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DOMINGO 1- 3- 87 ESPECTÁCULOS ABC 89 Otro factor que influye en la escasa afluencia es la incomodidad y la deficiencia de muchas salas conexión y con otra cuota de suscripción que por lo general es mensual. A través de este mecanismo se proyectan un ampió programa de películas que oscilan entre cinco, seis e incluso ocho películas por semana. Un Platoon demasiado hondo y fuerte se sirvió frío en la Berlinale Homenaje a Andy Warhol con buena parte de su fílmografía Berlín. E. Rodríguez Marchante, enviado especial Dos notables hechos pusieron ayer al cine americano en la picota del Festival de Berlín. El primero, la fría acogida que tuvo la película Platoon de Oliver Stone, en estos ambientes escarmentados y de vuelta de los mea culpa bélicos; el segundo, el urgente y cálido homenaje a Andy Warhol en el que se ofreció una buena parte de su producción. Un ejercicio de reflejos éste que honra a la buena organización del festival alemán. Con una rapidez sorprendente y saliendo al paso del significado de la muerte de Andy Warhol, la Berlinale ha preparado sobre la marcha un ciclo bastante completo y riguroso de lo que ha sido la huella del artista norteamericano en el cine. Casi siete horas, en la noche de ayer, llenadas con lo más sonado y extraño de su fílmografía, desde títulos como Empire, Sleep, Haircut o The most beautiful women a otros como Couch, My hustler, Kitchen o Bike boy, complementados con cortometrajes como Marioeats banana o Kiss. Una iniciativa que ha visto el aplauso del público, la crítica y demás rincones del certamen. Donde no se olió ni una sola palmotada fue en la proyección de Platoon, y eso que era esperada aunque con un ojo guiñado por ver hacia donde disparaba este filme sobre la guerra delVietnam que tan buena acogida ha tenido en los Estados Unidos. No venía con la etiqueta de el último intento por comprender la actuación americana en aquella guerra sino con la de un diario más o menos detallado de lo que hicimos allí Y, quiérase ver o no, se ajusta con crudeza a la etiqueta. Lo del cine americano y la guerra del Vietnam ha sido durante años una historia de falsos y perdularios amores, que tanto se han justificado, rechazado y vistas sus consecuencias desde todos los puntos y perspectivas, según vinieran los tiempos y los equilibrios. En cierto modo, el cine ha sido un reflejo dé la idea que los americanos tenían de sí y de su guerra en Vietnam. Pues ahora (lega Platoon, tras unos años de sequía en este sentido, y después de aquellos intentos vanos de borrón con películas como El regreso o Apocalypse now, para contar la misma historia, pero en el lugar de los hechos y a través de los ojos más o menos fiables de un implicado, un joven, Chrys Taylor (Charlie Seen) que fue allí como voluntario. Partiendo de la idea de que la guerra del Vietnam no va a encontrar nunca su punto de equilibrio en la pantalla de un cine, y que su tratamiento fílmico va a correr la misma suerte, hay que reconocer que la versión ofrecida por Oliver Stone tiene una seria apariencia de realidad que le debería valer, al menos, el reconocimiento general. Pues, aún con todo, se han escuchado ecos de su cortedad, de no calar a fondo. Las escenas más duras, más inculpatorias, como las del ataque norteamericano a una aldea, no son nuevas (ya Copp Ta dejaba entrever estos detalles) pero están tratadas con tanto realismo que dejan el campo abonado a la especulación. Insistir más o forzar más situaciones como ésa sería caer en el espectáculo desmedido, y al cabo dejar sin fuerza la justa propuesta del director. Consigue crear el ámbito de hostilidad necesario para comprender las circunstancias con un tratamiento eficaz de los fondos, en este caso la selva. Todo es extraño, peligroso, del mismo modo que intentó aparentarlo Coppola, quizá con menos acierto. La sensación del paisaje como algo vivo, que en el caso de Apocalypse now se debía