDomenjco Scarlatii. S, telefono m- 2 5 y 3 l í Í J Prosl ÍOrense. f i t e l é f o n o y I- 155 2 y 2 4 1 Rhcinfatl tPadre Damián, -U. tecfono yi- 457 S 2 KS) Schttarri a d Í O D o n n c l l 4 ó, lelélono y j 4 (N 5 i 3 i en los que el tipismo en la decoración, eon muros empandados de pmo y motivo- alpinos pot doquier, se ve acompañado por esa alegría confianzuda y comunicativa tfue mspir. i hi cerveza v que es pairtmomo mdiscuríhU- lie kts alemanes del Sui. s que pronto prende en los bebedores, a p i v o que se ki pttu pongan. Ruperto DE ÑOLA Noticia Pala quienes pretendan comer aeepcabfemcnie (y p r e l c r i b l e menle brenj se ha publicado un breve lolleiu de 5 D palmas que contiene la información precisa de los restaurantes de Madnd Aléala de Henares, en los que se puede ci nier entre 22 v WMí pesetas. El lollein cuenta con la ci laboraeiún del Patronato Vlumopal de Tunsmo. cuesta 5 Vl pesetas V se refiere a la temporada de mcierno de iqS 7 Vienen restaurantes para estudiantes (en la Ciudad Universitaria) Somosaguíísi restaurantes, clasifieailori según el precio, en di ce de los disinios di, M a d r i d en los que la demanda de plaiiis i Li mevi se prevé nías importante (C. eiUro, Chaniarlm. M n n r l o t V- i h cns I Se i n cluyen untea v ejLclusn imcnte k establecimienios que olreccn un menú del dja compuesto por do platos, pan, vino y postre ty no otras variantes. c Jmo platos combinados, hamburguesas o bocadillos, etcétera i T e r m i n a d a la s c j i u n i i j i gran c o n f r o n t a c i ó n bélica, h u b o un fíiirvo Ti- nHnrnirnTo d r l gmín por lo alemán en Madrid, y de cmonees son los dos resiautantes de esc signo más representativos; Horcher y detwei que ya caminan hacia- el medio g l o de andad u r a ciud dana l i s i e ú l t i m o Edclweis, e ¡lún más antiguo, Hoy las raciones siguen viendo gcncri sa iero d público es escasamente añorante y no acude al restaúrame por ningún p r u r i t o ideológico, ni filosófico, m político, sino atraído por el regusto acido de su cocinan que se puede encontrar en la t o n i b i i i d a tO arenques o e l- c h o u e r u i i c o 49