Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DOMINGO, 1- 3- 87 CULTURA ABC 53 Antonio Molina: El castellano no desaparecerá de Filipinas Pamplona. S. C. El historiador filipino Antonio Moina considera que la agonía del castellano en Filipinas no significa su muerte. La agonía es lucha- d i j o- Durante los últimos años hemos oído hablar mucho de la agonía del castellano; sin embargo, no se muere. Es más, yo pienso que no desaparecerá nunca. A continuación, se refirió al hecho de que el castellano jamás ha sido en Filipinas un idioma de masas, sino de una minoría: el Gobierno, el mundo de la ciencia y de la cultura o el sector militar. Al comparar la situación de Iberoamérica y Filipinas, respecto al idioma, señaló que difieren por dos factores: la raza y la len- gua. Los españoles e iberoamericanos han hablado el mismo idioma, mientras que en Filipinas coexisten ochenta y siete dialectos. En una conferencia pronunciada en la Universidad de Navarra, Molina puntualizó que históricamente la Corona española y sus respectivos Gobiernos se esforzaron para que se implantara el castellano en Filipinas, pero no procuraron el personal y el dinero necesarios. En la etapa más floreciente sólo ha habido 700.000 hispanohablantes de diez millones de habitantes. Otro factor que mencionó el doctor Molina en su conferencia fue la soberanía de Estados Unidos sobre Filipinas. Por otro lado, insistió en la devoción que profesan los filipinos hacia el castellano por imperativos patrios, ya que se trata de algo propio de nuestra cultura. Así, por ejemplo, nuestra primera Constitución se redactó en castellano y nuestra bandera contiene símbolos, tan hispánicos como el sol. Por tanto, nuestra idiosincrasia cultural quedaría incompleta sin el idioma castellano, pues el origen sociocultural de Filipinas radica en España. Además, el Gobierno filipino- añadió- ha trabajado por conservar el castellano. En esa primera Constitución de 1935 aparecía regulado como uno de los idiomas oficiales. Después se han promulgado diversas leyes referentes a la enseñanza del idioma, incluso han llegado a editarse veintisiete periódicos en castellano; se ha creado un premio literario, la Academia Filipina se ha propuesto dar a conocer el teatro español, las Sociedades de Autores han luchado infatigablemente en su defensa... Pero ¿qué se ha hecho en otros sectores del hispanismo? Poco, por no decir nada. El sistema de becas que concede el Gobierno español ha ido disminuyendo paulatinamente. Hasta tal punto existe un descuido por parte de España en este aspecto, que he llegado a escuchar a un diplomático español la siguiente frase: La conservación del castellano es asunto exclusivo de los intereses filipinos. Por eso, más que preguntarse por qué se va perdiendo el castellano en Filipinas, hay que plantearse cómo es que todavía se habla. Por último, el doctor Molina apuntó que en la actualidad, la nueva Constitución, aprobada por el pueblo filipino el pasado día 2 de febrero, no consagra el castellano como idioma oficial. Y esto es así porque es una obra que responde a una realidad social: el castellano no es idioma de la mayoría. Finalmente, dijo que dentro de la enseñanza, el castellano se imparte actualmente en los dos últimos años del Bachillerato y en algunas carreras universitarias. La guerra fría: un periodo inevitable para aderezar una situación caliente Hugh Thomas se sumerge en la crónica de una época decisiva Nueva York. José María Carrascal Hugh Thomas, el clásico de la guerra civil española, acaba de publicar un nuevo libro sobre otro capítulo clave de la historia contemporánea: la guerra fría. Y se ha enfrentado a él con la minuciosidad con que abordó la contienda hispana. ¿Objetividad también? Ser totalmente objetivo, es imposible. Pero Thomas, al menos, se esfuerza en conseguirlo. Su trabajo comienza con una pregunta clave: ¿cuándo empezó realmente la guerra fría? Unos venían diciendo que el 23 de abril de 1945, cuando Molotov informó a Truman de que la Unión Soviética había firmado un tratado con el Gobierno provisional polaco- de hecho, una marioneta