al aliento de las paginas de Joseph Conrad, ha sido captado por Oliver Stone con mayor personalidad. Un desarrollo de planos cortos, de forzar los espacios fuera de campo, y una alternancia de secuencias con ritmo quebrado, facilitan el discurrir de la narración. Si su discurso es o no compartido, si las intenciones son o no aceptadas, nada tiene que ver con el hecho estrictamente cinematográfico de Platoon, que no se debe comparar ni para bien ni para mal con el hecho Rambo porque es otra cosa y, el confundirla, un error de fondo. Tiene, por otra parte, Platoon el valor de ir frontalmente en contra de los caminos que últimamente sigue el cine norteamericano, donde, después de varias batallas libradas sin fortuna, se ha vuelto a frecuentar el vericueto del melodrama, del argumento con tintes psicológicos, como lo demuestran los otros dos filmes presentados a competición aquí en Berlín, Buenas noches, madre e Hijos de un dios menor. Platoon es una mezcla afortunada de las dos tendencias y una tendencia aislada que probablemente no tendrá consecución hasta que, surja otra vez la necesidad en la sociedad norteamericana de preguntarse que es lo que ocurrió en Vietnam. Cuotas de pantalla El director general de la FAP piensa que otro de los lastres que sufren los empresarios de la exhibición de cine es la falta de libertad producida por las denominadas cuotas de pantalla que protegen la producción cinematográfica de la CEE, exigiendo que por cada dos días de proyección de una película no comunitaria deban exhibir un día de cine comunitario. Esta normativa funciona en todos los países comunitarios, aunque en Europa no se sienta- dice José de) Villar, vicepresidente de la Sociedad de Empresarios de Cine de España- porque en países como Francia más del cincuenta por ciento de los ingresos de los exhibidores proviene del cine francés, o en Italia donde supera el cuarenta por ciento Sin embargo, hay algunas empresas de exhibición que han sabido afrontar la crisis, como es el caso de los Minicines Renoir, cuyo propietario, Enrique González Macho, considera que el público aficionado al cine de sala oscura no desaparecerá nunca porque, a diferencia del vídeo, en éstas se produce un duelo entre la pantalla y el espectador Para este empresario las causas de la falta de asistencia a las salas de exhibición se debe, además de a la incomodidad y deficiencia de las propias salas, a la falta de creatividad dentro del mismo lenguaje cinematográfico. A pesar de todo- afirma- siempre habrá un público que prefiera salir de casa para ver cine, y aunque sea minoritario, será fiel. Así ha ocurrido en Francia, en Alemania y en los Estados Unidos, donde se está volviendo incluso a las grandes salas. En cuanto al vídeo, González Macho considera que en España ha interesado principalmente a la ciase media e incluso a capas sociales más bajas, cosa que no ha sucedido en el resto del mundo. Si ei propietario del vídeo no hace otra cosa que comprar películas y proyectarlas en su magnetoscopio es porque todavía no ha descubierto las infinitas posibilidades de este medio. Pienso que es una fiebre tras la que la gente volverá al cine de pantalla grande Al parecer, todos están de acuerdo en que el hábito de asistir a las salas de exhibición no desaparecerá. Variará de formas, mejorará su luminosidad, su sonido, se proyectará en pequeños recintos, casi como en un club de amigos, pero sobrevivirá. Y cuando las luces de la sala y los murmullos de los espectadores disminuyan progresiva y paralelamente, el blanco telón se iluminará como invertida caja de Pandora que en lugar de males dará a luz las imágenes del sueño. Antonio MAURA CHALET 3 DORMITORIOS No adosado. Parcela 2.500 m 2 Total 3.550.000 pesetas Entrada a convenir y resto hasta 20 años Carretera La Coruña (EL BOOM DE MADRID) Teléfono 431 03 24 LUZ ESPACIO PLAYA MATA TORREV 1 EJA AP RTAMEN 1 X) S- JARDIN 1,2 y 3 dormitorios. 2.250.000 PTAS. TÍ 2 2 4 2 5 0 9 7