suya- comprendiendo el nuevo presidente norteamericano que tenía que vérselas con un rival tanto como con un aliado. Y cambió su política respecto a Moscú, haciéndola mucho más suspicaz que la de Roosevelt. Otros, en cambio, apuntan que la guerra fría asomó por primera Hugh Thomas vez las orejas en el discurso de Stalin en el teatro Bolshoi, en febrero de 1946, donde anunció una política tendente a convertir a la nuncio una política tendente a convertir a la Unión Soviética en el centro del comunismo mundial. Otros muchos, sin embargo, se inclinan por situar la fecha del comienzo de la gélida contienda tres semanas más tarde, con el discurso de Winston Churchill denunciando lo que estaba pasando en Europa Oriental, ese discurso en el que acuñó con singular fortuna la denominación telón de acero Thomas, realmente, no es tan partidario de fechas claves tal vez porque, como buen historiador, sabe que los hechos históricos son resultado de anchas fuerzas más que de decisiones específicas. Va incluso más lejos: si se une el mesianismo del Manifiesto comunista de 1848 al clásico imperialismo ruso, se llega a la conclusión a la que llegó Lenin: La existencia de la Unión Soviética junto a un número de Estados imperialistas es impensable por mucho tiempo. A la larga, uno tiene que impootros. nerse a los otros. El caso de la novela negra, un enigma de imposible solución para los escritores del género policiaco San Juan del Río (México) Efe La novela negra se convirtió en el mayor enigma para los veinticuatro escritores que participaron en el Encuentro Internacional de Literatura Policiaca, ya que el lugar que ocupa en la literatura universal aún está por descubrirse. De momento, según la opinión del escritor Juan Madrid, que ha asistido al Congreso, está relegada al rincón de los subgéneros. Tras cuatro días de investigación realizada por escritores policiacos de ocho países, el caso de la novela negra no pudo ser resuelto, ya que las distintas facetas mostradas por este género en los más de cien años que tiene de vida, van del realismo a la ficción, manifestaron los novelistas que han participado en el encuentro. A cien años de la aparición de Sherlock Hoimes, los escritores actuales se cuestionan si deben continuar usando la lupa y la sagacidad deductiva del personaje de sir Arthur Conan Doyle, cuando el mundo del crimen supera a la ficción. De acuerdo con el escritor Manuel Vázquez Montalbán, la novela negra tenderá a desaparecer en los próximos años, en la medida en que deje de depender de una fórmula y una estructura rígida, como la de los novelistas del siglo pasado. En su opinión, en los últimos cincuenta años, el mundo criminal y los mecanismos de lectura de público han cambiado, por lo que si la literatura policiaca no cambia, se convertirá en una pieza arqueológica El escritor y periodista mexicano Vicente Leñero, precisó que en México no existe la novela negra puesto que el mundo criminal supera a la ficción de los escritores y corre más rápido que su mirada La literatura policiaca en países socialistas, como la Unión Soviética y Checoslovaquia, entre otros, representa un campo abierto para expresar y criticar la realidad que viven, coincidieron en señalar escritores de esas dos naciones. El escritor soviético Julián Semionov, que ha vendido unos trescientos cincuenta millones de ejemplares, manifestó que escogió la literatura policiaca porque le permite decir muchas verdades de la sociedad en la que está viviendo En este sentido, el escritor checoslovaco Jiri Prochazka comentó que por medio de la novela policiaca ha narrado la historia de su país en los últimos treinta años, con la característica de que en ella ha podido contar muchas verdades Así, una de las principales conclusiones a las que han llegado los novelistas, es que el género policiaco debe retomar la tradición de la literatura realista, y tener un compromiso social para poder reflejar lo que pasa. La primera fase del encuentro ha concluido, pero los participantes continuaran trabajando hasta mañana en la ciudad de México donde se celebra una feria del libro policiaco.